SEXUALIDAD: ¿hablamos?


Avanzamos en tecnología, ciencia, salud y en tantos otros campos que hacen que crezcamos como individuos y a su vez como sociedad y vamos dejando en el tintero algo tan importante como es: la educación e información sexual.

Preguntarnos si nos gusta nuestro cuerpo o si disfrutamos de las relaciones sexuales son realmente preguntas sobre la imagen que tenemos y proyectamos de nosotros mismos.

El autoconcepto marca las relaciones que establecemos con los demás, tanto sociales como afectivas, y las valoraciones que hacemos sobre nuestra imagen, actuaciones y deseos también indican cómo percibimos nuestra propia sexualidad.

Si tenemos un concepto de nosotros mismos y una autoestima bajos, esto impedirá que expresemos adecuadamente nuestros deseos. La mayor parte de las veces por miedo al rechazo, tema que tratamos ampliamente con nuestros pacientes en consulta y a los que damos pautas para superar ese miedo y tener una buena autoestima, algo que repercute en nuestra vida y sexualidad.

A la larga, hemos comprobado en la terapia de parejas que realizamos en consulta, que la opinión que pensamos que tienen los demás de nosotros mismos responde a nuestro autoconcepto y el comportamiento que se deriva crea insatisfacción en muchos ámbitos de la vida, reflejándose en las relaciones sexuales e incluso pudiendo generar fracaso en nuestras relaciones de pareja.

Como casi todo, para evitar vernos en situaciones en las que tengamos miedo a expresarnos, la educación y la comunicación familiar entorno a la sexualidad cobran una gran importancia.

En 2018 el 70% de la ciudadanía vasca consideraba que sus relaciones sexuales no eran satisfactorias, aún hoy la sexualidad sigue siendo un tabú en Euskadi, tanto en el ámbito familiar como en el académico. Sólo nos lanzamos a hablar sobre sexualidad cuando nos encontramos entre nuestras amistades, el círculo social más cercano.

Estos datos nos hacen reflexionar sobre la necesidad de proporcionar información adecuada y aumentar la comunicación en el ámbito familiar y académico.

En el taller “Para hablar sobre sexualidad” organizado por la Comisión de Igualdad del Colegio de Psicología de Bizkaia, colegio al cual pertenecemos en Psicobil, se analizaron datos como que el 85% de los hombres considera la pornografía como medio de información sexual frente al 14% de las mujeres.

En PSICOBIL, pensamos que hablar sobre sexualidad y recibir una adecuada educación sexual es totalmente necesario para adultos y jóvenes. Continuar con tendencias de épocas pasadas en las que el silencio era la respuesta a cualquier cuestión relacionada con la sexualidad solo trae como consecuencia la continuación del tabú y con ello: las insatisfacciones.

Esto genera a su vez menor educación sexual y la búsqueda de información a través de la pornografía como hemos visto.

La pornografía es un producto comercial, como tal muestra una imagen irreal de la sexualidad distorsionando en muchas ocasiones los roles de hombres y mujeres en la sexualidad.

Aprender directamente de un medio con información sesgada como es este y más aún en el caso de los jóvenes que están descubriendo su propia sexualidad limita el aprendizaje y acarrea consecuencias, mostrando incluso en ocasiones excesiva violencia y falta de respeto, individualismo y desinterés por la afectividad propia de una relación sexual sana, además de aprender a excitarse mediante imágenes que posteriormente necesitan reproducir y que lleva a insatisfacciones.

Es importante darles la confianza necesaria en el ámbito académico y familiar para resolver dudas, hablar abiertamente y expresar temores. La construcción de una idea real sobre la sexualidad y su diversidad les ayudará a conocerse e interpretar de manera veraz sus creencias, temores e ideas, sumando el respeto que merece cualquier opción elegida.

Para los adultos el tabú no es menos perjudicial, trayendo las mismas consecuencias sobre individualismo e insatisfacción en las relaciones de pareja.

La falta de comunicación y expresión de deseos y afectividad pone en peligro la construcción de la pareja, evitar expresar lo que deseamos por miedo a la opinión o por vergüenza solo esconde quienes somos y limita el crecimiento personal.

¿Habláis de sexo con vuestra pareja? ¿expresáis lo que os gusta y lo que necesitáis?

Una vez derribadas las barreras, vemos como en sesiones de terapia de pareja llegan a poder comunicarse en cualquier ámbito y a su vez expresar sus apetencias y deseos, aumentando de esa manera la confianza en sí mismos y en lo construido como pareja. Y mejorando su sexualidad.

Así pues, os recomendamos:

  • Reforzar el autoconcepto y la autoestima, tanto en adultos como en niñas y niños. 

Es de importancia para todos los aspectos de la vida, cómo nos percibimos y que proyectamos en los demás. Un individuo que se considera merecedor de afecto y respeto podrá expresarse con seguridad, asertividad y empatía, y con respeto hacia los demás, rechazando aquello que le genere insatisfacción o malestar sin miedo al rechazo.

  • Aumentar la comunicación familiar, desterrar tabús y crear un clima de confianza.

Los niños y adolescentes deben tomar a los adultos como referentes.

Si tratamos con naturalidad la sexualidad, hablamos sobre ello y les proporcionamos información veraz no basada en estereotipos, estaremos construyendo adultos con seguridad en sí mismos y con posibilidad de ejercer respeto hacia ellos y hacia los demás, basando sus relaciones sexuales en la afectividad y el respeto en lugar de hacerlo en el individualismo.

  • Solicitar al ámbito académico una adecuada información sexual, si nos encontramos en entornos familiares con adolescentes, para que así se expresen abiertamente, expongan sus dudas y reciban información sobre las consecuencias para la salud física y mental que puede generar la falta de información.
  • Remarcar la importancia del respeto, la pluralidad y la libre elección.

Cada individuo tiene deseos y formas de placer propias. Es conveniente reforzar mediante la educación el respeto hacia todos, y hacer de la comunicación y la expresión verbal en la pareja un marco para reducir los abusos de cualquier tipo.

Conocernos y querernos es la base para disfrutar del sexo.

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