MANIPULADOR EMOCIONAL

Muchas personas, viven bajo la influencia de alguien, quizás sin ser plenamente conscientes de ello, pero manifiestan síntomas recurrentes: ansiedad, temores, sentimientos de insuficiencia, somatizaciones, inseguridad.

Puede ser el compañero, un familiar, un amigo, un jefe de oficina o un colega que se transforma en un alguien que miente, se queja, critica, humilla, recurre al chantaje moral y culpa.

Un «vampiro» que se alimenta de las energías y emociones del otro y lo utiliza para satisfacer sus necesidades.

Los manipuladores emocionales son personas que, pese a ser muy inseguras por dentro, usan las debilidades y puntos débiles de los demás para ganar una posición de dominio e influir en otras personas. De esa forma, les usan como marionetas, para poner por delante sus prioridades.

El manipulador emocional: ¿cuáles son sus características?

Convencen e influyen valiéndose de su gran oratoria, siendo capaces de dar la vuelta a las cosas a su conveniencia y usando la manipulación emocional, para controlar la voluntad del otro.

La manipulación emocional se da cuando la persona manipuladora:

  • Trata de persuadir a los demás para que hagan cosas que le convienen solo a ella, no a quienes le pide el favor. Este comportamiento se diferencia de la influencia social en que esta conducta, que es sana, es un comportamiento normal entre las personas y forma parte del dar y recibir propio de toda interacción humana socialmente constructiva. En cambio, en la manipulación psicológica una persona obtiene provecho a expensas de su víctima.
  • Dentro de la manipulación psicológica puede haber todo tipo de comportamientos poco apropiados socialmente. Entre ellos está conocer y aprovechar las debilidades psicológicas de su víctima, para así poder determinar las tácticas más efectivas para conseguir su propósito. Quien ejerce la manipulación no tiene ningún reparo en causar daño físico o emocional en su víctima ni tampoco en mostrar un alto nivel de crueldad para conseguir lo que se proponga.

La persona manipulada acaba siendo víctima de una situación que le ha llevado a dejar de ser la dueña de su propia vida.

No puede hacer lo que desea y pone por encima a la otra persona frente a las propias necesidades e intereses personales.

Su autoestima acaba siendo muy baja y saumenta su inseguridad, sintiendo gran tristeza e insatisfacción.

En muchas ocasiones justifican las conductas de su manipulador o, incluso, llegan a sentirse culpables de su situación.

¿Cómo detectar a un manipulador emocional?

La mayoría de las personas manipuladoras tienen estos rasgos en común:

  1. Egocentrismo. Las personas manipuladoras no suelen pensar en lo que su víctima necesita, siente o desea. Debido a su perspectiva egocéntrica del mundo, anteponen continuamente sus intereses y necesidades a los de los demás.
  2. Falta de empatía. El elevado nivel de egocentrismo de las personas manipuladoras les impide ponerse en lugar de los demás. Son poco empáticas con los problemas y necesidades de quienes les rodean. En los casos extremos, ni siquiera ven a los demás como personas sino como medios para alcanzar sus objetivos.
  3. Irresponsabilidad. Las personas manipuladoras suelen huir de las responsabilidades, no asumen las consecuencias de sus actos pues no creen que aprovecharse de las debilidades ajenas sea algo malo. Aunque lastimen a los demás, no sentirán remordimientos.
  4. Maquiavelismo. Las personas manipuladoras suelen puntuar elevado en el rasgo de maquiavelismo, lo cual significa que son expertas en crear escenarios y dinámicas que fomentan la intriga, la rivalidad y los celos.
  5. Facilidad para detectar las debilidades ajenas. Estas personas son muy hábiles detectando las debilidades de los demás, para usarlas a su favor. Se aprovechan de la sensibilidad emocional y, sobre todo, de la amabilidad, pues saben que es más fácil manipular a personas sensibles y dispuestas a ayudar.

El vínculo tóxico con estas personas, prevé varias fases, que giran en torno a cuatro palabras clave.

Veamos cómo actúa un manipulador emocional:

  1. Seducción.
  2. Manipulación del otr@.
  3. Agresión a la autoestima.
  4. Condicionamiento (el manipulador induce progresivamente a la víctima a convencerse de que es la equivocada, inadecuada, inútil).

¿CÓMO LO PUEDES DISTINGUIR?

Son varias las señales que se pueden ver, por ejemplo:

1. Pocos escrúpulos

Los manipuladores emocionales son personas que no suelen tener demasiados escrúpulos para conseguir aquello que se proponen.

Una vez que detectan el punto débil de su víctima no tendrán reparo alguno en sacarle provecho apelando a los más intensos miedos y temores de su manipulado.

Al conseguir su objetivo, irán poco a poco haciendo que la víctima caiga en una dinámica en la que acabará renunciando a sus necesidades y valores, sacrificándose para poner por delante los de la persona que lo manipula.

2. Inseguros

A pesar de que pueda parecer justo lo contrario, lo cierto es que las personas manipuladoras son muy inseguras y tienen una muy baja autoestima. Hacen todo lo posible para que no se vea esta debilidad, ocultando sus temores, sus flaquezas e inseguridades.

Para ello se valen de un amplio repertorio de comportamientos egoístas y dominantes, mostrándose como superiores ante los demás, y asegurándose de que a quien quieren manipular los vea como alguien que posee la verdad absoluta. Nadie debe saber cómo de inseguros son porque, en caso de que se sepa, su influencia caerá cual castillo de naipes.

3. Poca asertividad

La inseguridad del manipulador hace que tenga serios problemas de asertividad.

Les cuesta decir las cosas claramente, aunque también esto es un punto que lo usan a su favor, puesto que no decir lo que quieren de primeras, usando eufemismos y haciendo rodeos, influye en quienes logran manipular.

Usan medios sutiles para conseguir que los demás hagan lo que desea.

4. Poca tolerancia a la frustración

No toleran para nada la frustración y no aceptan un “no” por respuesta.

A la más mínima que experimentan esta emoción o que perciben que hay algo que pone en riesgo su posición construida por medio de mentiras y exageraciones y su estatus de dominio se ponen en alerta o atacan desde la más extrema intolerancia y la crítica más cruel y destructiva para desautorizar.

5. Victimismo

Recurren al victimismo usando todo tipo de conductas exageradas y reprochando cosas que no han pasado o que no son para tanto.

Exageran problemas de salud, muestran dependencia y, si ven que la persona manipulada intenta liberarse de sus cadenas, se hacen la víctima más indefensa y delicada. Pueden llegar a decir que su mundo se derrumbará si la persona a quien manipulan se va de su lado.

6. Alto nivel de exigencia

Como característica final de los manipuladores emocionales tenemos que su nivel de exigencia es altísimo.

El manipulador siempre quiere más, sin límite. Solo piensa en sí mismo y de forma poco proporcionada, queriendo satisfacer su propio ego a través de la manipulación de su víctima, sin pensar por un momento qué es lo que siente o desea aquella persona a la que le pide favores. Se siente poderoso porque es como si tuviera un esclavo.

Las técnicas de manipulación emocional

Las personas manipuladoras suelen recurrir a diferentes técnicas de manipulación mental para dominar a sus víctimas, conocerlas te ayudará a detectarlas y evitar caer en las redes de la manipulación.

  1. Infundir miedo. Es una de las estrategias de manipulación mental y emocional más usadas y eficaces puesto que hace mella en los temores de la víctima. Una vez que el manipulador descubre sus miedos, los exagerará para asustar a la persona y lograr que haga lo que desea. En la pareja, es común recurrir al miedo al abandono o a la sensación de indefensión.
  2. Gaslighting o hacer luz de gas. Se trata de una manipulación mental tan sutil que muchas personas no se percatan de ella. Básicamente, el manipulador emocional se dedica a minar la autoconfianza de su víctima distorsionando la realidad para adaptarla a su visión de lo que sucede. En los casos más graves, la víctima incluso llega a dudar de su memoria y cordura ya que el manipulador no tiene escrúpulos en cambiar los hechos y mentir para generar una dependencia.
  3. Generar culpa. La sensación de culpa es un poderoso motor impulsor del comportamiento, por lo que los manipuladores a menudo intentan que su víctima se sienta culpable. Lo más común es que se hagan pasar por personas desvalidas que necesitan ayuda, de manera que su víctima se sienta terriblemente mal si no cede a sus deseos. Estas personas inventan “necesidades imperiosas” que su víctima debe satisfacer o falsean la realidad para hacerles sentir culpables.
  4. Actitud protectora. En los casos más sutiles de manipulación emocional, el manipulador se presenta como el “protector”. En práctica, le hace creer a su víctima que no es capaz de valerse por sí misma y que le necesita. A cambio de esa “protección”, que puede ser económica o emocional, el manipulador le pedirá que se adapte a sus deseos. De esta forma, la protección se convierte en un control total generando una relación de profunda dependencia.
  5. Castigo. El manipulador emocional casi nunca recurre a la violencia física, su violencia es psicológica. Por eso, castiga a su víctima cada vez que no cumple con sus exigencias. Ese castigo puede adoptar diferentes formas, desde humillaciones verbales y sarcasmos hasta un tratamiento silencioso que implica obviar por completo al otro, soslayar sus necesidades emocionales y negarse a afrontar el conflicto, manteniendo así el control de la situación.

Ejemplos de manipulación emocional, ¿me está pasando?

Para ver los signos de manipulacion emocional de forma más clara, presentaremos algunos ejemplos:

  1. Siente un profundo malestar que se alterna con momentos de euforia.
  2. Cada vez se aíslan más para concentrarse sólo en él.
  3. Ya no se reconocen.
  4. Están cada vez más estresados, inquietos, agitados.
  5. Pisotean sus valores demasiado a menudo.
  6. Siente la necesidad vital de su presencia y, al mismo tiempo, la teme.
  7. Pierdes autonomía, fracasas y no quieres tomar decisiones sin su opinión.
  8. Todas sus conversaciones giran en torno a él.
  9. Es vuestro centro, es todo para vosotros, es vuestro Dios.
  10. Lo necesitan a él.

¿Cómo enfrentarse a un manipulador emocional?

Lo primero que debemos hacer para hacerle frente a un manipulador emocional es tomar consciencia de que tenemos derechos y que nosotros mismos somos personas que estamos por delante de los demás en nuestra lista de prioridades.

Esto no se debe interpretar como que debemos comportarnos como manipuladores emocionales, pero sí comprender que tenemos deseos, derechos y necesidades que van por delante de las de cualquier otra persona. Antes de ayudar a los demás debemos hacer lo que queremos nosotros.

Todos merecemos respeto y dignidad. Estamos en nuestro derecho a expresar nuestras opiniones, sentimientos y deseos siempre y cuando no sean de forma hiriente y agresiva. Si no queremos hacer algo, estamos en nuestro derecho a decir clara y rotundamente “no”, no debemos sentirnos culpables por ello. Como ya hemos dicho, la persona manipuladora puede reaccionar ante esto de forma muy mala, pero deberá entender que es lo que hay. Si lo que nos pide supone un gran sacrificio para nosotros, o incluso nos perjudica, no está mal no hacerlo.

Es importante desarrollar nuestra asertividad, preguntándole claramente qué es lo que quiere. Los manipuladores emocionales no son nada directos en sus peticiones, haciendo rodeos que nos marean y que nos capturan en su red de engaños. Debemos hacerle preguntas claras sobre lo que quiere, intentar aclarar al máximo cuáles son sus intenciones, qué es lo que quiere de nosotros y para qué nos quiere cerca. Si no nos pide algo de forma clara y explícita, no se lo concedamos. Si quiere algo, que lo diga, pero que no se valga de su influencia, no le demos ese placer.

Con el paso del tiempo, el manipulador emocional verá que sus técnicas no da resultados con nosotros, y lo más efectivo es que tenga que hacer peticiones directas. Estas son mucho más sencillas de rechazar y menos frustrantes para nosotros en caso de que no estemos de acuerdo. Si no queremos hacerlo, debemos expresarlo de forma clara y explícita.

Si ya nos ha manipulado pero nos hemos dado cuenta después, algo que nos enfadará, lo podemos usar en nuestro propio beneficio. Las situaciones en las que los manipuladores emocionales se valen de sus trucos suelen ser muy parecidas, así que podemos aprender de aquella en la que ha conseguido lo que se había propuesto. Así, podemos ir pensando en una respuesta para la próxima vez que lo vuelva a intentar y usarla para confundirlo.

La presencia de una tercera persona puede impedir al manipulador emocional conseguir su objetivo. El manipulador sabe que su comportamiento es socialmente incorrecto, y no tendrá la valentía de hacerlo frente a una persona que no conoce. De hacerlo, se arriesga a recibir una dosis de realidad, quedar en ridículo, mostrar su inseguridad y demostrar cómo de mal trata a sus seres queridos. Si ni con estas el manipulador emocional deja de intentar manipularnos, al menos tendremos la opinión objetiva de una tercera persona, a quien podremos pedirle su consejo y usar como punto de apoyo para liberarnos.

Por último, la mejor manera de evitar que nos manipulen es la más radical y obvia, aunque también la más delicada. Se trata de confrontar a la persona que nos manipula, diciéndole claramente que estamos hartos de que abuse de nosotros, y que se ha acabado. La mejor manera de hacer esto, de confrontar a una persona manipuladora emocional, es hacerlo desde la calma, usando argumentos lógicos y, si simplemente no atiende a razones, irse, poner distancia.

Nunca debemos recurrir a la violencia, ni física ni verbal, puesto que de hacerlo tendrá motivos a posteriori para intentar manipularnos y usar la muletilla de “pero recuerda lo que me hiciste”. No le daremos esa satisfacción, y mucho menos cuando él o ella ha hecho todavía más daño hacia nosotros.

  • Di “no” con firmeza. Puedes negarte a hacer todo aquello con lo que no te sientas cómodo/a. Es tu derecho. Valora la petición que te han hecho y, si no quieres ceder a la demanda, di “no” con firmeza. Es mejor que a un manipulador no le des demasiadas explicaciones porque lo asumirá como una debilidad o sensación de culpa, por lo que es probable que siga presionándote. Un “lo siento, pero no lo haré”, suele ser suficiente.
  • Evita el mecanismo de autoinculpación. El manipulador emocional intentará explotar tus debilidades, por lo que tratará que te sientas culpable o inadecuado/a. No caigas en su trampa, no permitas que sus palabras o actos generen un sentimiento de culpa. Pregúntate si te están tratando con respeto genuino, si la demanda es razonable y si te sientes cómodo/a satisfaciéndola.
  • Usa el tiempo a tu favor. En muchas ocasiones, el manipulador emocional presiona para que su víctima no tenga tiempo de pensar. Quiere una respuesta de inmediato y maximiza la presión para controlar la situación. Por tanto, una buena estrategia consiste en ganar tiempo para valorar lo que te está pidiendo. Cuando le dices: “Lo pensaré”, también le estás dejando entrever que no estás dispuesto/a a caer en sus redes y que no dejas que te presionen con tanta facilidad.
  • Presta más atención a los actos que a las palabras. Una de las mejores maneras para detectar a un manipulador emocional consiste en prestarle más atención a sus actos que a sus palabras. A menudo estas personas, sobre todo al inicio de la relación, son encantadoras y hasta aduladoras, pero si te fijas bien, descubrirás que sus comportamientos dicen otra cosa. Esa dicotomía es muy útil para descubrir la manipulación emocional en una relación de pareja ya que una persona que dice amarte pero que te presiona continuamente y relega tus necesidades a un segundo plano, probablemente está intentando manipularte.
  • Pregunta y clarifica.Los manipuladores emocionales suelen jugar con la ambigüedad y aprovechan el hecho de que sus víctimas no suelen plantarles cara. Por eso, ante la duda, lo mejor es replantear sus demandas. Cuando escuches una solicitud irracional, devuélvele la pregunta para intentar que esa persona tome conciencia de lo que está haciendo. Puedes preguntarle: “¿Te parece razonable? ¿Crees que lo que me pides es justo? ¿Qué gano yo con ello?” De esta manera le colocas delante un espejo y le demuestras que no te dejas manipular fácilmente.
  • Establece una distancia psicológica.Hay casos en los que no queda más remedio que establecer una distancia, al menos una distancia psicológica del manipulador. Si crees que el manipulador no va a respetar tus derechos, es conveniente establecer una relación cortés, pero con ciertos límites que le impidan acceder a tu intimidad, de manera que puedas proteger tu equilibrio emocional. 
  • Pide ayuda psicológica si lo necesitas. Si sientes que estás en una relación tóxica en la que otra persona te intenta manipular emocionalmente y no te respeta pero no puedes salir de ella, aunque sabes que esa relación te está haciendo daño es el momento de la ayuda de un psicólogo.

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