NIÑOS Y EMPATIA: 4 FORMAS DE QUE LA TENGAN

Podemos definir la EMPATIA como aquella habilidad que nos permite comprender de manera profunda los sentimientos de otras personas, así como las dificultades por las que pueden pasar, generando en nosotros emociones como comprensión y compasión.

A menudo vemos en niños de entorno a los 4 años actitudes egoístas e incluso manipuladoras o hirientes.

¿POR QUÉ OCURRE? la razón de estos comportamientos es simple evolución. Es una etapa por la que más o menos todos van a pasar ya que van comprobando como el mundo que les rodea no se centra en ellos y sus necesidades inmediatas, si no que forman parte de un entorno social, una comunidad en la que son un individuo más. Es nuestra labor como adultos ayudarles en esa transición y es aquí cuando cobra importancia educar en empatía.

Vemos en pleno siglo XXI como la falta de tiempo está condicionando la enseñanza en el hogar de valores como la empatía, la resiliencia, el altruismo, la asertividad, etc. Todos estos valores forman parte de la mochila que los niños deben ir llenando y que les ayudará a convertirse en adultos, pero lo más importante, ayudan a desarrollar el autoconcepto, la autoestima y las habilidades sociales, y como ya hemos comentado otras veces en este blog, vivimos en un entorno social en el que estas habilidades nos proporcionan la llave para relacionarnos.

Las habilidades sociales y la empatía en particular se adquieren.

Son capacidades que vamos desarrollando e interiorizando por lo que es necesario enseñarlas. Los niños aprenden en sus primeros años de vida por imitación por lo que es importante educar con el ejemplo y esta manera de enseñanza tiene su base en las neuronas espejo.

Se ha demostrado a través de diversos estudios que las neuronas espejo, la imitación y la empatía guardan una estrecha relación ya que generan una reacción en nuestro cerebro que permite establecer vínculos con otros seres y son esenciales para comprender las acciones y sentimientos de los demás, por lo tanto juegan un papel fundamental a la hora de relacionarnos en un entorno social.

El mal funcionamiento de estas neuronas haría que fuésemos individuos egocéntricos y egoístas que no pueden comprender el punto de vista de los demás, cosa que es común observar en los niños, como ya hemos dicho tan solo tienen su propia  percepción, por ello es tan importante la empatía.

En Psicobil creemos que es esencial practicar en el día a día con las situaciones que se generan, son oportunidades en entornos normalizados para incorporar, aprender y afianzar habilidades sociales. Con los niños el uso de materiales de apoyo reforzarán todas las enseñanzas que realicemos, cuentos, películas y juegos en los que podamos explicar las emociones, realizar actividades con otros niños, con animales o en la naturaleza para practicar y corregir comportamientos que les alejen de la falta de empatía.

Desde la consulta solemos hacer una serie de recomendaciones a las familias de los pacientes de la terapia infanto-juvenil, y a los que acuden a nuestros grupos de habilidades sociales para trabajar esta habilidad.

¿Cómo podemos incorporar la empatía en la educación de nuestros hijos?

1.COMUNICACIÓN:

Es la base de casi toda enseñanza. Desarrollar una comunicación eficaz en el ámbito familiar y escolar proporciona sentimientos de comprensión y practicar la escucha activa hace que comprendamos el mensaje que hay detrás de las palabras, lo que la otra persona quiere comunicar. Practicarlo hará que los niños aprendan mediante la imitación, además de estar proporcionándoles buen autoconcepto. Sentirse tenidos en cuenta, escuchados y comprendidos genera en ellos una imagen mental de sí mismos como personas de valor.

2.NORMAS Y LÍMITES:

En edades cortas es importante marcar los límites y las normas de comportamiento, los niños están perdidos, no conciben el mundo como un entorno en el que nuestras actuaciones tengan consecuencias por lo que necesitan una guía a seguir. Saber lo que va a pasar, lo que tienen que hacer en cada entorno en el que se mueven mitiga su ansiedad. Las normas enseñan a no transgredir los límites y a convivir en un marco de respeto hacia lo que no podemos hacer, hacia quien las marca y hacia quien las cumple. Aprenden a interiorizar el respeto y eso ayudará a generar empatía ya que esta habilidad contiene el respeto hacia los demás como uno de sus pilares. También es importante enseñar a generar soluciones si no se cumplen las normas en lugar de críticas, ya que activamos su mente para la resolución de conflictos y compensación por los actos cometidos.

La ausencia de normas y límites puede acarrear consecuencias en el desarrollo emocional de los niños, interiorizan que no hay límites de comportamiento, pensando que pueden hacer lo que quieran sin consecuencias a sus actos, pero no podemos caer en el exceso ya que en ese marco también existe peligro de generar falta de empatía; generar un excesivo control parental hace que no aprendan a autocontrolarse y no saber resolver la frustración.

Es mejor tener una lista corta de normas claras y concretas e ir adecuándolas a cada edad o fase de evolución del niño o niña.

3.SER APOYO EMOCIONAL:

Es fundamental dar valor a los sentimientos de los más pequeños, a veces se cae en el error de no dar la suficiente importancia a este aspecto y la consecuencia de no hacerlo puede llevar a que los niños tengan falta de autoestima.

Si los adultos les explicamos qué emoción están sintiendo y le damos la importancia necesaria estaremos enseñándoles a reconocerlas, de esa forma generamos en ellos el reconocimiento de esa emoción en sí mismos y en los demás y es una línea directa a la empatía.

4.AUTOCONTROL:

Quizás es la más complicada, el estrés del día a día, las situaciones que vivimos y nuestro entorno puede hacer que vayamos perdiendo esta capacidad, pero para los niños es esencial.

El paso previo al autocontrol es el autoconocimiento. Practicando los consejos anteriores se entrenan aspectos como el respeto hacia sí mismos por medio del autoconcepto; respeto hacia los demás a través del reconocimiento de las emociones, las normas y límites de comportamiento; la comunicación positiva y la escucha activa generan un conocimiento profundo del mensaje y facilitan el reconocimiento de las emociones, es decir, se construye el autocontrol que lleva a los niños a pensar en cómo actuar y no dejarse llevar por la impulsividad. Es una carrera de fondo ya que como niños tienden a actuar de forma impulsiva, por ello es importante dar ejemplo.

EL EJEMPLO LO ES TODO, PARA LOS NIÑOS

Queremos que desarrollen la sensibilidad para entender los problemas y circunstancias del otro y la mejor manera es que nosotros mismos lo hagamos con ellos.

Educar en la manera de compartir, percibir y comprender lo que el otro puede sentir es fundamental en un tiempo en el que las redes sociales eliminan toda capacidad de conectar a nivel emocional con los demás, ocultando las consecuencias inmediatas de herir a otras personas y dejando la puerta abierta al Bullying.

 

 

 

 

 

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