POST-NAVIDAD: jet lag navideño

¿Has pasado unas buenas navidades? has sobrevivido a ellas? buscarias otra forma de pasarlas?

Sabemos bien que la Navidad es una época de emociones intensas y contradictorias. Parecen fechas obligadas para derrochar amor, comprensión y alegría y, sin embargo, no podemos evitar también sentirnos tristes por infinidad de motivos: por los que no están, por no saber enseñar nuestro lado más amable o porque no conseguirnos olvidarnos de los problemas cotidianos.

Esa contradicción entre la actitud que se espera de nosotros y la que realmente tenemos nos supone una inestabilidad emocional importante que puede llevarnos a caer en lo que se conoce como depresión navideña. Pero, para muchas personas, la prueba más dura no ocurre durante las navidades, sino cuando terminan. Y es que el bajón navideño a veces causa más estragos que las propias fiestas.

Al coincidir el final de la Navidad con el comienzo de un nuevo año no podemos evitar hacer un repaso de lo que ha sido nuestro último año, comprobando una vez más cómo hemos sido incapaces de cumplir los buenos propósitos que hicimos hace doce meses, y recordando uno por uno todos los errores cometidos. Un año más y seguimos sin tener a nuestro lado al hombre de nuestra vida, continuamos en un trabajo aburrido que no nos llena y cada vez tenemos menos ánimo para afrontar nuevos retos.

Las Navidades son fechas en las que aparece el estrés positivo o negativo, por lo que es normal que se generen cambios, malestar y hasta posibles conflictos. Unas sensaciones muy similares a las que aparecen cuando sufrimos jet lag.

Los efectos navideños

Las navidades también traen efectos negativos den nuestra salud. La combinación de falta de sueño, el consumo de alcohol y la tensión familiar puede provocarnos estrés y ansiedad.

Los efectos pueden manifestarse durante el curso de las festividades o una vez terminadas, ya que muchas veces no nos damos cuenta de nuestros niveles de ansiedad hasta que han pasado.

Malestar, dolor de cabeza, cansancio continuado y dificultad para concentrarse pueden ser algunos de los síntomas que demuestran que el rechazo a la Navidad no está solo en nuestra cabeza.

Lejos de cargar pilas en nuestros días libres, el exceso de relaciones sociales, la nostalgia por aquellos que ya no están, las compras o la presión para que todo salga perfecto en estas fechas, provocan fatiga y angustia. No solo en quiénes vuelven a casa por Navidad, también aquellos que hacen de anfitriones pueden padecerlo. Esto, sumado a la falta de horas de sueño y al exceso en la ingesta de alimentos y alcohol, da forma una tormenta emocional perfecta. Por algo el día de Navidad es también el más mortal del año en lo que a los infartos se refiere (aumentan un 5%), según la Fundación Española del Corazón.

¿Cómo saber si el malestar que sufrimos en estas fechas es ocasionado por el jet lag?

La diferencia entre el estrés positivo y el negativo está en si la aparición de los síntomas nos impide funcionar con normalidad durante unos días. Si es así, padecemos lo que llaman jet lag familiar.

Podemos llamarlo “jet lag familiar”, “sobresfuerzo familiar” o “tensión Navideña”, pero, al fin y al cabo, consiste en una situación de estrés social que tiene como consecuencia lo que cualquier otra situación de estrés psicológico:

-A nivel físico, contamos con tensión muscular, dolor de cabeza, palpitaciones, cansancio, malestar de estomago, insomnio, erupciones cutáneas…

-A nivel emocional, mayores niveles de tristeza, apatia, desgana, ansiedad, ira, estrés, desmotivación vital…

Está comprobado que durante las Navidades aumentan los índices de desórdenes psicológicos y comportamientos depresivos.En lugar de pasar un buen rato, muchas personas sienten preocupación, temor o inseguridad en las situaciones festivas tan habituales en estas fechas.

EXPECTATIVAS VS REALIDAD

Pero ¿por qué unas fechas que deberían ser felices y pacíficas tienden a convertirse en un núcleo de tensión?

La respuesta podría estar en la jocosa definición del NY Times: “Las fiestas significan grandes reuniones de familia, horas de cocina y un grupo de gente que normalmente no interactúa en persona confinado en un sólo lugar e intentando actuar de forma festiva. Es la versión reality show de tu familia “.

Las relaciones sociales son complicadas. Muchas veces pretendemos que las personas sean como nosotros queremos que sean y no interiorizamos que las personas, realmente, “son como son”, lo que nos genera mucho malestar. Simultáneamente, nos encontramos:

– contextos de grandes comilonas e incremento considerable en ingesta de alcohol.

interacciones con personas con las que no hay ninguna afinidad y falta de descanso, lo que nos hace mas vulnerables a que nos afecten especialmente las interacciones.

el sistema nos genera necesidades que muchas veces no podemos cubrir : te obliga a ser feliz, a estar guapo/a, a comprar cosas lujosas, todos tenemos que tener paz y amor… y eso, en la mayoría de los casos, es complicado.

Las altas expectativas que se tienen en torno a la Navidad, por la cultura audiovisual y el márketing, hace que el choque con la realidad sea tan estrepitoso. No obstante, hay formas de amortiguar sus consecuencias, para que a la vuelta a la rutina no carguemos con toda esa tensión acumulada:

  1. La principal recomendación es poder pasar al menos unos días en la casa propia (si se ha viajado a otra ciudad o país) antes de volver al trabajo.
  2. Si puedes, déjate un día libre tras las vacaciones antes de volver del trabajo. Tu mente y tu cuerpo lo agradecerán. Es algo parecido al caso de un submarinista y el proceso de descompresión, mejor subir poco a poco que de golpe.
  3. Descansar, intentar recuperar los hábitos saludables que estaban instaurados en la cotidianeidad de las personas y hacer alguna actividad placentera como dar un paseo relajante, ver una película en el cine…

Al fin y al cabo, desconectar antes de tener que volvernos a conectar

Aunque queramos, a veces no podemos abarcarlo todo, tampoco en Navidad. Por ello, si has vivido unas navidades que no han sido satisfactorias, y te gustaría crear una nueva realidad, este enero puede ser un buen momento para soñar con lo que te gustaría que fueran las próximas navidades y ver la forma de que se cumpla.

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