VERANO 2020 ¿nuevas emociones?

YA ESTÁ AQUI EL VERANO, Y CON ÉL LA LIBERTAD, EL TIEMPO LIBRE, LAS VACACIONES Y……. ¡LAS EMOCIONES!

¿Te sientes más alegre en verano pero a la vez el calor intenso te deja agotad@? Aunque parezca contradictorio, ambos estados son síntomas frecuentes del verano. A la mayoría de las personas los días grises nos hacen estar más alicaídos y el sol nos provoca una sensación de energía sin igual.

Seguramente, por eso, no nos sorprende que países como Islandia, Finlandia y Suecia lideren el ranking de países más consumidores de antidepresivos de todo el planeta, según la Organización Mundial de la Salud. Y es que, la meteorología afecta a nuestro estado anímico y a nuestra salud.

Por otro lado, el añorado verano, es una de las estaciones más esperadas del año según la mayoría de la gente y que, psicólogos y terapeutas, afirmamos que es una época que suele arrastrar cargas emocionales.

El verano, historia de un “secuestro emocional”

¿Un periodo positivo?

El verano según algunos estudios de Reich (gran investigador de la psique humana y contemporáneo de Freud, quien explica que los procesos climatológicos guardan una estrecha relación con los procesos personales), es un periodo de carga y de plenitud emocional. Por regla general, esta estación, se caracteriza por una expresión vital anímica, dinámica y por la exaltación de los sentidos la gente suele estar más receptiva y abierta emocionalmente. Aparenta ser una época de alegría y jovialidad. El organismo está pletórico, con mucha energía.

Pero lo cierto es que no es oro todo lo que reluce. Anhelamos que llegue el verano, y el verano resulta ser un gran proceso y barómetro de experimentación emocional. Representa ese estadio en que muchas experiencias impulsivas salen a la superficie. De esta forma, no es de extrañar la proliferación de separaciones que llega a haber a final del verano. Durante las vacaciones la convivencia es más intensa y la mala gestión de las emociones pasa factura.

En verano hay segmentos de la población más afectados que otros, emocionalmente desorientados y extenuados, como por ejemplo los que engrosan las filas de los “currantes full time”. En los países donde el turismo incrementa cuantitativamente la actividad profesional, son muchos los que “sufren el verano” y pasan por el secuestro emocional. Así es como esos trabajadores manifiestan un agotamiento mental.

Otro sector que puede “padecer” el verano aunque aparentemente sea lo contrario, son los niños, los jóvenes adolescentes desocupados a lo largo del periodo estival. Después de la férrea vigilancia a la que han estado sometidos con toda clase de actividades, soltar ese lastre de repente resulta desconcertante, y el relax frecuentemente no se gestiona demasiado bien.

Los hijos se descontrolan y a los padres, que están de vacaciones, les toca ejercer una autoridad que hasta ese momento compartían con los profesores, y ¿qué hacemos con los niños?

La solución no pasa por cargarnos el verano, sino por comprender qué ocurre durante este periodo tan intenso y pasional y a la vez agotador para nuestra experiencia emocional, y en el caso de que surja la crisis, aprender a negociar, aprovechar para crecer, evitando que una crispación crónica acabe con nuestros recursos y nuestra paz.

El autoconocimiento y el reconocimiento emocional son fundamentales para gestionar adecuadamente las emociones, no sólo las que generamos en verano, sino a lo largo de toda la existencia.

Los manuales de psicología, desde los más clásicos a los más modernos nos hablan de reconocimiento, conciencia y motivación emocional, claves para comprender qué somos y de qué estamos hechos y más concretamente para qué experimentamos.

Así la comprensión de los procesos emocionales nos lleva a ser más felices.

La estación del verano puede ser curativa o destructiva, todo dependerá de lo que cada uno esté dispuesto a evaluar:

  • Será curativa para los que, identificando sus patrones de comportamiento experimenten un crecimiento y mejoren sus expectativas, sus recursos, su calidad humana, su afectividad.
  • Será destructiva para los que no consigan zafarse de las atenazadoras excitaciones que amenacen su estabilidad personal y colectiva, los que sigan con la creencia de que no hay mejor defensa que un buen ataque y los que utilicen las situaciones hostiles para seguir alimentando su irascibilidad, su farsa de poder. Estos también llegarán al a conocimiento, pero por el camino más largo y pedregoso.
  • La elección es libre…..El sol puede calentar o quemar….. tú decides.

Cambios de estación, cambios de emoción

Las condiciones climáticas pueden ejercer mucha influencia en el estado de nuestras emociones. En algunas épocas del año las enfermedades mentales (como la depresión) empeoran. También se experimentan síntomas relacionados al sueño, a la energía o a la concentración.

El trastorno afectivo estacional (TAE, por sus siglas) es más frecuente en los adultos y, sobre todo, en las mujeres.

No obstante, el entorno, las experiencias personales y hasta la historia familiar nos predisponen más o menos a estos cambios. Este síndrome tiene algunos síntomas de depresión y está relacionado a la exposición solar o luz natural.

En otoño e invierno, cuando amanece más tarde y anoche más temprano, se producen muchos cambios a nivel hormonal y de neurotransmisores.

  • Las personas con este trastorno experimentan cambios de humor, desesperanza, ansiedad, irritabilidad, disminución de la libido.
  • También presentan síntomas vegetativos como aumento de peso y apetito, rechazo interpersonal o hipersomnia (dormir más de lo habitual).

Teorías relacionadas al TAE

La mayoría indican que se debe a una respuesta cerebral en relación a la disminución de la luz y a las hormonas encargadas de los ciclos de sueño y vigilia:

  • La melatonina (está presente durante la oscuridad de la noche).
  • La serotonina (aumenta cuando nos exponemos a la luz).

Esto puede explicar por qué en verano desaparecen la tristeza, el mal humor y la depresión, tenemos más energía y nos levantamos antes que suene el despertador.

SINTOMAS DEL TAE

En la mayoría de los casos, los síntomas del trastorno afectivo estacional aparecen a fines de otoño o a principios del invierno y desaparecen durante los días más soleados de primavera y verano. Con menor frecuencia, las personas que muestran el patrón opuesto tienen síntomas que empiezan en la primavera o el verano. En cualquiera de los casos, los síntomas pueden ser leves al principio y agravarse a medida que avanza la estación.

Los signos y síntomas del trastorno afectivo estacional pueden comprender:

  • Sentirse deprimido gran parte del día, casi todos los días
  • Perder el interés en actividades que alguna vez disfrutó
  • Tener poca energía
  • Tener dificultades para conciliar el sueño
  • Sufrir cambios en su peso o apetito
  • Sentirse perezoso o inquieto
  • Tener dificultad para concentrarse
  • Sentirse desesperanzado, inútil o tener sentimientos de culpa
  • Tener pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

Trastorno afectivo estacional de otoño e invierno

Los síntomas específicos del trastorno afectivo estacional que aparece en invierno, a veces llamado depresión de invierno, comprenden:

  • Exceso de sueño
  • Cambios en el apetito, en especial, compulsión por alimentos ricos en hidratos de carbono
  • Aumento de peso
  • Cansancio o falta de energía

Trastorno afectivo estacional de primavera y verano

Los síntomas específicos del trastorno afectivo estacional que aparece en verano, a veces llamado «depresión de verano», consisten en:

  • Trastornos del sueño (insomnio)
  • Falta de apetito
  • Adelgazamiento
  • Nerviosismo o ansiedad

Complicaciones

Los signos y síntomas del trastorno afectivo estacional deben tomarse en serio. Al igual que sucede con otros tipos de depresión, el trastorno afectivo estacional puede empeorar y dar lugar a problemas si no se trata. Algunos de ellos pueden ser:

  • Retraimiento social
  • Problemas en la escuela o en el trabajo
  • Abuso de sustancias
  • Otros trastornos de salud mental, como ansiedad o trastornos de la alimentación
  • Pensamientos o conductas suicidas

El tratamiento puede ayudar a prevenir complicaciones, en especial, si el trastorno afectivo estacional se diagnostica y se trata antes de que los síntomas empeoren.

Consúltanos cualquier duda que te surja, te orientaremos de la mejor forma posible.

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