¿ESTOY EN CRISIS?

No le encuentro sentido a la vida…

No sé qué haré en el futuro…

Las cosas no me llenan como antes…

Si estas ideas rondan tu mente desde hace algún tiempo, es probable que estés atravesando una crisis existencial, un acontecimiento que puede servirte para cambiar radicalmente la dirección de tu vida haciendo que te plantees nuevos objetivos o, al contrario, puede sumirte en una espiral negativa que te conduzca a un bajón anímico.

LAS CRISIS

La palabra “crisis” es utilizada con diversos sentidos. Primeramente, es necesario mencionar que proviene del vocablo griego krisis (decisión) y krino (separar); así pues, conlleva ruptura pero al mismo tiempo esperanza y oportunidad. A su vez, en China, muchas personas utilizan el término “wei-ji”, vocablo compuesto de dos ideogramas: peligro y oportunidad.

Así pues, es posible simplificar que toda crisis alude a un peligro por el sufrimiento que trae consigo la pérdida de aquello que se ha perdido o de lo que está próximo a perder; por su parte, “ocasión” (oportunidad) hace referencia al medio de restauración de una nueva realidad a partir de la crisis experimentada.

Una crisis personal es un acontecimiento que conduce a cambios importantes en nuestra vida.

Cuando atravesamos una crisis personal esto acarrea ciertos conflictos que nos obligan a tomar decisiones que en otras circunstancias es probable que no hubiésemos siquiera valorado.

Atravesar  por una crisis personal o vital es parte del curso natural de la vida, pero cuando no logramos superarla puede dar pie a un trastorno de adaptación. De hecho, los trastornos adaptativos son bastante frecuentes: se estima que aproximadamente un 20% de la población sufrirá uno en algún momento de sus vidas.

¿Qué es una crisis personal?

Existen diferentes tipos de crisis. En primer lugar, hallamos las crisis vitales evolutivas, que están relacionadas con las diferentes etapas que todos pasamos a lo largo de la vida, son cambios previsibles que nos plantean nuevos desafíos y que nos obligan a hacer determinadas reestructuraciones de nuestro “yo”. Las más usuales son: la crisis de la adolescencia, de la mitad de la vida y de la tercera edad, aunque no todas las personas viven estos cambios como una crisis.

En segundo lugar hallamos las crisis situacionales, que están causadas por situaciones imprevistas y repentinas que representan un cambio para el que no estábamos preparados. El divorcio, la aparición de una enfermedad grave, la muerte de una persona querida, la pérdida del trabajo o incluso un cambio de ciudad son algunos de los acontecimientos que pueden dar pie a una crisis situacional.

Sin embargo, ya se trate de una crisis evolutiva o situacional, ambas se caracterizan por poseer una elevada carga emocional que afecta profundamente nuestra capacidad para enfrentar los problemas. Durante ese periodo muchos de nuestros hábitos se desestabilizan y nuestras habilidades para responder de manera adaptativa al medio disminuyen considerablemente. Esto implica cierto grado de incertidumbre y, en muchos casos, la sensación de pérdida del control y de impotencia.

Aunque el atravesar por una crisis personal o vital nos hace sentir mal, también representa una oportunidad para aprender algo nuevo, convertirnos en personas más resilientes y crecer. Las crisis nos permiten reflexionar y en muchas ocasiones promueven un cambio en nuestro sistema de valores y creencias. De hecho, a menudo estas situaciones nos obligan a replantearnos nuestros objetivos en la vida.

Por supuesto, para poder aprovechar la oportunidad de cambio que ofrece una crisis personal es importante que logremos recuperarnos de su impacto emocional y que tengamos el coraje de dar el paso que nos puede sacar de nuestra zona de confort, algo que suele ser muy atemorizante.

CRISIS EXISTENCIAL

Las crisis aparecen cuando no somos capaces de enfrentar determinado acontecimiento echando mano a los recursos con los cuales siempre habíamos contado. La crisis existencial, en particular, se caracteriza porque implica un cambio en nuestra identidad, normalmente nos sentimos como si fuésemos otra persona o cambian aspectos importantes en nuestra cosmovisión.

Los síntomas de la crisis existencial

Podrás saber que estás atravesando una crisis existencial cuando:

  • Te sientes constantemente aburrido/a
  • Las actividades que antes te motivaban han perdido su valor pues ya no les encuentras sentido
  • Tienes una sensación de insatisfacción generalizada, aunque las cosas marchen bien
  • Crees que debes darle un vuelco a tu vida pero no sabes exactamente cómo hacerlo
  • Tienes una sensación de extrañeza contigo mismo, como si fueses otra persona
  • Empiezas a cambiar tus hábitos para probar cosas diferentes pero estas no te satisfacen por completo
  • Comienzas a pensar que has saltado algunas etapas de tu vida o que te faltan muchas experiencias por vivir
  • Te sientes extremadamente agotado/a desde el punto de vista emocional
  • Te cuestionas las decisiones más importantes que has tomado a lo largo de tu vida, como la elección de la profesión o de la pareja
  • Tienes miedo al futuro pues no logras vislumbrarlo con claridad

¿Cómo saber si has desarrollado un trastorno adaptativo ante una crisis vital?

Generalmente una crisis personal o vital transcurre a través de diferentes etapas, parecidas a las que atravesamos en el duelo ante una pérdida. En un primer momento se instaura la sorpresa por los acontecimientos y poco a poco comenzamos a sentir un aumento de la tensión que puede provocar irritabilidad y una sensación de impotencia. Es probable que a continuación intentemos negar lo que está sucediendo, se trata de un mecanismo de defensa que nos ofrece el tiempo que necesitamos para reestructurar nuestros recursos psicológicos y poder hacerle frente a la situación.

En un segundo momento, comenzamos a aceptar desde el punto de vista racional lo que ha sucedido y nos plantearnos algunas preguntas. Durante esta fase los sentimientos que predominan suelen ser el desconcierto y el miedo. Más tarde se produce la aceptación emocional, una etapa compleja en la que podemos sentirnos enfadados, nerviosos, deprimidos o incluso pueden aparecer problemas psicosomáticos. Cuando todo transcurre bien, logramos superar la crisis personal y salir fortalecidos, pero cuando nos estancamos de alguna forma en este proceso podemos desarrollar un trastorno adaptativo, que puede ser de diferentes tipos:

  • Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo
  • Trastorno adaptativo con ansiedad
  • Trastorno adaptativo mixto, con ansiedad y estado de ánimo depresivo
  • Trastorno adaptativo con alteración mixta de las emociones y el comportamiento

Cómo llegamos a una crisis vital

A lo largo de la vida existen momentos de estabilidad emocional que de vez en cuando son interrumpidos por acontecimientos que rompen el equilibrio que habíamos logrado. Estas situaciones nos desestabilizan y normalmente traen consigo nuevas exigencias que no siempre podemos enfrentar con éxito.

En esos momentos nos sentimos desbordados psicológicamente y necesitamos un tiempo, que podría considerarse como un periodo de transición, para poder adecuamos a las nuevas demandas. Obviamente, para lograr adaptarnos tendremos que realizar varios cambios en el plano psicológico y en muchas ocasiones estos son tan drásticos que sobreviene una crisis personal.

Cuando debemos cambiar algunos de nuestros valores, convicciones o nos vemos obligados a reestructurar nuestros objetivos solemos pasar por una etapa de confusión. Durante este periodo podemos sentirnos perdidos y experimentar una sensación de vacío interior. De hecho, la crisis personal casi siempre es una fase de reencuentro con nosotros mismos, de reestructuración de nuestro “yo” y de nuestras metas.

Las consecuencias de atravesar una crisis personal

Una crisis personal se puede afrentar de muchas formas. Hay quienes necesitan más tiempo para salir de ella y otros incluso necesitan ayuda profesional. No obstante, en sentido general, es normal que estas situaciones provoquen sufrimiento, dolor, tristeza y angustia o ansiedad; emociones que pueden llegar a somatizarse.

Una crisis personal pone a prueba nuestra capacidad de resistencia y nuestra fuerza de voluntad. Ante las crisis podemos adoptar dos estrategias: aceptarlas e intentar salir fortalecidos o, al contrario, hundirnos. En ese preciso momento determinamos si la crisis se convertirá en una oportunidad para crecer o en una situación que de lugar a un trastorno adaptativo.

Cómo superar las crisis personales

Una crisis personal o vital no es un trastorno en sí, pero si sentimos que tenemos dificultades para afrontarla es recomendable pedir ayuda. En estos casos la terapia se dirige a lograr que la persona acepte los acontecimientos, active sus recursos de afrontamiento y sus fortalezas y logre reestructurar su “yo” para hacerle frente a las nuevas demandas de una manera más eficaz.

La psicoterapia trabaja para integrar diferentes herramientas para lograr una aproximación personalizada. Utilizamos tanto la visualización y la reestructuración cognitiva y emocional. De esta manera logramos llegar al fondo de lo que te preocupa para ayudarte a solucionarlo. Con la terapia lograrás:

  • Aceptar la nueva situación minimizando su impacto emocional y, por consiguiente, logrando que sea menos dolorosa
  • Desarrollar habilidades de resolución de conflictos
  • Mayor autoconocimiento y más confianza en tus capacidades
  • Adecuar tus expectativas a la nueva situación
  • Aceptar las pérdidas y los cambios como una parte inevitable de la vida
  • Salir fortalecido desarrollando una actitud más resiliente
  • Concentrarte en los aspectos positivos que, debido al impacto emocional, no has sido capaz de ver

Por otro lado, una crisis personal muchas veces lo que nos indica es que no estamos satisfechos con algún aspecto de nuestra vida y tenemos que cambiar algo, en estos casos, la crisis personal supone una oportunidad para replantearnos nuestra vida y hacer cambios importantes. En el caso de que la crisis personal tenga como causa una situación externa que no te satisface y que está en tu mano cambiar (aunque tengas miedo o dudas), podemos ayudarte a través de mejorar la habilidad de toma de decisiones  y acompañarte en el proceso de establecer y alcanzar nuevas metas para cambiar el rumbo de tu vida.

Recuerda que de cada experiencia, por muy negativa que te parezca, puedes aprender.