CORONAVIRUS 8: sabemos adaptarnos a todo

Llevamos cerca de 70 dias de encierro. ¿quién nos lo iba a decir?

La realidad, es que cuando comenzó esta situación, tuvimos dudas sobre nuestra capacidad de aguantar «encerados en casa» los 15 dias que nos plantearon en ese momento. El tiempo nos ha demostrado que SI que hemos sido capaces.

Y que además, cada vez lo hemos ido haciendo mejor.

¿Cómo ha sucedido esto?

Gracias a la capacidad de adaptación que tenemos la mayoria de los seres vivos, una habilidad indispensable para la supervivencia. Adaptarse implica cambio. Y nuestro cerebro suele ser reacio a los cambios. A la mente le gusta lo conocido, lo seguro, lo previsible.

Generalmente, nos da miedo cambiar algo de nuestra vida, porque supone salir de la zona de confort. Todo este confinamiento, nos ha sacado de «nuestra vida» para ponernos delante de otra vida no elegida y no querida, en un primer momento. Pero que según han ido pasando las semanas, cada vez nos gusta más. ¿Cómo puede ser? muchos nos lo preguntáis.

El ser humano forma parte de este mundo dinámico y, por tanto, sujeto a múltiples cambios a los que debe adaptarse para mantener su estabilidad psicofísica y su bienestar psicológico.

Cuando el cambio está provocado por un suceso que altera el estado psicológico de la persona la adaptación constituye un requisito imprescindible para volver al equilibrio y la estabilidad. En este ámbito, la capacidad para adaptarse a los cambios puede considerarse como una propiedad de la mente humana relacionada con el mecanismo de la homeostasis psicológica, y se entiende como “el conjunto de cambios ocurridos en el Yo (cognitivos y/o conductuales) a instancia de los cambios producidos en el entorno con el fin de mantener la estabilidad emocional y el equilibrio psicológico”.

No puede darse la adaptación si mantenemos constantemente en nuestra consciencia el recuerdo del pasado y dejamos que éste influya en nuestra cotidianidad.

Además, el aceptar la situación conlleva también de forma implícita otras aceptaciones añadidas:

  • Aceptar que toda situación puede cambiar, ya sea para bien o para mal, lo que hace que la vida tenga necesariamente momentos y situaciones agradables y otras desagradables y de sufrimiento que se intercambian de forma alternativa. La vida nos invita a disfrutar de momentos agradables y placenteros, pero también lleva inserta la semilla del dolor y el sufrimiento que puede germinar en cualquier momento.
  • Aceptar que no podemos controlar gran parte de los sucesos que pueden afectarnos negativamente, bien de origen personal (enfermedades, discapacidades físicas o intelectuales) o bien provenientes de nuestro entorno (accidentes, desastres naturales, conflictos interpersonales, etc.) y la mayoría de las veces nos limitamos a elegir entre las posibilidades que éste nos ofrece.
  • Aceptar aquello que no podemos cambiar de nosotros y/o de nuestro entorno. La nueva situación puede que requiera cambios en la forma de ver y de relacionarse con nuestro entorno, pero no todos los cambios deseados serán posibles.

La situación creada por el suceso perturbador suele llevar aparejada la desaparición de expectativas, ilusiones, deseos y objetivos de futuro que teníamos, se quiebra el presente y se diluye el futuro previsto. Esto nos obliga a definir un nuevo escenario para el desarrollo de nuestra vida y a poner en práctica las acciones necesarias para que este escenario pueda generar un estado psicofísico de equilibrio y bienestar, eliminando la incertidumbre y la inseguridad que nos aflige. Esto es lo que ha sucedido con la aparición del coronavirus, una pandemia mundial, que ha generado cambios mundiales y cambios vitales.

En el caso del ser humano, una actitud rígida e intransigente frente al cambio de su situación dificultará o impedirá la adaptación y será causa de desequilibrio psicológico.

Asimismo, una persona que esté dispuesta a aceptar cualquier cambio, por mínimo que sea, en sus condiciones y circunstancias vitales también sufrirá inestabilidad, pues le será difícil encontrar las condiciones adecuadas a su persona y correrá el riesgo de perder su propia identidad. La postura intermedia permite adaptarse a las nuevas situaciones que surjan de forma más pausada y meditada, evitando errores y manteniendo la integridad y continuidad de la identidad psicológica de la persona.

Está demostrado que si la respuesta ante un suceso vital estresante o con una gran carga emocional no es adaptativa se corre el riesgo de sufrir un trastorno de adaptación (TA) que el DSM-V define como una reacción de desajuste a una situación psicosocial estresante, desarrollándose un conjunto de síntomas emocionales o conductuales y cuyas manifestaciones clínicas pueden incluir estados de ánimo depresivo (sentimientos de tristeza y desesperanza), ansiedad, preocupación, sentimiento de incapacidad para afrontar los problemas, de planificar el futuro o de poder continuar en la situación presente y un cierto grado de deterioro del cómo se lleva a cabo la rutina diaria (puede implicar conductas problemáticas, de riesgo o imprudentes). Si percibes algo de esto, no dudes en consultar con un especialista .

Nuestra reflexión: Si me bloqueo ante el cambio, viviré bloqueado. Si me adapto a éste, viviré viendo nuevas oportunidades, todas aquellas que aparecen después de un cambio, sea cual sea éste.

Toda esta situación del COVID-19, que se nos ha presentado » de repente», no nos ha dejado alternativa. Y eso ha sido precisamente, la razón de nuestro éxito. Cuando no se tiene alternativa, y se «pierde» el control, la adaptación se da más rápido, ya que no hay elección ni posibilidades.

Sólo hemos tenido la opción de adaptarnos: a una nueva forma de trabajar, de gestionar el tiempo, a la convivencia continua, al distanciamiento social, a la soledad y la pérdida, al dolor, a la distancia, a tomar medidas de protección…. a TODO. TODO. TODO.

¿Somos conscientes de lo que hemos logrado? ¿Le damos el valor que tiene?

Hagámoslo, reconozcamos nuestra valia y lo que hemos sido capaces de hacer.

Ahora con todo lo que estos meses nos han mostrado y nos han enseñado, es cuando nos toca seguir viviendo, seguir disfrutando y seguir buscando nuestra felicidad. ¡A POR ELLO!