PANDEMIA ¿aprender a ser felices en este momento?

La pandemia nos ha traido muchas cosas: nos ha enclaustrado, también nos ha aportado incertidumbres tanto por lo vivido en el entorno familiar como por la tragedia colectiva: la pérdida de seres humanos; el dolor y la enfermedad; la crisis económica, social y cultural, con las que estamos conviviendo.

Es una situación excepcional que ya podemos afirmar que nos afecta mental y emocionalmente. Estamos luchando contra el Coronavirus, el Covid-19, un enemigo nuevo, desconocido e invisible que no tenemos la certeza de poder «controlar».

Una pandemia es un acontecimiento traumático y la causa principal del malestar psicológico está en no tener libertad de movimiento. Ahora el hogar, ya no es un lugar de confort y descanso, se convierte en la zona de confinamiento, y en ocasiones de «ahogamiento» y desgaste.

A raíz de la pandemia por COVID-19 y el confinamiento, las búsquedas en Internet relacionadas con sintomatología de enfermedades mentales han repuntado significativamente (Ayers et al., 2020).

Según un estudio realizado por el Instituto de Modelización de Enfermedades en los Estados Unidos, durante el transcurso de la pandemia, las búsquedas en Internet relacionadas con la ansiedad alcanzaron un pico alarmante el día 28 de marzo de este año, elevándose un 54 % arriba de todos los años anteriores. Cuestionamientos como “¿estoy teniendo un ataque de pánico?”, “signos de ansiedad” y “síntomas de un ataque de ansiedad”, son las combinaciones de búsquedas más recurrentes, dando muestra de una necesidad de salud pública difícil de negar durante esta crisis sanitaria.

En general, el estudio plantea que 1 de cada 4 personas de entre 18 a 24 años, ha tenido sintomatología de ansiedad, estrés o incluso pensamientos suicidas durante el estado de aislamiento. De acuerdo con Benjamin Althouse, líder de esta investigación, esta es la cifra más alta que jamás se haya tenido, siendo una muestra de que las personas se sienten ansiosas, nerviosas, estresadas y por consecuencia, infelices (Rius, 2020).

NUEVA FORMA DE PLANTEARNOS ESTE MOMENTO MUNDIAL

El reto presente es que cada uno de nosotros intentemos construir la felicidad en este momento mundial.

No hay ningún manual que nos enseñe a ser felices. La felicidad es un aprendizaje autónomo que nos lleva a controlar la tristeza y la alegría, a convertir las emociones en sentimientos. Es una búsqueda que dura toda la vida. Y la vida también está siendo ahora.

Desde la perspectiva de la psicología positiva y de las ciencias de la felicidad, el mundo contemporáneo significa un reto para la mayoría de los seres humanos (Blasco, 2020). Los cambios tecnológicos, políticos, sociales, ambientales y de salud, han llevado a generaciones como los Millennials, la generación Z y la temprana generación Alpha, a enfrentarse al reto de aprender a vivir en un estado de constante cambio. Esta realidad implica tener que adaptarse ante un entorno histórico y social lleno de incertidumbre, y como consecuencia, la necesidad de desarrollar y adquirir habilidades emocionales que les permitan hacer frente a un estado fluido y en movimiento (Deloitte, 2017) (Aparicio, 2016).

PRIMEROS AUXILIOS EMOCIONALES en PANDEMIA

Compartimos un ‘botiquín’ de primeros auxilios emocionales que puede ayudar a afrontar situaciones como la angustia del encierro, las dificultades económicas del hogar, o incluso, la pérdida de un ser querido.

Con este botiquín podemos equilibrar el estado emocional cuando presentamos pensamientos negativos, que, aunque no son del todo malos, es necesario neutralizar para que no se vuelvan demasiado profundos.

  • Identifica tus emociones. Desarrolla la capacidad de identificar cuando se despierta una emoción negativa, para poder afrontarla. Pregúntate, ¿cómo me siento el día de hoy?
  • Construye una red de apoyo. Estructura una red de apoyo que pueda acompañarte en momentos difíciles.
  • Busca un consejo. Identifica a alguna persona que pueda darte un buen consejo en situaciones de incertidumbre.
  • Equilibra lo que sientes. Reconoce detonadores de emociones positivas (como la música, el arte, algún pasatiempo o lugar) que te ayuden a neutralizar sentimientos negativos.
  • Pide ayuda. Ten a la mano información de atención psicológica u orientación emocional para aquellas situaciones que no podamos afrontar de manera personal, como sería la línea de ayuda que nos ofrece la institución.
  • ¿Qué me ha ayudado a llevar esta pandemia mejor? haz una lista, de cosas y personas que hayan sumado en positivo.

Es importante recordar que para sentirnos bien es necesario saber identificar y reconocer las emociones que tenemos, así como los factores que detonan el bien o malestar en nuestras vidas. También debemos recordar que no estamos solos, y que siempre habrá alguien que puede apoyarnos en este proceso de equilibrio emocional.

CÓMO MINIMIZAR EL IMPACTO DE LA PANDEMIA Y DARLE LA VUELTA: BUSCAR MAYOR FELICIDAD

1-Hacer hogar

Aprovechar este momento para hacer hogar, para ser casa. Para ello es importante tener cierta estructura, seguir nuevas rutinas que se complementen.

Se aconseja no compartir el mismo espacio todo el tiempo y si eso no fuese posible cada persona puede realizar actividades distintas en un mismo habitáculo, por ejemplo una persona lee mientras la otra escucha música con auriculares darse espacio y sentirse cómodos en el silencio es fundamental.

Hacer actividades prácticas como bailar, hacer ejercicio, dibujar, tocar algún instrumento o cualquier trabajo manual puede ayudar a que el desánimo y la frustración no aparezcan. Tener una actitud pasiva como ver series y televisión puede afectar negativamente al estado de ánimo a largo plazo.

Para llevarlo a la práctica: Planead una actividad que sea significativa para todos y hacerla con regularidad. Poned toda vuestra alma cuando la realicéis. Ejemplo: Bailar 15 minutos todos los días a las 20h después del aplauso de la tarde.

2- Conviértete en tu laboratorio

Sé consciente de tu diálogo interno. Tenemos 60.000 pensamientos al día, el 80% son negativos, el 94% son repetitivos. Es decir, nuestro diálogo interno está plagado de negatividad y repetición. Resulta significativo que el 98% de las preocupaciones que tenemos nunca llegarán a ocurrir. Ser consciente de este diálogo es fundamental para poder ver la realidad desde una perspectiva menos negativa.

Los pensamientos dan lugar a las emociones y desde esas emociones actuamos diseñando nuestro futuro. Cuando estamos apegados a los pensamientos estresantes, cuando los creemos, no somos capaz de observarlos, pueden tener lugar emociones difíciles (estrés, rabia, tristeza o miedo) y actuamos guiados por esa emoción reaccionando ante esa persona o situación.

Es importante tratar de tener calma mental, esto permite que la secuencia de pensamientos se distancie entre sí y haya momentos de silencio. Tendremos una actitud menos reactiva y responderemos con más conciencia.

Para llevarlo a la práctica:

  • Una meditación sencilla es observar la llama de una vela encendida y observar la respiración y los pensamientos e imágenes que aparecen.
  • El solo hecho de parar y focalizarse en la respiración y en como estamos tiene un efecto recuperativo en nuestro cerebro.
3- Quédate en el presente

Date cuenta de que cuando te anticipas a las circunstancias, vienen imágenes catastróficas del futuro. Recuerda que el 98% de las preocupaciones nunca llegan a ocurrir y haz lo posible para mantenerte en el momento presente.

Honra tu presente y tu vida de ahora. Observa como cada día es distinto.

4- Decide sacar el máximo partido

Decide que esta experiencia puede ser un momento de inflexión en tu vida. Al final toda tu vida gira en torno a tu relación contigo y lo que ninguna circunstancia puede arrebatarte es el querer estar en tu propia piel cada mañana al despertar.

Para llevarlo a la práctica: Construye una visión ideal de quién quieres ser durante este tiempo, tu más alto ideal y síguelo. Conocete, mejórate y quiérete más.

ESTE MOMENTO MUNDIAL, PUEDE SER BUENO PARA NOSOTROS. ¡APROVECHALO!

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