AMOR: ¿SOMOS COMPATIBLES?

Casi un tercio de las 125.000 demandas de separación o divorcio que se interponen cada año en nuestro país tienen lugar después de las vacaciones de verano.

Las causas son varias.

Durante el año estamos muy ocupados trabajando, tenemos poco tiempo libre y apenas hay convivencia. En vacaciones pasa todo lo contrario, tenemos contacto continuo con la pareja y es cuando salen a la luz problemas latentes que se arrastran desde hace tiempo.

Las vacaciones pueden suponer una buena oportunidad para disfrutar con la pareja pero la falta de habilidad a la hora de comunicarnos y resolver conflictos puede llevarnos a la ruptura.

Por ello, tras este periodo del año, se dan multiples consultas sobre malestar con la pareja, dudas sobre compatibilidad y dificultades para gestionar las relaciones amorosas.

Acertar con nuestra pareja no es tarea sencilla.

Podemos sentir atracción, cosquilleo en el estómago, aceleración de nuestro ritmo cardiaco o intuir una conexión especial con una persona. Pero eso no quiere decir que seamos compatible con ella, cuestión fundamental para iniciar una relación sentimental.

Cuando tienes con alguien una gran química, es decir, la sensación de tener una afinidad profunda o una conexión especial, tiras por la borda el sentido común. Perder la cabeza por una persona puede jugarnos una mala pasada. Eso hace que nos resulte mucho más sencillo ignorar todos los indicios de que esa persona no es para ti, aunque no puedes darte cuenta de ello.

Existen tres inconvenientes, en el caso de que nos dejemos llevar por nuestras pasiones:

  • no se esforzará en prestarnos atención;
  • no nos tratará bien y nos exponemos a una manipulación psicológica;
  • o pasaremos por alto que nuestras personalidades no son compatibles.

Química y compatibilidad

Hay una serie de claves para reconocer la compatibilidad en el amor.

En primer lugar, hay que pisar el freno. O dicho de otro modo: no hay que pisar el acelerador, permitiendo que la relación avance de forma natural.

Cuando sientes una química intensa, tu cuerpo te pide que corras. Piensas que estás frente al amor de tu vida y tienes el impulso de quemar etapas, de llegar a la meta de forma rápida. Lo ideal es cederle el timón a tu cabeza. Esa es la forma más eficaz de no dejarte arrastrar por la química.

¿Cómo se puede saber si eres compatible con la otra persona?

Lo importante es darnos el tiempo suficiente para poder evaluar la relación y conocer a la otra persona en distintas situaciones y facetas.

Toda relación de pareja es compleja.

Cada una tiene sus dinámicas, sus encuentros y desencuentros, sus pactos y sus procesos. Construir los cimientos es un árduo trabajo que requiere del esfuerzo e implicación de sus protagonistas.

El éxito o no de la misma depende de ello, si bien este éxito no debe medirse tanto en la duración de la unión sino en la calidad de la relación.

Los cimientos de la pareja

Los cimientos de cualquier relación afectiva deben ser “sólidos”.

Cada pareja es un mundo, pero por lo general podemos establecer seis puntos básicos que no deben faltar para que sea una unión sana.

– Respeto

Es uno de los elementos clave de cualquier relación de pareja. Respetar al otro implica crecer juntos a lo largo de los años sin imposiciones, expectativas ni dependencia emocional sobre el otro.

Si no hay respeto, es imposible construir nada. No tener respeto es no reconocer el rol del otro como cotitular de la relación”.

Por lo tanto, si lo habitual son malas caras, reproches, gritos, enfados e incluso maltrato físico y/o psicológico, la unión no puede continuar de ninguna forma.

– Confianza y comunicación

La confianza es otro elemento imprescindible en cualquier relación sana.

Si alguno de los protagonistas tiene la necesidad de controlar el teléfono móvil, el correo electrónico o las redes sociales de su compañero o compañera es que este pilar está maltrecho.

En este apartado también podemos incluir todo aquello relacionado con la comunicación, el canal mediante el cual la pareja resolverá sus diferencias, tomará decisiones y alcanzará acuerdos satisfactorios para ambos.

Compromiso

El compromiso consiste en compartir una serie de normas y valores relacionales que deben establecerse en todos los ámbitos.

En el caso de las relaciones sentimentales, un consejo es redactar una carta de compromisos, “como si fuera un estatuto de la pareja”.

En esta carta de compromisos, los dos protagonistas pueden determinar a qué cuestiones se comprometen, bien sean de índole económica, familiar o de ocio.

La fidelidad o la infidelidad -o “deslealtad”, como prefiere denominarla este psicólogo relacional- es otro de los compromisos a determinar. La fidelidad es un acuerdo y una forma de vivir las relaciones sexuales y afectivas y la pareja es la única que puede decidir cómo enfocar esta cuestión.

La pareja tiene que definir dónde están los límites y los tiene que compartir y consensuar.

Es muy importante que la cuestión del compromiso sea bastante explícita cuando se está empezando a gestar la relación de la pareja, aunque pueden ser “revisables” a lo largo de los años.

Complementariedad flexible

Complementarse con tu compañero o compañera es esencial para un buen entendimiento. Existen dos tipos de complementariedad: la rígida y la flexible.

La primera se produce cuando cada miembro de la pareja tiene un rol marcado e intransferible y se da, por ejemplo, en casos en los que uno lleva la voz cantante y el otro se deja llevar.

La segunda, en cambio, es cuando cualquiera de los dos pueden asumir un rol de liderazgo y se van turnando, bien sea porque las circunstancias han cambiado o porque cada uno tiene unos temas en los que se siente más capacitado de gestionar.

Visión del mundo y de la vida similar

Cada persona posee su propia escala de valores individual.

Cuando empezamos una relación, esta escala de valores individual tiene que convertirse en una escala de valores en común, en la que tienen que coincidir varios. Esto permitirá a los dos individuos estar de acuerdo en algunos principios fundamentales.

Si no tenemos una visión del mundo y de la vida más o menos compatible, será muy difícil que se pueda establecer una relación de pareja. Si nuestro compañero o compañera no comparte ni respeta nuestros valores o nuestra manera de ver el mundo, nos provocará dolor e infelicidad.

Amor

El amor es el pilar fundamental de cualquier relación afectiva, aunque es fundamental que se cumplan todos los anteriores para poder decir con todas las letras que hay amor entre dos personas.

En una unión sana deben convivir dos tipos de amor: el amor a la otra persona y el amor propio, con el añadido de que cada uno debe respetar la estima a sí mismo del compañero o compañera.