PAREJA y RELACIONES SEXUALES, ¿ES FACIL HABLAR?

A lo largo de la vida, todas las personas experimentan etapas de mayor y menor actividad sexual.

Cuando se está en pareja, especialmente en una pareja tradicional, estas etapas son a la par para ambos: los dos miembros tienen una alta actividad sexual o los dos miembros la reducen, ya que solo practican el sexo entre ellos.

La idea de falta de sexo es relativa

Cada pareja tiene su propio ritmo de actividad sexual óptimo.

Existen multitud de estudios realizados en países de Europa, Estados Unidos y México que han servido para establecer un estándar de actividad sexual global.

Lo común en realizar sexo entre dos y tres veces a la semana, lo que significaría hacerlo entre ocho y doce veces por mes.

Sin embargo, hay parejas que disfrutan manteniendo relaciones sexuales una vez a la semana y parejas que lo hacen hasta cinco veces, por lo que esta media no debe ser un estándar normativo.

Puede haber problemas por relaciones sexuales independientemente del estado civil de una pareja: al igual que entre jóvenes que estén empezando, los problemas sexuales en la pareja también son posibles en las relaciones más longevas: se puede dar falta de sexo en el matrimonio, y hasta pueden darse divorcios por falta de relaciones sexuales.

Cuando se alcanza la falta de sexo como tal es cuando uno de los dos miembros es capaz de afirmar “no tengo apetito sexual”.

La rutina, la dejadez, el estrés del día a día o los problemas cotidianos pueden hacer a muchas personas ir dejando de lado ese tiempo junto a su pareja cada noche y, al tiempo, llegar incluso a olvidar el mantener relaciones sexuales, algo que puede afectar directamente a la calidad de la relación de la pareja.

LA COMUNICACIÓN SEXUAL : ¿Por qué me cuesta hablar de sexo con mi pareja?

La comunicación es uno de los caminos que nos ayuda a construir relaciones saludables con las personas de nuestro entorno. Entre ellas, nuestras parejas, con las que es importante que exista esta comunicación y que se produzca de forma manera adecuada para mantener un vínculo sano y fomentar la confianza.

La comunicación afectiva y sexual es una de las llaves que nos permite fortalecer este vínculo y poder transmitir de manera asertiva nuestros deseos y necesidades.

Hoy en día, nos encontramos con ciertas contradicciones en la comunicación sobre relaciones sexuales. Asistimos a charlas y talleres sobre este tema, mantenemos conversaciones informales con amigos, pero en muchas ocasiones parece ser un tema algo tabú con nuestra pareja o compañero, cuando en realidad tendría que ser al contrario, ya que es con ella con quien compartimos la mayor intimidad, quien se supone que más o mejor nos conoce o, al menos, con quien queremos construir algo importante en nuestra vida en muchas ocasiones.

Todas las áreas que compartimos con nuestra pareja han de ser debidamente cuidadas si lo que pretendemos es fomentar el vínculo con ella y aumentar la confianza. Indudablemente, las relaciones sexuales constituyen un área importante.

Pero ¿por qué nos cuesta expresar lo que deseamos?

¿Cuál es el motivo por el que evitamos reconocer algo que nos hace sentir incómodos?

¿Por qué preferimos quedarnos en nuestra “zona de confort”, antes que intentar generar cambios y mejorar nuestras relaciones sexuales?

Con frecuencia pensamos que “puede romperse la magia”, o “será menos excitante” o incluso que “mi pareja puede tomárselo como un reproche”. Sin embargo, hablar abiertamente con nuestra pareja sobre las relaciones sexuales, o pedir un cambio (realizar una crítica) no se traduce en hacer un reproche, sino en informar libre y abiertamente a nuestra pareja que deseamos cambiar o proponer algo que pueda mejorar la comunicación y, por ende, el vínculo y la confianza.

¿Cuáles son los beneficios de hablar con mi pareja sobre nuestra vida sexual?

Dialogar sobre la vida sexual compartida favorece nuestra relación en todos los sentidos:

  • Mejora la intimidad y la confianza con nuestra pareja, por lo que permite conocerla más en la parte más íntima y afectiva.
  • Favorece el autoconocimiento de uno mismo.
  • Permite conocer los gustos y deseos de nuestra pareja. Por su parte, ayuda a poner límites claros sobre lo que queremos o no nosotros.
  • Conduce a relaciones sexuales más placenteras.
  • Contribuye a una comunicación más fluida que repercute en el resto de áreas de la pareja. De esta manera, se evita la aparición de malentendidos.
  • Mejora la salud sexual y nos ayuda a abordar este aspecto de una forma libre y respetuosa, sin tabús.
  • Facilita la expresión de emociones.
  • Ayuda a madurar y crecer juntos.
  • Mejora la autoestima de los dos miembros, teniendo un efecto en la seguridad personal. 
  • Cultiva el respeto por el otro y por uno mismo.
  • Despoja a la sexualidad de una connotación negativa o antinatural.
  • Fomenta la capacidad para gestionar, con nuestra pareja, situaciones de dudas o incertidumbres.

Recuerda que a nuestros pensamientos no les acompaña un altavoz, por lo que, si no existe comunicación, nuestra pareja no va a conocer qué nos gusta y qué no. De igual manera, es importante no dar nada por supuesto y preguntar abiertamente sobre las preferencias sexuales de nuestro compañero/a.

¿ Cómo puedo conseguir hablar abiertamente con mi pareja sobre sexo?

  • Para empezar a mejorar la comunicación sobre vuestra vida sexual compartida no es necesario hablar sobre vuestras relaciones. Puedes comenzar por hablar del sexo a nivel general.
  • Considera que la sexualidad es otra área muy importante en la pareja.
  • Sé consciente de que lo estás compartiendo con la persona con la que quieres aumentar el vínculo y la confianza.
  • Contempla que la sexualidad no es genitalidad, sino algo mucho más amplio en lo que intervienen los afectos y las emociones.
  • Date cuenta de cuáles son los aspectos que te condicionan en el ámbito de la sexualidad.
  • Reconoce tus miedos y tus dudas.
  • Normaliza el hecho de que puedas sentir cierta vergüenza.
  • Acepta que, con frecuencia, no estamos educados para hablar de estos temas concretamente.
  • Cuanto antes hables de ello, antes conseguirás aclarar todo aquello que te interesa.
  • No te justifiques ante lo que vas a decir.
  • Ejerce tu derecho a expresar lo que consideras.

¿Cómo puedo hacerle una petición o crítica a mi pareja respecto a nuestras relaciones sexuales?

  • Recuerda que la comunicación no es solo un acto puntual, es un proceso que hay que cultivar en el tiempo.
  • Si te cuesta abordar el tema, házselo saber introduciendo el tema poco a poco.
  • Escoge bien el momento, en una situación tranquila en la que ambos estéis relajados y previamente no haya habido ningún conflicto.
  • Puedes empezar por un comentario positivo sobre tu pareja o sobre vuestra relación.
  • concreto/a. Hay que evitar generalizaciones como “no me gusta cómo son nuestras relaciones sexuales”, puesto que el mensaje que le estamos transmitiendo a nuestra pareja es que todo lo relacionado con nuestra vida sexual no nos gusta. Conviene concretar qué es exactamente lo que deseamos. Por ejemplo “no me gusta cuando haces x”. No conviene tratar todas cuestiones a la vez.
  • Es importante utilizar “mensajes yo” (por ejemplo, “me siento incómodo/a” en lugar de “me haces sentir incómodo/a”).
  • Añade el ingrediente esencial: la empatía. Ésta ayudará a tu pareja a sentirse comprendido/a y fomentará la apertura de canales de comunicación.
  • Es recomendable evitar criticar aquellos aspectos que no se pueden cambiar, porque en este caso se generará frustración. Las críticas de manera asertiva deben ir acompañadas de alternativas o soluciones.
  • Presta atención a tu pareja, escuchando activamente y asegurándonos de que ha entendido la petición que estamos haciendo, sin juzgar ni interrumpir la exposición de lo que te dice tu pareja.
  • Permite que tu pareja también te exprese su punto de vista sin ponerte a la defensiva.
  • Plantea la situación como algo que os atañe a los dos.
  • No olvides acompañar tu discurso de los elementos no verbales apropiados (volumen, tono de voz, contacto visual, gestos)
  • No esperes que tu pareja realice los cambios que le pides en el acto. Dale tiempo para ir modificando aquello de lo que habéis hablado.

Los efectos más comunes de los problemas sexuales en la pareja

Ya sea por dejadez, estrés, por una discusión o por un trauma (imaginemos, por ejemplo, el caso extremo de uno de los miembros de la pareja que ha sido violado), los efectos de la ausencia de sexo son similares en todos los casos:

  • Mala calidad del sueño

La actividad sexual genera oxitocina, una hormona que influye directamente en cuán profundo es el sueño y cuánto se descansa en él. En otras palabras: cuanto más sexo, mejor se duerme.

  • Baja autoestima

El sexo provoca bienestar, genera sensación de ser amados por el otro e importantes, ayuda a sentirse más cómodo con el propio cuerpo y a olvidar los problemas del día a día. Cuando el sexo está ausente, todos esos efectos negativos se revierten: uno se percibe a sí mismo como menos atractivo, es más difícil desconectar de las sensaciones negativas, hay menos sensación de sentirse amado y deseado por el otro, por lo que la autoestima va decayendo de forma constante. Esto es un aliciente importante para depresiones, cuadros de ansiedad y desajustes emocionales que afectan directamente a la calidad de vida diaria y a la relación de pareja.

  • Aislamiento social

El sexo provoca la segregación de endorfinas, que son las encargadas de mantenernos con buen humor y sentir deseos de estar con los demás. Por lo tanto, un nivel bajo de endorfinas se asocia con menos relación social y mayor reclusión, lo que, a su vez, provoca más bajada de autoestima, mayor dificultad para dormir y mayor malestar general.

  • Cambios de humor, estrés, inestabilidad emocional

Relacionado con lo anterior, es inevitable que las sensaciones negativas se acumulen y estallen en golpes de ira, resentimiento y altibajos emocionales que terminan por afectar a las relaciones con los demás. Si juntamos estos efectos con una pareja que se ve muchas horas al día y cuya comunicación no es fluída, uno de los desenlaces más probables es que se introduzcan en una espiral de negatividad que termine culminando en un divorcio por falta de relaciones sexuales.

  • Aumenta el malestar físico

Unido al malestar emocional, la falta de sexo en el matrimonio puede malinterpretarse con los efectos relativos a la menopausia. Sin embargo, el hecho de no estirar los músculos, descargar tensiones reprimidas y sentir placer en la cama tiene una gran influencia sobre el estado físico de una persona.

  • Crecen las fantasías sexuales

En general, el aumento de fantasías ya es un síntoma de que la persona no está agusto con su situación personal actual, pero un aumento de fantasías de tipo sexual ya son síntoma de que no está agusto con su situación sexual actual. Y es que una persona que fantasea y se recrea en situaciones sexuales implica un disfrute de imaginarlas como reales y, por lo tanto, del deseo de hacerlas realidad. Si no satisface ese deseo, la calidad de la relación con su pareja puede descender drásticamente, generando frustración y resentimiento sexual hacia el otro.

  • Crece la sensación de soledad

Íntimamente relacionado con la baja autoestima, el malestar físico, el emocional, el aislamiento social y los cambios de humor, es inevitable que se genere sensación de soledad. Es en este punto se puede perder el control de las emociones hasta querer huir y cambiar de vida y provocar un divorcio por falta de relaciones sexuales, o de discutir hasta destruir la pareja.

Cuando se pierde el deseo es necesario esforzarse por estar bien uno mismo y estar bien con la pareja. Si no, la calidad de la relación disminuye, y el sexo es un factor determinante para mantener a los miembros unidos.

¿Puede ayudarme la terapia psicológica a fomentar y/o mejorar la comunicación sexual con mi pareja o compañero?

Se recomienda asistir a terapia sexual cuando un miembro de la pareja, o ambos, detectan insatisfacción en sus relaciones sexuales o sienten malestar en lo que respecta a ellas, por el motivo que sea. La terapia sexual no se limita a tratar únicamente disfunciones sexuales, sino que es una herramienta útil para sumar valor a la sexualidad, como puede ser la comunicación en pareja.

De esta manera, en la terapia sexual individual o en pareja se pretende dar una respuesta al planteamiento de un problema como puede ser la falta de comunicación sexual, ofreciendo recursos y herramientas ante este aspecto.

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