PSICOLOGIA Y ¿DEPORTE?

Hoy queremos abordar la relación que existe entre psicologia y deporte, ¿ es real?

La primera vez que comienzas a hacer ejercicio te comes el mundo: vas a entrenar con unas ganas increíbles, se lo cuentas a todos tus amigos, lo posteas en todas tus redes sociales… Pero, ¿qué pasa cuando la motivación se acaba?

Alguien dijo que la mente es mucho más poderosa que el cuerpo: por eso es tan importante la motivación y el apoyo psicológico en el entrenamiento. Si crees que puedes, entonces ¡podrás!

Mantenernos motivados día a día, no sólo para entrenar, sino para dar el máximo de nosotros mismo en cada entrenamiento no es tarea fácil. Por eso debemos echar mano de algunas técnicas de motivación que nos ayuden a estar al 100%.

Vivimos en una sociedad que nos fuerza al sedentarismo, tanto en el trabajo como en nuestro ocio. Según un estudio sociológico realizado en 2019, en España 17 millones de personas reconocen ser sedentarias y siete millones no hace ejercicio nunca, ni siquiera caminar.

El ejercicio físico contribuye a mantener una buena salud y a prevenir diversas enfermedades. Incluso, practicarlo de forma regular es una excelente vía para despejar la mente, tomar decisiones y alcanzar el bienestar emocional.

Nos hemos acostumbrado a pensar que la mente y el cuerpo son dos realidades distintas que no tienen nada que ver. Pero esto no es así. Cuerpo y mente se modelan mutuamente, trabajan juntos y no se aíslan entre sí. De hecho, su relación y forma de funcionar son fundamentales para nuestra salud.

Los investigadores han descubierto que sin importar la edad o la condición, el ejercicio físico tiene efectos magníficos sobre las capacidades de aprendizaje y el bienestar emocional . Muchos problemas emocionales se regulan y se pueden tratar mejor mediante el deporte y la actividad física. Para mirar esto con más detalle, veamos algunos de esos beneficios.

¿Qué nos motiva a hacer deporte? Un estudio de la Universidad de Gotemburgo lo ha analizado con profundidad. Algunas personas son adictas al ejercicio y siempre encuentran un rato para hacer deporte en su día, no importa si es tarde o temprano, o en medio de su jornada laboral. Otras lo pasan muy mal, experimentando el ejercicio como un castigo, deseando que acabe para volver a su vida normal. La mayoría oscila entre los dos extremos: no son adictos, pero tampoco lo odian.

La motivación no siempre se puede explicar como esfuerzo-recompensa. Los investigadores suecos usaron un modelo sicológico llamado SDT, o teoría de la autodeterminación, según la cual tenemos dos tipos de motivación: extrínseca e intrínseca. Si los objetivos parten de nosotros, es decir, son intrínsecos, al conseguirlos nos sentimos validados y disfrutamos al hacer lo que tengamos que hacer para conseguirlos.

Si por el contrario los objetivos son extrínsecos y por tanto impuestos y controlados por otras personas o nuestro entorno, nos concentramos en cómo quitarnos la tarea de encima lo antes posible, porque no la disfrutamos, y en el peor de los casos, la evitamos. Esto es lo que puede ocurrir con el deporte.

LA PSICOLOGIA DEL DEPORTE, UN VALOR MÁS

La aplicación de la psicología deportiva está llegando a todos los ámbitos. En el alto rendimiento, ya es una disciplina contrastada en la evaluación o intervención, en la búsqueda de optimizar el rendimiento. En el deporte de iniciación también está creciendo, apoyándose en una tecnología cada vez más eficiente y un conocimiento científico cada vez más profundo. Por último, la psicología deportiva también puede usarse para maximizar los efectos positivos de la práctica deportiva como forma de ocio y de fomento de la vida saludable

¿QUÉ ES LA PSICOLOGIA DEPORTIVA?

Es una rama más de la psicología, como la psicología clínica o la psicología forense, que estudia «cómo, por qué y en qué condiciones los deportistas, entrenadores y espectadores se comportan de la forma en que lo hacen así como también investigar la mutua influencia entre actividad física y la participación en el Deporte y el bienestar psicofísico, la salud y el desarrollo personal» según el manual de Introducción a la psicología del deporte.

Los psicólogos del deporte ayudan a los deportistas a manejar y controlar las variables psicológicas que intervienen en la práctica de sus respectivas disciplinas y que pueden afectar a su rendimiento y sus resultados.

¿Cuáles son esas variables?

1. La concentración

La capacidad de centrarse en una tarea o ejercicio sin que nada ni nadie del exterior nos distraiga para así sacarnos el máximo rendimiento posible y no desaprovechar las oportunidades.

Esto, que es algo importante para cualquier tarea, lo es especialmente en las competiciones deportivas donde el entorno puede estar lleno de estímulos, y también cuando una carrera o partido es tu gran oportunidad de demostrar tu rendimiento y la desconcentración puede dar al traste con todo tu trabajo.

2. La atención

Estrechamente relacionado con lo anterior: los deportistas necesitan estar absolutamente atentos a su actividad, sobre todo los de élite y alto rendimiento. Las distracciones pueden pasar factura en el peor momento.

3. La motivación

Es el eje central del trabajo de cualquier persona, y más aún del de cualquier deportista. De ella depende la participación en el esfuerzo debidamente orientada hacia unas metas y objetivos bien fijados y delimitados.

4. La autoconfianza

De nuevo, un factor importante para cualquiera que es crucial para el rendimiento deportivo. Se trata de la creencia razonable de que somos capaces de alcanzar nuestros objetivos con éxito.

5. Sobrellevar la presión

La presión de hacer una buena actuación, ganar, demostrar las propias capacidades puede influir negativamente en los anteriores factores. Por eso parte del trabajo de un psicólogo deportivo es ayudar a gestionar la presión y la expectativas para que no se conviertan en un problema.

¿CUALES SON LOS BENEFICIOS PSICOLOGICOS DE HACER DEPORTE?

1. El ejercicio físico incrementa la autoestima

¿Cómo es posible que el ejercicio físico modifique un aspecto tan interno como la autoestima? Simplemente porque al realizar actividades para el cuidado del cuerpo y ampliar los límites de exigencia física, también aumenta la percepción positiva que uno tiene de sí mismo.

2. Activa la química de la felicidad

Uno de los efectos del ejercicio físico sobre el cerebro es la activación de la producción de endorfinas. Unas sustancias químicas que actúan como neurotransmisores. Su función es la de reducir el dolor físico, casi como lo haría un medicamento, y, a la vez, crear una sensación de felicidad.

Por esta razón, el ejercicio físico es muy recomendable para quienes tengan síntomas de depresión o simplemente se encuentren “bajos de ánimo”. De hecho, hacer 15-20 minutos de ejercicio resulta muy beneficioso cuando nos sentimos tristes.

3. Reduce el estrés y la ansiedad

La actividad física es una excelente vía para disminuir la tensión muscular, lo cual incide significativamente en los estados de estrés. Por un lado, ejerce una función distractora que permite reducir los estados de alerta y disminuir los niveles de ansiedad. Por otro, el carácter recreativo del ejercicio y del deporte hacen que se liberen muchas tensiones emocionales.

4. Protege contra el deterioro cognitivo

El deporte y el ejercicio físico no solo ejercen un magnífico efecto sobre nuestro estado de ánimo, sino que también son determinantes en nuestras habilidades cognitivas. Si se realizan actividades físicas con frecuencia, aumentan varias sustancias químicas en el cerebro que evitan la degeneración de algunas neuronas en una zona llamada “hipocampo”.

Dicho de otra manera, el ejercicio físico contribuye a que nuestro cerebro se mantenga funcionando bien con el paso de los años. Las personas sedentarias están más expuestas a sufrir de enfermedades como Alzheimer al llegar a una edad avanzada.

5. Facilita el control de las adicciones

El ejercicio ha demostrado ser un excelente motivador para quienes desean dejar de fumar. Además de ayudar a recuperar la capacidad pulmonar, también contribuye a reducir los efectos secundarios de la abstinencia.

La actividad física es magnífica como complemento de los procesos de deshabituación y desintoxicación en varios sentidos. Por un lado, incrementa la sensación de control sobre el propio comportamiento.

Estos son solo algunos de los extraordinarios beneficios psicológicos  del ejercicio físico. Como ves no tienes que volverte un atleta. Lo mejor es que logres hacer al menos 15-20 minutos de ejercicio al día. Si no te es posible, prueba con media hora durante tres días a la semana. Seguro que rápidamente notarás sus efectos.

¡SI CUIDAS TU CUERPO, CUIDAS TAMBIÉN TU MENTE, NO LO OLVIDES!