La primavera ¿todo lo altera?

Llevamos escuchando desde bien pequeños el dicho popular “la primavera la sangre altera”, principalmente porque se trata de un momento del año en el que la persona tiende a cambiar emocionalmente.

Numerosos científicos y especialistas en medicina coinciden en que el aumento de luz solar tiene una serie de efectos psicológicos y emocionales en la mayoría de las personas, lo que se traduce en un cambio hormonal importante.

Cada vez estamos menos conectados con la naturaleza, rodeados de estrés, de tecnología, de radiaciones… y a menudo olvidamos este vínculo tan importante. El ritmo circadiano, el sol, el descanso, la naturaleza, todo nos afecta. Somos personas integradas en el ambiente, seamos conscientes o no. Cuando se dan cambios bruscos de la presión atmosférica, por ejemplo, los médicos vemos muchos más episodios de vértigos en los pacientes. El cambio de hora también nos afecta mucho. Somos muy sensibles a ello y nos cuesta cerca de dos semanas adaptarnos a él. Todo ello intensifica muchas veces nuestro estrés, y si eres una persona más sensible, es fácil que los cambios sean más acusados y cuesten más.

Por si esto fuera poco, parece que las circunstancias particulares de esta primavera, en la que se cumple un año del inicio de la pandemia, pueden hacer que acusemos aún más los cambios y se acentúen las molestias.

Llevamos un año desde el inicio de la pandemia, con una gran fatiga, muchos trastornos del ánimo como depresión o ansiedad… y la gente a estas alturas está agotada. Si a ello le sumamos el cambio de estación podemos encontrarnos con trastornos más graves, porque estamos con mascarillas, sin interacción social, sin ver prácticamente el sol, que apenas sí nos da en los ojos, con un gran déficit de vitamina D en la mayoría de la población…

¿PRIMAVERA EN POSITIVO?

La respuesta está en la química. La primavera favorece la liberación de diversas hormonas y neurotransmisores, gracias al aumento de la luz y de la temperatura.

Pero no todas las personas refieren como positiva la llegada de la primavera. La floración hace que aumenten las alergias, y también hay gente que siente mayor predilección por las temperaturas bajas y añoran estar junto al brasero.

Lo que para algunas personas acontece como una ventaja,  para otros representa un grave problema que influye a aquellos que experimentan por ejemplo dificultades de relación social, como por ejemplo los que padecen fobia o ansiedad social o los que sufren timidez o inseguridad, o aquellos que se sienten acomplejados con su propio cuerpo, y que al vestirse con menor cantidad de ropa y exponerse más aumentan su sufrimiento. Lo mismo ocurre con personas que sufren agorafobia, que experimentan miedo a salir de las cuatro paredes de su hogar.

¿Qué es la astenia primaveral?

La astenia primaveral es una sensación de cansancio y debilidad que comienzan a manifestarse con la llegada del buen tiempo.

Sin embargo, el cambio más significativo y del que nos ocupamos en este artículo, se refiere a la “astenia primaveral”. La astenia es un síndrome que no solo se produce en primavera y que tiene una serie de síntomas distintivos:

  • Cansancio.
  • Fatiga muscular.
  • Dificultad para concentrarnos.
  • Irritabilidad.
  • Falta de apetito.
  • Trastornos del sueño.
  • Dolor de cabeza.
  • Tristeza inexplicable.
  • Falta de motivación.

Mucha de la culpa de estos síntomas la tiene el cambio horario. Nuestro cuerpo necesita un periodo de adaptación a los nuevos horarios y al aumento de horas de luz solar y mientras este se produce nos sentimos más cansados. Algo así como un pequeño “jet lag“.

Aunque estos efectos no tienen ningún tratamiento específico, puesto que se trata de un tiempo en el que nuestro cuerpo se adapta a la nueva temperatura, horario y humedad, si existen diferentes medidas que nos podrían ayudar a prevenirlos, tales como: seguir una dieta equilibrada, hidratarse bien, respirar aire puro, dormir las horas necesarias, hacer ejercicio físico de forma regular y mantener una actitud positiva.

Este trastorno suele afectar más a mujeres que a hombres, y tiene una prevalencia de 1 de cada 10 personas. La duración por lo general suele ser unos días.

Aquello que conocemos como “depresión primaveral” es un trastorno leve y pasajero que se manifiesta en nuestro cuerpo cuando se sufre dificultades de adaptación a los cambios estacionales. En estos casos es importante ver que los síntomas que la persona manifieste sean por alguna causa orgánica, y además se tiene que tener en cuenta que su duración es breve y transitoria.

¿Por qué se altera el cerebro en el cambio de estación?

Se trata de un proceso neuroquímico: la primavera favorece una alteración en la secreción de neurotransmisores y hormonas debido al aumento de luz y temperatura.

También se produce un aumento del deseo sexual al liberarse oxitocina (la “hormona del amor”), dopamina (neurotransmisor que tiene relación con el placer) y serotonina (que está implicada en el estado de ánimo).

Debido a todos estos cambios que se producen en nuestro cerebro, las personas pueden responder de manera distinta a su entorno y producir cambios tanto a nivel emocional como conductual.

Consejos para contrarrestar el posible desequilibrio emocional

Podemos hacer muchas cosas por nuestra parte para acompañar al cuerpo y a la mente en este cambio de estación.

1. Practicar alguna actividad física con regularidad

Hay que practicar ejercicio de forma moderada y regular para aumentar la producción de endorfinas. Realizar actividades placenteras para vencer la desmotivación y elevar el estado anímico que este cambio de tiempo pueda ocasionar.

2. Poner una rutina de sueño y alimentación

Es importante seguir unos horarios fijos en cuanto al descanso para que el organismo recupere el equilibrio. Dormir de 7 a 8 horas diarias ayuda al organismo a adaptarse mejor al cambio.

Respecto a la alimentación, es importante tomar alimentos con alto contenido energético, como los hidratos de carbono, ya que estos pueden ayudar a combatir los síntomas propios de la astenia primaveral.

3. Actividades al aire libre

Es importante realizar actividades al aire libre y estar lo menos posible en espacios cerrados.

4. Fomentar las relaciones sociales y encuentros con familiares

Aunque los síntomas de la astenia primaveral son pasajeros, es recomendable que la persona se rodee de las personas que le dan apoyo para sentir que no se encuentra sola en el proceso.

5. Ser paciente

La astenia primaveral es pasajera; por eso, aunque los síntomas sean muy molestos y afecten de manera negativa al ánimo, se debe ser paciente e indulgente. Estos síntomas acabarán pasando en unos días en cuanto el cuerpo se adapte a la nueva situación.

Si son los niños los afectados por la astenia, hay que tener en cuenta que tal vez presenten más rabietas y lloros durante unos días, pero estos terminarán tras el periodo de ajuste de unos días.

6. Realizar actividades placenteras

La astenia primaveral genera baja motivación en general. Por ello es oportuno intentar superar la sensación de cansancio y falta de energía para hacer actividades que resulten placenteras.

7. No automedicarse

Si la persona está correctamente alimentada, no necesita suplementos nutricionales para superar la astenia primaveral; por ello es importante tomar alimentos ricos en triptófano.

8. Tener una actitud positiva

Ser positivo y tener una actitud positiva, genera más positividad, lo que contribuye a contrarrestar los efectos de la astenia primaveral. Si quitamos importancia a la situación se supera antes y mejora el estado de la persona provocado por la abstenía primaveral.

De una forma u otra, te animamos a que disfrutes de la primavera como de cualquier periodo del año. Pasados unos días de adaptación, ese aumento de las horas de luz puede ser un fabuloso aporte de energía para sacarle más partido a los días.