Me aburro con facilidad: ¿por qué me pasa?

El aburrimiento es una experiencia universal, un estado emocional en el que la persona no encuentra nada que le interese para llenar su tiempo, es incapaz de hallar la motivación que le anime a implicarse en alguna actividad.

«Me aburro» o «No sé qué hacer», son posiblemente dos de las frases más repetidas por los niños durante los periodos de vacaciones. Y es que, acostumbrados a hacer tantas cosas a diario, cuando se presentan ante ellos los larguísimos días estivales sin obligaciones rápidamente aparece el aburrimiento. De adulto es más complicado aburrirse: la falta de tiempo libre hace que esas horas se llenen rápidamente de cosas que hacer. Incluso hay quienes dedican un rato meditado a disfrutar de ese aburrimiento elegido.

El aburrimiento también le brinda “descanso” al cerebro ya que se activa lo que se conoce como “red neuronal por defecto”, la misma que usamos cuando soñamos despiertos.

Pero, todos los seres humanos nos aburrimos en algún momento pero hay personas que se aburren más que otras.

¿Qué factores psicológicos influyen en esto? normalmente está relacionado con la creatividad, la percepción de tener muchas cosas que hacer o valores que nos inculcan desde la infancia según los cuales aburrirse es algo malo o indeseable. Aunque potencialmente sí se relaciona el ser más imaginativo con aburrirse menos, es algo relativo.

El hecho de estar aburrido habla de que nos hemos acostumbrado a la sobreestimulación.

Eso no es bueno para nuestra salud, ni física ni mental.

Causas del aburrimiento

Según el poeta John Berryman, el aburrimiento obedece a una falta de recursos interiores.

Hoy en día, no pensamos que el aburrimiento signifique una auténtica falta de recursos interiores, sino que tiene que ver con que el acceso a estos recursos se ha bloqueado. Estos bloqueos pueden obedecer a:

  • Creencias restrictivas. Las creencias restrictivas recortan nuestras posibilidades y nos impulsan a repetir lo que ya ha sucedido. Cuando nuestras creencias nos limitan pueden hacer que nos aburramos y nos sintamos insatisfechos con nuestra vida. La insatisfacción constituye un precursor clave del aburrimiento.
  • Valores confusos o contradictorios entre sí. La segunda causa más profunda del aburrimiento es un contradictorio y/o confuso sistema de valores propio. Los valores determinan nuestras metas y, sin metas, la vida carece de interés.
  • Deseos ocultos. A veces, y por diversas razones, conseguimos ocultarnos muy bien los deseos a nosotros mismos. El problema es que los deseos ocultos forman también parte de nosotros mismos y al bloquearlos impedimos que nos transmitan su energía. Con deseos, la vida es divertida; sin ellos, resulta sosa y aburrida. Si lo que deseamos es inalcanzable, tendremos que buscar una alternativa razonablemente satisfactoria.
  • Causas físicas como el agotamiento o el exceso de trabajo. Una de las cosas que bloquean y, por lo tanto, provocan aburrimiento es sencillamente el cansancio: trabajar demasiado y estar sometido a un estrés constante tiene algo que ver con lo que digo. Si estás demasiado cansado para participar en una actividad interesante, quizás creas estar aburrido.

En nuestra experiencia como psicólogos, vemos en las terapias que, a veces, el aburrimiento precede a la depresión y hay quienes describen una ligera depresión como un rato de aburrimiento. Esto indica un distanciamiento de la vida y una falta de compromiso.

En la mayoría de los casos, el aburrimiento es un estado transitorio, no dura mucho tiempo, por lo que se asume como una experiencia levemente desagradable e irritante. Sin embargo, en algunos casos el aburrimiento puede convertirse en un problema crónico. Entonces, la persona pierde casi por completo el interés por su entorno y no logra encontrar la motivación para emprender las actividades. Empieza a percibir su existencia como vacía, carente de sentido e insulsa.

Síntomas del aburrimiento crónico

Los síntomas más comunes son:

  • Dificultades para concentrarse en muchas de las actividades cotidianas, desde leer hasta ver la televisión. Es probable que descubras que tienes la mente en otra parte mientras trabajas, estudias o conversas con alguien.
  • Sensación de que el tiempo pasa con extrema lentitud.
  • Crees que el entorno carece de estímulos interesantes, tienes la sensación de que las experiencias gratificantes de la vida se han puesto en pausa.
  • Falta de interés por la mayoría de las actividades, incluso por aquellas que antes te reportaban una gran satisfacción.
  • Te resulta difícil encontrar la motivación para emprender nuevos proyectos o actividades, a menudo te parece que se trata de una tarea colosal o una misión imposible.
  • Consideras que todas las cosas que haces son monótonas o carentes de sentido, cuando antes tenían un significado importante para ti.
  • Tienes la sensación de estar atrapado en una vida sin sentido, donde la emoción que prevalece es el hastío.
  • Sensación de vacío interior, unida a una gran insatisfacción con tu existencia.

Consecuencias del aburrimiento crónico

Cada persona reacciona al aburrimiento crónico de manera diferente. Hay quienes responden con un estado de baja excitación nerviosa, que se manifiesta a través del hastío y el letargo. A la larga, ello suele conducir a la depresión y la pérdida del sentido de la vida o una crisis existencial.

Otras personas reaccionan al aburrimiento con un estado de alta excitación, el cual genera inquietud y ansiedad, que pueden terminar convirtiéndose en trastornos de alimentación como la bulimia, ya que se recurre a la comida como estrategia compensatoria para aliviar la ansiedad y el aburrimiento.

No obstante, independientemente de la reacción, de lo que no cabe dudas es de que la sensación de necesidades insatisfechas que acompaña al aburrimiento genera un estado emocional que afecta el desempeño, impidiendo mantener un estado atencional y emocional óptimo en las actividades cotidianas.

La incapacidad para encontrar actividades lo suficientemente atractivas y motivadoras también se ha relacionado con el consumo de alcohol y drogas, así como con comportamientos de riesgo y la ludopatía. En estos casos, lo que sucede es que la persona busca nuevas sensaciones, cada vez más intensas, que le reporten emociones positivas. No es casualidad que el nivel de aburrimiento que experimenta la persona es directamente proporcional a las probabilidades de recaer en una adicción.

Por si fuera poco, un estudio realizado en el University College de Londres desveló que la expresión popular “aburrido de muerte” puede tener un trasfondo muy real. Estos psicólogos dieron seguimiento a un grupo de personas durante más de 20 años y descubrieron que quienes reportaban niveles más elevados de aburrimiento tenían más probabilidades de morir jóvenes.

Cómo poner fin al “¿Me aburro, qué hago?”

Romper con el aburrimiento requiere varias etapas. Pueden darse en cualquier orden y son las siguientes:

  • Volver a verte de nuevo como una persona interesante. Esto es fundamental, porque a menudo las personas aburridas lo que están es aburridas de sí mismas. Conviene hacer cosas que mejoren tu autoestima.
  • Entender las causas profundas de tu aburrimiento. Esto se consigue mediante el trabajo interior. Si eres consciente de las causas profundas y las reconoces ante mismo, habrás recorrido la mitad del camino para aliviar tu aburrimiento.
  • Construir un sistema de valores propios. Si tus valores son confusos y/o contradictorios, te invitamos a clarificarlos.

Transformar el aburrimiento representa volver a conectarte con los recursos interiores y las pasiones de las que te has distanciado.

EFECTOS del ABURRIMIENTO

En primer lugar, afecta la percepción del tiempo.

Miras el reloj y son las 12,15. Te quedas acostado mirando el ventilador de techo girar, piensas que ha pasado mucho rato y vuelves a revisar la hora: son las 12,17. ¿Cómo puede ser que solo hayan pasado dos minutos? Si hubieras estado conversando con tu amiga o de compras en el centro comercial, esos 120 segundos no significarían nada.

Haz el ejercicio de “no hacer nada” durante un tiempo y trata de adivinar cuánto ha pasado. ¡No vale contar los segundos! De esta manera, aprenderás a apreciar cada segundo, minuto y hora… regalos maravillosos que nada ni nadie puede devolverte.

En segundo lugar, el aburrimiento estimula la creatividad.

No se trata de algo negativo si sabemos aprovecharlo. Los investigadores tienen una respuesta a este fenómeno: estar aburridos es sinónimo de encontrarnos “atascados” en una situación, como que no podemos salir de un pozo en el que nos hemos caído y que nos será muy difícil alcanzar nuestras metas.

Así, podemos asumir una postura más positiva y entusiasta y “sacarle el zumo” a este estado. La mente empezará por sí misma a crear, imaginar y ofrecer alternativas posibles para salir airosa. Muchos escritores han realizado sus mejores obras después de estar varias horas frente a su ordenador completamente  “bloqueados”.

Incapacidad para el aburrimiento

Si cuando alguien se aburre siente malestar por ello, es probable que esto ocurra porque una persona, «al conectar consigo misma, sin distracciones o actividades que le permitan evadirse, conecta con cierta sensación de vacío que necesita cubrir a través de la actividad». Es común ese ‘agobio’ que produce el aburrimiento. Aunque todos, por lo general, necesitamos evadirnos de nuestro malestar a través de la acción, tal como explica el psicólogo es algo que se hace más evidente cuando no estamos pasando un buen momento y necesitamos no conectar con nosotros mismos.

El aburrimiento es una emoción normal, que aparece cuando no nos satisface ni motiva la actividad que tenemos que realizar.

Por ello, es importante no agobiarse cuando uno no tiene nada que hacer, sino incluso aprender a disfrutar de la situación. La ausencia de acción promueve la introspección, porque es una forma de silencio que se contrapone al ‘ruido’ que generan las múltiples acciones y actividades en las que nos enfrascamos en nuestro día a día el aburrimiento estimula la creatividad y el ingenio.

TRATAMIENTO ante EL ABURRIMIENTO

Con la intervención psicológica, podemos conseguir:

  • Reencontrar la pasión y la motivación para emprender nuevos proyectos o volver a disfrutar de las actividades que antes te satisfacían.
  • Mejorar tu autoconocimiento, de manera que puedas descubrir qué te motiva realmente.
  • Mejorar tu capacidad de autogestión emocional, de forma que puedas identificar mejor tus sentimientos y regularlos.
  • Activar tus recursos internos, de manera que seas tú mismo/a quien cree el entorno estimulante.