Me cuesta relacionarme, ¿Timidez, Fobia social?

Hay personas que muestran una gran capacidad para relacionarse con otras y hacer amistades fácilmente. Por el contrario, a otras personas les resulta muy difícil entablar una conversación con desconocidos o interactuar con los demás.

En realidad, las personas que poseen la capacidad de interrelacionarse adecuadamente con los demás no son más simpáticas o más agradables que las personas que no poseen esta habilidad.

«Me cuesta relacionarme con las personas ¿hay algo fuera de lo normal en mí? ¿qué tipo de problema tengo?».

Esta es una pregunta recurrente en quien experimenta dificultades para socializar, hacer amigos, encontrar pareja o moverse con asertividad en cualquier contexto. Más allá de lo que podamos creer, este es un problema bastante común.

La diferencia entre timidez y fobia social es su intensidad.

Es normal que en algunas situaciones sociales nos pongamos nerviosos. A todos nos pasa. Sin embargo, si tu nivel de ansiedad es tan elevado que necesitas evitar esas situaciones, entonces tenemos un problema.

Quienes tienen limitaciones para socializar, en realidad, sí desean hacerlo, sí ansían tener una mayor resolución y don de gentes para moverse por la vida: colegios, estudios, deportes, en el trabajo, los locales de ocio y cualquier lugar donde sencillamente, haya otras personas.

Así, mientras figuras, como las ya citadas u otras, como Albert Einstein o los también escritores Cormac McCarthy o Harper Lee, mostraban evidentes rasgos de timidez, no todos los que tienen problemas de sociabilidad lo son realmente.

Comprendamos un poco más qué hay detrás de estos comportamientos.

¿Entonces por qué se siente vergüenza o timidez? Por diferentes razones: por miedo al rechazo, al fracaso, a la negación y, en definitiva, miedo a no tener éxito socialmente. Este tipo de sentimientos y pensamientos denotan una falta de habilidades sociales.

Las personas con una mayor facilidad de relacionarse no tienen esta percepción ni estos pensamientos negativos hacia sus conductas.

La falta de habilidades sociales no siempre se relaciona con la falta de interacción.

Muchas personas no sienten dificultad para relacionarse pero lo hacen erróneamente, de modo que los otros se sienten ofendidos o molestos por el modo que se les ha comunicado algo. Se trata de personas que, sin pretenderlo, molestan a los demás con sus comentarios o con la expresión de sus opiniones.

Causas de por qué cuesta relacionarse con otras personas

Cuando una persona se pregunta a sí misma por qué me cuesta relacionarme con las personas lo hace pensando a su vez en algo bastante común.

A saber que nuestra sociedad prima en exceso la extroversión, la apertura de carácter y a esa figura social dotada (en apariencia) de una habilidad suprema para conectar y destacar.

Sin embargo, asumir esta idea es, en cierto modo un error. Tanto introvertidos como extrovertidos pueden tener éxito social.

Es más, también hay personalidades extrovertidas con claros problemas para relacionarse e incluso para construir relaciones. Señalamos esto por un hecho concreto: la dificultad para socializar de manera efectiva y feliz no siempre depende de la timidez o la introversión. Son un factor, es cierto, pero no el único.

1-Reglas relacionales aprendidas en la infancia

Un factor decisivo que explica nuestras habilidades o dificultades para relacionarnos está en nuestra infancia.

La mayoría de nosotros hemos internalizado de manera inconsciente las reglas relacionales que nos inculcaron nuestros principales cuidadores. Si ya no tenían éxito en su día para ellos tampoco lo tendrán para nosotros.

Ocurre lo mismo con nuestra comunicación. Si las competencias lingüísticas de nuestros progenitores no eran muy hábiles y no interaccionaban mucho con nosotros, algo así, también presenta un efecto.

  • La presencia de unos cuidadores poco afectivos siempre ocasionará un impacto en las competencias verbales, emocionales y conductuales de un niño.
  • Tanto es así que podemos tener a chicos y chicas de carácter extrovertido con serias limitaciones en habilidades sociales y de relación, por efecto directo de esa crianza.
  • Por otro lado, los ambientes familiares disfuncionales, autoritarios o más aún, vivir en un entorno con escaso contacto social, también ocasiona esas limitaciones relacionales.

2-Dimensiones psicológicas y neurológicas

No todo tiene origen en nuestra infancia. En ocasiones, la razón del por qué me cuesta relacionarme con las personas tiene su desencadenante en factores psicológicos e incluso neurológicos.

Estos serían algunos de esos ejemplos:

  • La ansiedad y el estrés son factores que también limitan y entorpecen nuestras habilidades en materia de socialización.
  • Por otro lado, cabe destacar que condiciones psicológicas como el trastorno antisocial de la personalidad, la fobia social o la agorafobia también están detrás de estas dificultades. No obstante, en estos casos, son realidades en las cuales la propia persona rehúye o esquiva deliberadamente el contacto social.
  • Trastorno del espectro autista. Dentro de esta condición, está por ejemplo, el síndrome de asperger, el cual, en muchos casos puede pasar desapercibido. Ello explica por qué muchos adultos evidencian esos problemas en la interacción social.

3-La sensibilidad para la percepción sensorial

Ahora bien, más que centrarnos en ese patrón de conducta, es interesante entender qué hay detrás. Las personas tímidas perciben el mundo exterior de forma diferente debido a lo que se conoce como sensibilidad para la percepción sensorial.

¿En qué consiste esta dimensión?

  • El cerebro de las personas tímidas es diferente. Por término medio, necesita más tiempo para reaccionar ante los estímulos.
  • Son más introspectivas y reflexivas, algo que les impide poder adaptarse a esos entornos sociales en los que hay que actuar rápido en cualquier situación.
  • Las multitudes, el ruido, los estímulos nuevos o exponerse a situaciones en las que no se tiene control, les genera estrés y malestar.

Todos estos factores nos hacen ver que la timidez, tiene también una base neurológica. No obstante, ello no impide que se puedan aprender adecuadas estrategias para mejorar la sociabilidad.

Me cuesta relacionarme con las personas ¿qué puedo hacer?

Todos podemos mejorar nuestras habilidades sociales. Aprender a relacionarnos para disfrutar de la interacción en cualquier entorno, está al alcance de cualquiera.

Estos serían algunos puntos de partida:

  • Busca situaciones en las que te sientas cómodo. Puedes hacer uso de las aplicaciones en línea para buscar gente con aficiones comunes.
  • Este es siempre un buen modo de encontrar personas parecidas a nosotros con las que sentirnos y seguros. Más tarde podemos ir abriéndonos a otros escenarios.
  • Reduce tu autoexigencia. Evita focalizarte tanto en ti, en el miedo a fallar, a no saber qué decir, a no gustar. Desplaza la mirada del interior al exterior para dejarte llevar, para disfrutar de las conversaciones espontáneas… No creas todo lo que te dice tu mente.
  • Apóyate en personas de tu confianza. Comparte tus miedos con ese alguien que te conoce y que puede guiarte.
  • Aprende técnicas para la gestión del estrés y la ansiedad social.
  • Fortalece tus habilidades sociales: comunicación, asertividad, gestión emocional…

Para concluir, solo cabe destacar un aspecto: en caso de que nuestra dificultad para relacionarnos sea algo crónico, algo que llevamos arrastrando durante años y que dificulta nuestra calidad de vida, no dudemos en consultar con un profesional. Hay terapias que pueden suponer un gran cambio, el avance que más necesita

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