INMADUREZ EMOCIONAL: en las relaciones

¿Crecer es madurar? Se supone que a medida que un individuo crece y se convierte en adulto sus comportamientos infantiles desaparecen y empieza a comportarse de una manera más madura.

De este modo, a partir de esa maduración, puede tomar más responsabilidades, tolerar la frustración, tener un carácter más estable, no reaccionar impulsivamente y muchas otras conductas que dan cuenta de la maduración psicológica de la persona.

El nivel de madurez de una persona no se determina por la edad.

Así lo muestra el ejemplo de aquellas personas adultas que a pesar de haber superado la frontera de los 30, siguen mostrando síntomas de inmadurez en su comportamiento. Su guión de vida es muy diferente al que tienen otros amigos de edades similares, este tipo de comportamientos pueden ser ocasionados por distintas razones y, en casos extremos, deben ser tratados para que el adulto inmaduro logre establecer relaciones personales a un nivel más maduro.

El nivel de madurez de un adulto dice mucho del punto en el que se encuentra. Y aunque la relación más importante que una persona establece en su vida es aquella que tiene consigo misma, de forma indirecta, la inmadurez ajena también puede afectarte a ti dependiendo de cuál sea el tipo de vínculo que tienes con esa persona y el rol que ocupa en tu vida.

A mayor nivel de cercanía, mayor es la frustración que la propia inmadurez puede producirte por observar cómo tus expectativas se rompen constantemente porque esa persona parece no darse cuenta de lo que implica crecer y evolucionar.

Madurar es entender que somos los únicos responsables de lo que hacemos. Es tomar las riendas de la propia vida y hacerse cargo de las consecuencias. Madurar es dejar de creerse el centro del mundo.

Madurar es poder pensar en los demás. Madurar es poder postergar la gratificación inmediata en pos de un bien mayor.

12 señales para detectar una personalidad inmadura

  1. Inestabilidad emocional: son emocionalmente inestables. Pueden pasar de la risa al llanto con facilidad. Pueden cambiar de humor en cuestión de minutos. No saben controlar sus emociones.
  2. Dificultad para adaptarse a los cambios: los cambios los estresan. Se ponen de mal humor y protestan ante el menor cambio.
  3. Personalidad poco definida: suelen ser tremendamente influenciables. Se dejan llevar por las opiniones ajenas. Le cuesta tomar posiciones de forma clara sobre algo.
  4. Comportamientos caprichosos: se mueven por antojos y gratificaciones inmediatas. Les gusta obtener lo que quieren sin pensar en las consecuencias. No toleran el no.
  5. Culpan a los demás: culpan casi siempre a los demás por sus problemas. Les cuesta hacerse responsables de su vida y prefieren pensar que los otros tienen la culpa de todo lo que les pasa.
  6. Mienten: cuando se presenta una situación que es incómoda pueden mentir sin problema para mantenerse fuera de conflictos y eludir las responsabilidades.
  7. Son impulsivos e impacientes: actúan sin detenerse a pensar en las consecuencias de sus acciones. Cuando algo se les mete en la cabeza no pueden esperar ni postergar su realización.
  8. Ausencia de objetivos: les resulta difícil posponer las gratificaciones para más tarde. Quieren resultados ya.  Esto les impide hacer planteamientos realistas para lograr sus objetivos.
  9. Dificultad para aceptar los propios errores: les es mucho más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
  10. Son narcisistas: son egocéntricos. Tienen necesidad de ser admirados y una falta total de empatía hacia los demás. Todo gira en torno a ellos, nadie más cuenta.
  11. Relaciones afectivas rígidas y exigentes: en un primer momento idealizan a los demás, pero después se sienten defraudados por cualquier pequeñez. Son  rígidos y exigentes en sus demandas. Quieren que les den todo lo que piden de modo inmediato. No toleran un no por respuesta.
  12. Establecen relaciones codependientes: Para las personas inmaduras emocionalmente los demás son un medio para hacer o resolver cosas que por sí mismos no pueden. Para poder establecer vínculos maduros se requiere que haya autonomía y capacidad de valerse por sí mismo.

Entonces…¿Cómo tratar a una persona inmadura?

  1. Intenta valorar las cualidades positivas de esa persona. La inmadurez es totalmente compatible con otras virtudes. Aunque observes esta característica en alguien, evita las etiquetas y date la oportunidad de conocer a ese alguien más allá de este aspecto.
  2. Decide hasta dónde quieres implicarte en esta relación personal. Esta es una de las cuestiones más importantes puesto que tú decides, desde tu libertad, cuáles son tus límites. Aunque demande tu atención constantemente, tú tienes tu propia vida.
  3. Evita asumir el rol de salvador puesto que nadie cambia si no desea hacerlo por sí mismo. Además, cualquier tipo de lazo interpersonal debe partir de un vínculo de igualdad. No le infantilices por medio de tu sobreprotección. Tampoco caigas en la trampa de la manipulación emocional. Los comportamientos caprichosos son un síntoma de inmadurez. En ese caso, escucha siempre tu voz interior para decidir a partir de tu propio punto de vista sin dejarte condicionar por sus reacciones.
  4. Si lo crees conveniente, reduce el contacto. Al dosificar la frecuencia de los encuentros también disfrutas más de cada plan compartido en común. En una relación feliz debe existir un nivel adecuado de equilibrio entre el dar y el recibir. Sin embargo, uno de los riesgos de implicarte en exceso en una amistad de este tipo es que en algún momento puedes sentir el desencanto de observar que su nivel de compromiso no es el mismo que el tuyo.
  5. Si en algún momento sientes que las consecuencias de algunos de sus comportamientos inmaduros te afectan a ti de manera directa, entonces, habla sobre este asunto con esa persona. Muestra tu enfado y resuelve el conflicto de manera asertiva.

LA INMADUREZ EMOCIONAL AFECTIVA, DAÑA A LA PAREJA

Sabemos que una relación de pareja demanda mucho más que la ilusión de una nueva relación: es esfuerzo, constancia, paciencia, respeto, cariño, amor, entrega y sobre todo decisión.

Sin embargo, la idea errada del amor romántico de encontrar una pareja ideal ha provocado varios problemas. Las personas fantasean sobre lo que deben ser y no sobre lo que son, lo cual provoca dolor.

Esta falsa creencia del amor de pareja es el reflejo de una falta de madurez emocional en las relaciones. Quienes la sienten, se ven a ellos mismos como seres incompletos, que necesitan de otra persona para completarse. Están convencidos del discurso de la media naranja y creen que la necesitan para vivir en plenitud.

En psicologia, hay corrientes que consideran que esto provoca una distorsión que termina en un apego tóxico. Personas que no dudan en manipular, en establecer sutiles chantajes porque temen quedarse solos.

La inmadurez emocional afectiva tiene algunos ‘síntomas’ de cómo se manifiesta:

  • Existe una necesidad del otro en todo momento, los espacios de soledad son una tortura.
  • No pueden estar sin una pareja.
  • Son desconfiados y les cuesta construir una relación de equidad/igualdad.

Por ello, cuando se producen conflictos en la pareja, quien sufre de inmadurez afectiva siente que la relación está en una profunda crisis y creen que es el fin del mundo. No saben cómo lidiarla, no entienden por qué existen problemas y tampoco tienen las herramientas para solventarlos, entonces prefieren huir de la relación.

¿POR QUÉ PASA ESTO?

Algunas de las causas de la inmadurez están relacionadas con la sobreprotección y la falta de herramientas para afrontar la frustración y el fracaso.

Una infancia que estuvo marcada por la sobreprotección constante puede propiciar una mayor intolerancia hacia la frustración, porque el niño no ha tenido la oportunidad de gestionar el de­sencanto que le producen las situaciones que rompen sus expectativas, porque sus padres y el entorno próximo cuidan todos los detalles de felicidad en su vida.

Un adulto inmaduro a nivel emocional puede haber tenido una historia previa en la que no tuvo la oportunidad de observar la vida como es al estar protegido por un universo propio.

La inmadurez emocional se relaciona también con el llamado ‘síndrome de Peter Pan’, en el que se niegan a crecer, sin importar la edad.

También están relacionados con el mal manejo económico, son incapaces de asumir funciones y cargos de responsabilidad y viven en una constante inestabilidad personal y profesional.

¿SE PUEDE SUPERAR? SI

El primer paso es saber reconocerla. Además, valorar si es necesario, pedir ayuda, ya que muchas veces esta inmadurez no se puede superar sola y traerá consecuencias negativas frente a cualquier relación que se quiera entablar.

Trabajar en el crecimiento personal es fundamental para cambiar este problema y mejorar su vida.