ESTAR SOLO vs SENTIRSE SOLO

¿Es lo mismo la soledad deseada o buscada, que la soledad impuesta o no controlada?

Todos podemos llegar a sentir que nadie es capaz de entendernos, que por más que expresemos nuestros sentimientos permanecemos incomprendidos. Esto trae consigo, como efecto colateral, una constante sensación de soledad. Además, en el caso de la mujer, la soledad adopta ciertas formas con más frecuencia; los roles tradicionales de género pueden llegar a llevar a ciertas formas de aislamiento.

¿Cuántas veces has pensado “me siento solo” a lo largo de tu vida? Sentirse solo en un momento u otro es algo normal, pero cuando experimentamos este sentimiento de soledad durante meses o años, se convierte en un problema.

Así, es frecuente escuchar la típica frase “me siento sol@”, a pesar de que esa persona pueda estar rodeada de personas. La sensación de soledad es irracional y no responde a los hechos tal y como están pasando, sino que es más bien un sentimiento de carácter subjetivo. En este artículo veremos cómo gestionar estas situaciones.

Cómo nos Sentimos Sólos… Rodeados de personas

Uno puede no estar solo y si sentirse solo. En Baker Enciclopedia de Psicología (Baker Book House, 1985), Craig Ellison dice que la soledad “no es tanto el estado objetivo de estar solo como un estado subjetivo de sentirse solo y aislado.

  • Uno puede estar en una multitud, por ejemplo, en un partido de fútbol, y estar solo.
  • Uno puede estar en una fiesta de Navidad, rodeado de mucha gente, y sentirse solo.
  • Un hombre puede tener relaciones sexuales con muchas mujeres y no la experiencia personal de un contacto significativo con ninguna de ellas, tal persona se siente sola, carece de intimidad personal, que es una conexión espiritual con otro ser humano.
  • Del mismo modo, una mujer puede tener muchas parejas sexuales y estar sola, porque no se conoce como una persona sino que se utiliza como una cosa.

¿Qué es la soledad?

La soledad puede definirse de diferentes formas según lo que provoca esa situación o sensación:

  • Estar solo: en este caso, la persona se encuentra físicamente sola; puede ser solitaria, pero no experimenta sentimientos de soledad. Este estado puede ser voluntario, pudiendo elegirlo porque quizá prefiera estar solo a estar con otras personas. Es decir, se trata de aislamiento social por elección.
  • Soledad: en este estado, la persona experimenta la necesidad o el deseo de contactar con otros, pero es incapaz de hacerlo. Quizás las condiciones permitieran ese contacto social, pero la persona siente cierta inseguridad, causando o contribuyendo a la soledad. Además, se experimentan sentimientos de inutilidad, rechazo, falta de ánimo, hipoactividad, escaso contacto ocular… Es decir, el aislamiento no es por elección, sino por no sentirse capaz.
  • Soledad positiva: a veces las personas necesitan pasar tiempo solas como una forma de descansar; en estos casos, la soledad es agradable. Se siente como una oportunidad para cargar las pilas, para promover la creatividad y para conectar con uno mismo.
  • Enajenación: en un caso más extremo de soledad, la persona siente un vacío interior que le separa de su propia identidad. Es como si la persona desconectara de sí mismo, lo que le lleva a desconectar de otros.

¿Cómo afecta sentirse solo?

Sentirse solo es una sensación muy desagradable que nos puede invadir a pesar de estar rodeado de personas que se preocupan por nosotros, pero demás puede suponer un problema más serio. De hecho, se puede tratar de un trastorno al que generalmente no se le presta la suficiente atención.

  • Quienes lo sufren no suelen comunicarlo, ni siquiera admitir que sea el origen de su estado de ánimo. Es difícil reconocer y aceptar esa sensación de soledad cuando es indeseada debido a que genera sentimientos de vergüenza y, especialmente, de dificultad para superarla.

La principal complicación de sentirse solo es que habitualmente, cuando uno se siente así, no va en busca de ayuda especializada; quien lo siente no lo trata como algo patológico, sino como una característica normal de la vida.

  • En cuanto a sus consecuencias, más allá de las emocionales, se ha considerado la sensación de soledad como un factor de riesgo de comorbilidad. Es decir, para patologías que pueden llegar a ser mortales o realmente dañinas.
  • Entre ellas, se ha relacionado la soledad con alteraciones en la salud física. De manera concreta, con enfermedades cardiovasculares, trastornos de la alimentación o trastornos del sueño.
  • En cuanto a la salud mental, la soledad se relaciona con un aumento de la depresión, abuso de alcohol y otras drogas e, incluso, con el suicidio.

Causas habituales de esta sensación de soledad:

1.Estancamiento personal

Hay momentos de nuestra vida en los que nos quedamos encallados, sin avanzar y sin conseguir nuestros objetivos. Perdemos la ilusión y las ganas, cayendo en el sentimiento de soledad.

2.Relaciones superficiales

No tener confianza con la familia o no sentirse apoyado por ellos. Tener amigos solo para salir a cenar o de fiesta. En definitiva, no tener alguien a quien explicarle nuestras preocupaciones o compartir aficiones y gustos.

3.Darlo todo por los demás y no recibir nada a cambio

Se da en aquellas personas que cuidan de los demás o que tienen muchas responsabilidades a su cargo. Llega un punto en el que las necesidades de la propia persona quedan en un segundo plano. Es entonces cuando el cuidador, que solo está ahí para dar y no recibir nada a cambio, cae en un sentimiento de soledad permanente.

4.No superar un hecho o situación difíciles

Una situación traumática, la pérdida de un ser querido o la ruptura con la pareja son algunos acontecimientos en los que uno no está preparado. Son hechos dolorosos en los que hay personas que no lo superan.

5.La soledad y la tercera edad

Desgraciadamente, son muchas las noticias que leemos diariamente sobre ancianos que mueren solos en sus hogares, convirtiéndose en una alarma social. En la mayoría de los casos, aunque tengan familiares, vecinos o servicios sociales, las personas mayores viven en un aislamiento y soledad no elegida. Por suerte, cada vez hay más programas en los que se fomenta el acompañamiento y convivencia con gente mayor por parte de jóvenes.

Me siento sol@: ¿qué hacer para solucionarlo?

Lo primero es reconocer la emoción, aceptar el hecho de que te sientes sola y evitar caer en la negación. Luego, identifica las posibles causas de tu sentimiento de soledad. Pregúntate: ¿por qué me siento así?

Ahora una vez reconocida la emoción e identificados los motivos, lo ideal es ponernos en acción para cambiar nuestra situación actual.

Algunas cosas que puedes hacer para que el sentimieto de soledad siga estando presente de esa manera son las siguientes actividades.

1. Escribe un diario

Puede que te parezca un recurso infantil, pero tiene mucha efectividad a nivel terapéutico. Cuando plasmas tus sentimientos y emociones en el papel lo haces de una manera más íntima, entras en contacto contigo mismo y se te hace sencillo reconocer cosas que tal vez te están afectando a nivel inconsciente.

2. Evita la autocompasión

No alimentes tu sentimiento de soledad con quejas hacia ti mismo o hacia los demás, afronta tu situación de manera frontal, plantéate que tu felicidad y tu paz emocional dependen únicamente de lo que pienses y hagas.

3. Haz meditación

Meditar 15 minutos al día durante 8 semanas puede reducir los pensamientos negativos asociados a la soledad. Aprender a meditar no es difícil, no hace falta que leas ningún libro complicado o te inscribas a cursos. Solamente ponte cómoda, cierra los ojos y céntrate en tu respiración. No pienses si lo estás haciendo bien o mal, solo relájate en el proceso.

4. Activación fisica

El ejercicio tiene una gran cantidad de beneficios para nuestra salud en general, y contribuye en gran medida a mantenernos felices gracias a que cuando entrenamos nuestro cerebro segrega dopamina (la hormona de la felicidad), y nos mantiene en contacto con otras personas. El hecho de adoptar una actitud más alegre también hace que sea más fácil socializar.

5. Consulta con un profesional

Si pasa el tiempo, y no consigues mejorar tus sensaciones y pensamientos sobre la soledad, puedes consultar con tun psicólogo. La terapia te puede ayudar a aceptar, entender y manejar esas emociones.