CONECTAR CONMIGO, ¿lo sé hacer?

Contamos con conexiones fáciles e instantáneas con el exterior -Internet, televisión, móviles…-, pero quizá no sabemos cómo acceder a nuestro interior.

Descuidar esta conexión sin duda tiene un precio.

Sensaciones de vacío, sinsentido y confusión señalan de manera más o menos intensa que se ha perdido ese contacto íntimo con la propia esencia.

Y vivir volcado hacia fuera puede hacer que se pierda una parte importante de la experiencia: la que transcurre dentro.

Hay personas que logran mantener viva esa conexión consigo mismas, e incluso utilizarla para diferentes fines, mientras que para otras supone una sensación lejana, casi olvidada.

Cuando somos niños poseemos esa capacidad de manera natural. Sin embargo, con el tiempo esta comunicación puede ser interferida. En esa desconexión influye, por un lado, la primacía que se otorga a la razón por encima de otras funciones como percibir o sentir.

La gestión emocional requiere de un esfuerzo, de un reencuentro con uno mismo, desde la compasión y el amor, escuchándonos y dándonos la oportunidad de conocernos para saber que quieren decirnos las emociones.


Todas las emociones tiene su función y todas son válidas y necesarias, incluso aquellas que llamamos malas o desagradables, tienen una finalidad clara, casi todas de supervivencia.

El miedo, la ira, la ansiedad, la tristeza, tienen que tener un espacio para desarrollarse. Tienes que permitirles ser, para poder seguir con tu vida y seguir avanzando y creciendo de manera personal.

Las emociones, las sensaciones, los mensajes del cuerpo, los pensamientos, la voz de la intuición aportan la información más constante y directa de que disponemos. Solo desde esta conexión interna una persona puede estar centrada, sabiendo quién es y hacia dónde desea dirigirse.

Por otro lado, la capacidad de ser conscientes supone un arma de doble filo. Conecta a la persona con su realidad interna, pero también bloquea lo que no se ajusta a lo establecido.

DEFINICIÓN de CONECTAR

Conectar con uno mismo es tener la capacidad de comunciarnos con nuestro yo interior.

Hacemos esto para conocer y entender qué ocurre dentro.

  • Qué me pasa?
  • Qué pienso?
  • Qué siento?
  • Qué necesito?

Cuando identificamos esto, podemos actuar de manera coherente, podemos darnos lo que nos falta o deshacernos de lo que sobra.

Vivir desconectado

Perder esta conexión interior conlleva consecuencias.

Algunas personas, por ejemplo, descubren en algún momento que su vida no es lo que querían, pues quizá se han dejado llevar por las circunstancias sin preguntarse más allá. No resulta agradable sentirse un extraño con uno mismo. Sucede sobre todo cuando alguien busca adaptarse tanto a lo que se espera de él o mantener una buena imagen, que termina olvidando quién es realmente.

También hay personas que escapan continuamente del contacto consigo mismas, llenando sus horas con actividades, relaciones, adicciones… Cuando cesan las distracciones externas y se hace el silencio aparecen con más fuerza los miedos o carencias no resueltos.

A veces, el sufrimiento o la enfermedad implican una entrada rápida a una mayor conciencia de uno mismo. Sin embargo, es preferible no esperar a encontrarse en una situación crítica; en cualquier instante, una persona puede empezar a crear puentes que conecten con diferentes niveles de su experiencia interna.

Estas son las vías de conexión con uno mismo:

1. El diálogo interior: preguntarme qué me pasa, quñe siento, qué quiero…ayuda a saber el punto de partida.

2. El cuerpo: es el canal de conexión entre el mundo exterior y el interior. A través de él experimentamos y percibimos la realidad, y a la vez refleja nuestra historia. Cada síntoma o manifestación corporal dice algo de nosotros.

3. Las emociones: constituye un tipo de inteligencia más instantánea. Si se despierta miedo o rabia, todo el cuerpo se prepara para la acción, pues ante un peligro real no hay tiempo para pensar. Sabemos que dejarse llevar por la emoción puede suponer un problema, pero ignorar o reprimir lo que se siente, también, pues la tensión emocional acumulada tiende a desbordarse.

4. El inconsciente: Constituye una parcela enorme de la mente (se le atribuye en torno al 85% de la capacidad cerebral) repleta de posibilidades aún desconocidas.La mente consciente se encarga de razonar, discriminar, analizar la información y tomar decisiones. La mente inconsciente actúa de manera totalmente distinta: controla las funciones involuntarias del organismo, capta y almacena toda la información de los sentidos y contiene la memoria emocional.

CONECTAR = TRANSFORMAR

Conectar con uno mismo es la clave de toda transformación personal. Es precisamente por esta razón por lo que hoy en día cada vez son más las personas que invierten su tiempo a su propio autoconocimiento y desarrollo.

Dedicar tiempo a escucharse, explorarse y descubrir nuestras emociones son la clave para mejorar nuestro bienestar.

Pero… ¿qué significa conectar con uno mismo?

Mucho se habla de «conecta con tu poder interior», «escúchate a ti mismo/a», «mira dentro de ti»… Seguro que a estas alturas has escuchado o leído estas frases hasta en la sopa.

Conectar con uno mismo significa conocer la propia historia y reservar un espacio para la gestión emocional. Implica también honestidad y coherencia con uno mismo, voluntad de escucharse y aceptarse, además de cuestionarse las propias creencias.

La conexión con uno mismo consiste en mirar la propia historia, pensamientos, emociones, creencias y modelos mentales, con el objetivo de poder aceptar, incluir y transformar lo que quieras en tu vida.

¿Qué puedes hacer para conseguir conectar contigo mismo/a?

1. Practicar la aceptación

Esto, suele ser el punto más importante, y la falta de ésta, a  menudo causa angustia y dolor.

¿Cuándo fue la última vez que te juzgaste por tus acciones, tu pensamiento, tu falta de acciones, o tu falta de pensamiento? Es incesante, ¿no?

La falta de aceptación puede convertirse en una necesidad de reprenderte cada día. .

¿Pero qué puedes hacer al respecto? Bueno, cuando tomamos un enfoque consciente, en lugar de tratar de ignorarlo y ahogarlo con pensamientos felices (a menudo sin éxito), lo abordamos con aceptación y, finalmente, con comprensión.

No es una aceptación de lo que se dice en sí, sino una aceptación de que aquello que se dice merece ser escuchado. Casi de inmediato, mediante la aceptación, esta voz ya no necesita gritar: se la escucha de verdad.

De esa misma manera puedes conectar con tus amigos, familiares y seres queridos que están sufriendo. Cuando dicen cosas que pueden parecer irracionales y están hablando desde el miedo, dales el espacio para hablar, el espacio para ser escuchados, y con el tiempo, esa voz también comenzará a desvanecerse.

 2. Pedir ayuda

Pedir ayuda solía cargar con un fuerte estigma, pero afortunadamente eso está cambiando y el poder de la vulnerabilidad está comenzando a dominar cada vez más.

Uno de los tratamientos de primeros auxilios psicológicos más importantes que podemos brindarnos a nosotros mismos y a los demás es el poder de pedir ayuda y estar abiertos a recibirla.

Un amigo, un miembro de la familia, un médico o una línea de ayuda: todos están ahí para ayudarnos cuando estemos listos para contactarlos y recibir apoyo.

3. Apreciar y celebrar

¿Sabías que cuando aprecias a alguien, esa persona siente la misma sensación cálida que cuando saben que son amados? Por esa sola razón, necesitamos apreciar más a nosotros mismos y a nuestros seres queridos. Cuando comenzamos a apreciarnos y celebrar esas pequeñas cosas que hacemos bien, o que hemos hecho mejor que ayer, sucede algo mágico y las cosas buenas siguen viniendo y creciendo.

Cuando apreciamos a los demás; cuando reconocemos cómo están mejorando y les demostramos esto, tiene un gran impacto en su curación y les da la confianza para continuar también.

4. Pasar tiempo en la naturaleza

Podemos sentir que los grandes edificios y corporaciones han estado aquí desde siempre, pero la realidad es distinta, ¡Han sido los árboles, los océanos y las montañas los primeros en llegar! Sumérgete en el jardín de la naturaleza y toma una dosis de su medicina dando un paseo, respirando profundamente y volviendo al momento presente.

El deseo de permanecer dentro puede ser muy grande, pero la necesidad de salir es más fuerte. Lleva a tus amigos y familiares contigo, ya que es un buen ejercicio para todos los involucrados.

5. Sintonizar tus sentidos

Lo único que nos hace salir del laberinto de nuestros propios pensamientos inmediatamente es adentrarnos en nuestros cuerpos y nuestros sentidos. Toma un momento para conectarte a tu respiración, sentir tu corazón palpitante y la sensación del viento frío contra tu rostro.

6. Escuchar música

Darte permiso para disfrutar de una canción que te recuerde a una etapa especial de tu vida es algo increíble. Es una experiencia que te transporta y que te conecta de una forma muy poderosa con tu historia.

7.Escribir

Anotar tus pensamientos y reflexiones personales en un cuaderno personal es otra técnica muy útil para conectar contigo.

Es un hábito altamente efectivo para tomar conciencia acerca de nuestras emociones y pensamientos.

Además, al plasmarlos por escrito, siempre dispondrás de un recurso que te ayudará a identificar cuál es tu estado emocional predominante, que puede servirte para extraer conclusiones acerca del rumbo que está tomando tu vida y reenfocar aquello que ya no tiene sentido para ti.

8.Meditar

Centrar la atención en nuestra respiración durante unos minutos ayuda a calmar la mente y alejarnos del ruido. Se trata de una técnica muy poderosa para mantenerse en el momento presente, aquí y ahora, desarrollar la aceptación y observar nuestras emociones desde la ausencia de juicio.

9. Caminar a solas

Disfrutar de un buen paseo en solitario, con música o sin ella, te brinda la oportunidad de mantenerte más en el momento presente. Sin mayores distracciones que las que tú permitas que interfieran en tu momento.

Es una muy buena ocasión para centrarte en tus pensamientos y reflexionar acerca de las oportunidades que disfrutas.

A menudo la rutina diaria y las obligaciones nos alejan de ese ser consciente de los aspectos positivos de nuestra vida, así que… Regálate ese momento y ese espacio para ti.

10. Gestionar tu tiempo en coherencia con tus necesidades

El tiempo que reservas para tu propio disfrute debe ir en consonancia con tus necesidades y no al revés.

A menudo, invertimos el tiempo que nos «sobra» tras cumplir con nuestras responsabilidades a aquellas actividades que realmente nos llenan y nos motivan. Y este aspecto es justamente el que debería comenzar a cambiar.

La rutina del día a día nos consume y malgastamos nuestro tiempo en actividades banales que nos alejan de la conexión con nuestro interior.

Una de las claves de nuestra realización personal es disfrutar de tiempo de calidad y eso comienza por identificar nuestras necesidades, adecuando también nuestra agenda en coherencia con nuestras prioridades.

11. Compartir momentos de silencio con personas de tu confianza

Los momentos de silencio están infravalorados. A veces nos olvidamos de que el silencio también es un modo de expresión, aún no siendo necesario verbalizar nuestras palabras.

¿Alguna vez has compartido un momento de silencio a solas o con alguien de tu confianza? Es una práctica que me encanta y favorece la conexión a otros niveles. Desde un estado más espiritual y menos contaminado, en el que la autenticidad aflora gracias al poder del silencio.

Liberarnos de nuestras palabras se hace necesario a veces. Es por ello que recomiendo reservar espacios y momentos para el silencio y, en definitiva, conseguir conectar con uno mismo y con lo que sentimos en nuestro interior.

12.Plantearse preguntas esenciales

Aunque cada vez lo hacemos más a menudo, en general tendemos a cuestionarnos poco, incluyendo hasta nuestros propios valores.

Atrevernos a cuestionar lo que nos rodea y lo que nos han enseñado en nuestra infancia fomenta el empoderamiento. Nos libera de imposiciones ajenas y nos ayuda a conectar mejor con nuestra propia esencia.