LA PERSONALIDAD BORDELINE- TLP

El trastorno límite de la personalidad es un trastorno de la salud mental que impacta de forma directa: la forma en que piensas y sientes acerca de ti mismo y de los demás, causando problemas para insertarte normalmente en la vida cotidiana. Incluye problemas de autoimagen, dificultad para manejar las emociones y el comportamiento, y un patrón de relaciones inestables.

Este trastorno afecta a entre un 2% a un 5% de la población, con un mayor diagnóstico en mujeres que en hombres.

Con el trastorno límite de la personalidad, se tiene un temor profundo al abandono o a la inestabilidad, y se puede tener dificultad en tolerar estar solo. Sin embargo, la ira desmesurada, la impulsividad y los frecuentes cambios de ánimo pueden alejar a los demás, pese a que quieras tener relaciones afectuosas y duraderas.

El trastorno límite de la personalidad por lo general comienza en la edad adulta temprana. La afección parece ser peor en la adultez temprana y puede ir mejorando con la edad.

Si tienes trastorno límite de la personalidad, no te desanimes. Muchas personas con este trastorno mejoran con el tiempo con tratamiento y pueden aprender a vivir una vida plena.

Síntomas

El trastorno límite de la personalidad afecta la manera en la que te sientes sobre ti mismo, en la que te relacionas con los demás y en la que te comportas.

Entre los signos y síntomas pueden encontrarse los siguientes:

  • Un miedo intenso de abandono, incluso llegar a medidas extremas para evitar una separación o un rechazo real o imaginario
  • Un patrón de relaciones intensas inestables, como idealizar a una persona por un momento y luego creer que esa persona no muestra interés o es cruel
  • Cambios rápidos de identidad e imagen propias que incluyen el cambio de metas y valores, y verse a sí mismo como malo y como si no existieras
  • Períodos de paranoia relacionada con el estrés y pérdida de contacto con la realidad, que puede durar desde algunos minutos hasta algunas horas
  • Comportamiento impulsivo y riesgoso, como apuestas, conducción imprudente, sexo inseguro, ola de gastos, atracones o abuso de drogas, o sabotaje del éxito al dejar de repente un buen trabajo o terminar una relación positiva
  • Amenazas o conductas suicidas o autolesiones, a menudo en respuesta al miedo de separación o rechazo
  • Grandes cambios de humor que pueden durar desde algunas horas hasta algunos días, que pueden incluir felicidad intensa, irritabilidad, vergüenza o ansiedad
  • Sentimientos continuos de vacío
  • Enojo intenso, inadecuado, como perder el temperamento con frecuencia, ser sarcástico o amargado o tener peleas físicas

Causas

Tal como sucede con otros trastornos mentales, las causas del trastorno límite de la personalidad no se comprenden del todo. Además de los factores ambientales (como los antecedentes de abuso o negligencia durante la infancia), el trastorno límite de la personalidad se puede asociar con lo siguiente:

  • Genética. Algunos estudios llevados a cabo con gemelos y familias indican que los trastornos de la personalidad pueden ser hereditarios o se pueden asociar estrechamente con otros trastornos de la salud mental que ocurren entre los miembros de la familia.
  • Anomalías cerebrales. En algunas investigaciones se ha demostrado la presencia de cambios en ciertas áreas del cerebro relacionadas con la regulación de las emociones, la impulsividad y la agresión. Además, algunos químicos cerebrales que ayudan a regular el humor (como la serotonina) quizás no funcionen de manera adecuada.

Factores de riesgo

Ciertos factores relacionados con el desarrollo de la personalidad pueden aumentar el riesgo de sufrir trastorno límite de la personalidad. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Una infancia con episodios de estrés. Muchas personas con este trastorno informan que han sido maltratadas sexual o físicamente, o desatendidas durante la infancia. Algunas personas perdieron a sus padres o fueron separadas de ellos o de una persona responsable de su cuidado muy allegada cuando eran pequeñas, o sus padres o las personas responsables consumieron sustancias en forma indebida o tuvieron problemas de salud mental. Otras estuvieron expuestas a conflictos hostiles y relaciones familiares inestables.
  • Predisposición genética. Es posible que tengas un riesgo más elevado si un familiar cercano (tu madre, padre, hermano o hermana) tiene el mismo trastorno o uno similar.

Complicaciones

El trastorno límite de la personalidad puede dañar muchos aspectos de tu vida. Puede afectar negativamente las relaciones íntimas, el trabajo, el estudio, las actividades sociales y la imagen que tienes de ti mismo y dar como resultado lo siguiente:

  • Cambios o pérdidas del puesto de trabajo frecuentes
  • No finalizar tu formación educativa
  • Múltiples problemas legales, por ejemplo, ser condenado a prisión
  • Relaciones conflictivas, problemas en tu matrimonio o divorcio
  • Causarte daño a ti mismo, como cortes o quemaduras, y hospitalizaciones frecuentes
  • Involucrarte en relaciones abusivas
  • Embarazos no planificados, infecciones de transmisión sexual, accidentes automovilísticos y peleas debido a una conducta impulsiva y riesgosa
  • Intento de suicidio o suicidio logrado

Además, podrías sufrir otros trastornos mentales, por ejemplo:

  • Depresión
  • Consumo inadecuado de alcohol u otras sustancias
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastornos de la alimentación
  • Trastorno bipolar
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
  • Otros trastornos de la personalidad

RELACIONES Y TLP

El mundo de una persona con TLP se construye en términos de blanco y negro, los grises escasean. Tienen dificultades para controlar sus impulsos y medir las consecuencias de sus acciones (en sí mismos o los demás). Su estado anímico es cambiante, con episodios de intenso malestar, irritabilidad, ira o angustia que pueden ser seguidos de otros de aparente normalidad.

Las relaciones afectivas o interpersonales acostumbran a ser intensas, turbulentas e inestables. Se involucran rápidamente y de forma apasionada, independientemente de su género o preferencia sexual. Para el otro, esta pasión puede resultar fascinante inicialmente, y perversamente dolorosa e incluso adictiva en el medio plazo.

Amantes de los extremos, son personas propensas a cambiar su percepción los demás, pasando de la idealización a la demonización con facilidad. La persona con TLP es capaz de pasar en cuestión horas de un estado de entrega incondicional a otro de profunda aversión. El cambio puede justificarse en la más mínima decepción y a menudo es motivo de conflicto. Es común la victimización y el chantaje emocional. La persona con TLP tiende a explicar su malestar en el comportamiento decepcionante del otro, y por tanto, a menudo reprochan o chantajean a partir del sufrimiento que padecen.

El miedo al abandono o los celos también acostumbran a formar parte de la dinámica. Sienten tanto miedo al abandono, que en muchas ocasiones provocan la ruptura con tal de no ser rechazadas. Suelen presentar cierta intolerancia a la soledad y experimentan la necesidad de estar acompañadas, sintiendo ansiedad ante la separación (aunque sea temporal).

Para el otro, la demanda es tal que acostumbran a dejar de lado otras parcelas de su vida. El otro se ve atrapado un torbellino de emociones que desencadenan estados deprimidos o ansiosos recurrentes, y a menudo presenta dificultades para recuperar su vida anterior. En la mayoría de los casos, las parejas no conocen el trastorno o saben muy poco de sus implicaciones. En consulta acuden tantas parejas de personas con TLP como las propias personas con TLP.

TRATAMIENTO del TLP

El mejor tratamiento para este trastorno, combina tratamiento farmacológico con psicoterapia.

La terapia cognitivo conductal, que es la que llevamos a cabo en PSICOBIL, en el caso de los Trastornos Limites de la Personalidad, parte de la base de que los esquemas mentales disfuncionales son determinantes e influyen en el resto de la sintomatología, por lo tanto se pretenderá con la terapia cambiar estos esquemas utilizando las técnicas de modificación cognitiva. Beck y Freeman (1995) proponen seis pasos:

1.- Fomentar una relación de confianza con el paciente. Respetar el ritmo del paciente, es decir, indagar en las problemáticas según el paciente vaya colocándolas como temas en las sesiones y además, la Psicoeducación, explicarle y ayudarle a entender al paciente su funcionamiento y todo lo relacionado con su psicopatología, contribuyen al lazo de confianza.

2.- Reducir el pensamiento dicotómico. Se valoran las situaciones de manera extrema, blanco o negro y no en base a matices o en una dimensión continua. Beck y Freeman (1995) explican que “el trabajo eficaz para reducir el pensamiento dicotómico exige en primer lugar demostrarle al cliente que él piensa de esa manera y convencerle de que le interesa dejar de hacerlo” (p. 289). Se muestra directamente al paciente que pensar en un continuo es más realista y adaptativo que hacerlo de manera dicotómica. Para ello se recurre a los ejemplos de su vida y se utiliza el diálogo socrático, para dar cuenta de la inexistencia de pruebas concretas que corroboren sus pensamientos. Con la práctica, el pensamiento dicotómico declinará gradualmente y el paciente irá incorporando el método para cuestionar su propia manera de pensar.

3.- Control creciente de las emociones. Estos pacientes creen que si expresan su malestar hacia otros serán rechazados, por lo cual se trabaja básicamente en demostrarles que sus expresiones no necesariamente tendrán consecuencias negativas. Los autores describen que en esta etapa del tratamiento al ceder el pensamiento dicotómico se evalúa de manera más critica sus propios pensamientos lo que conlleva una disminución de las desequilibradas reacciones del estado de ánimo, porque el paciente comenzará a manifestar sus emociones de manera más adaptativa y asertiva según sea la situación. Se trabaja en la reconceptualización de las emociones, es decir, explicarle al paciente que no es malo, por ejemplo, experimentar rabia, que es un sentimiento humano, sino lo que hay que trabajar es su manera de expresión. Se utilizaran técnicas de dramatización y también cabe la posibilidad de realizar una intervención grupal porque es una oportunidad de trabajar en el control de las emociones in vivo, de manera natural.

4.- Mejorar el control de la impulsividad. Se trabaja con el paciente su capacidad de elegir si actuará o no en base a un impulso, para luego no lamentarse de su conducta. Se interviene en base a la autoobseravación para identificar el impulso antes de actuar, luego se explorarán lo ventajoso de lograr un control de estos impulsos para inhibir la repuesta automática. Consecuentemente, se exploran alternativas y luego se seleccionan las respuestas considerando las expectativas del paciente y lo que puede bloquear una mejor elección de estas repuestas, como los miedos o supuestos que operan a la base. Finalmente, se instrumentaliza la respuesta, se pone en práctica y a prueba en experimentos conductuales.

5.- Fortalecimiento en el sentido de Identidad. Beck y Freeman (1995) escriben que “la técnica cognitiva que escoge metas específicas y las aborda de modo activo, genera sentido mas claro de las propias metas, prioridades y logros del paciente” (p. 295). Se proporciona retroalimentación a las decisiones y buen comportamiento que vaya adquiriendo el paciente y a si mismo ir evaluando con realismo sus acciones. Si el paciente no logra un buen funcionamiento, es evidente que no se le otorgará una retroalimentación, por lo cual es necesario que el terapeuta tenga una atención minuciosa para atender a los pequeños avances que puedan darse en el paciente.

6.- Abordar los supuestos de base. Se toman las creencias subyacentes del paciente, se definen de manera detallada para luego recurrir a experimentos conductuales para poner a prueba estas creencias. Es de suma importancia tomar en consideración la complejidad de modificar la convicción que el paciente Límite tiene sobre una falla intrínseca que provocará rechazo en su entorno, llevándolo a actuar de manera evitativa para relacionarse íntimamente. Es por ello que es necesario hablar de manera abierta su creencia acerca de sus “defectos inaceptables”, y que considere el precio que paga por evitar la intimidad. Aquí el terapeuta le proporcionará al paciente su aceptación con empatía, que no será enjuiciado a pesar que se reconocerán de él sus peores “defectos”. (Beck y Freeman, 1995)

El tratamiento para un TLP es muy necesario y difícil por las diversas áreas en las cuales hay que trabajar. Lo habitual es que los primeros resultados sean obtenidos a largo plazo. Afortunadamente nuevos avances se han producido.

Una de las últimas propuestas de la década de los noventa para el tratamiento del paciente Boderline, que ha demostrado de manera concreta su efectividad para la disminución de los intentos suicidas y las acciones automutiladoras, lo ha realizado Marsha Linehan planteando la Terapia Comportamental Dialéctica.

La dialéctica de esta terapia se constituye fundamentalmente en la relación entre el extremo del cambio y el extremo de la aceptación o la autovalidación. En este último extremo de la balanza Linehan toma, por un lado, el Zen como técnica de autoaceptación y por otro el mindfulness como técnica de meditación, autoobservarse, vivir el presente y ser capaz de monitorear las sensaciones y pensamientos del momento. Es síntesis, es tener la capacidad de autoaceptarse pero tomando en consideración la necesidades de cambio.

La base de la terapia de Linehan radica en que en el TLP se da básicamente una disfunción del sistema de regulación emocional considerándolo como núcleo de la patología. Esta falta de regulación se origina por factores biológicos y ambientales. El ambiente de carácter invalidante tiene gran incidencia en la configuración de este trastorno donde se visualiza que en el transcurso del desarrollo estos individuos tienen diversas vivencias con otros significativos quienes desacreditan sus experiencias emocionales. Se generan discordancias entre lo que el niño experimenta y describe como son sus emociones o validaciones de la realidad y lo que el medio describe sobre tales experiencias. Esto irá dificultando el poder lograr una adecuada descripción de lo que le ocurre, siente o piensa al niño en crecimiento.

La combinación de respuestas emocionales intensas, habilidades inadecuadas para regularlas, además de un comportamiento impulsivo y una actitud crítica hacia sus propias emociones produce una serie de crisis y frecuentes dificultades en sus capacidades de afrontamiento.

TRATAR AL PACIENTE, Y SUS ALLEGADOS, AYUDA A MEJORA SU CALIDAD DE VIDA Y AL AUMENTO DE SU BIENESTAR.