FIN del VERANO, ¿se puede volver con entusiasmo?

El verano llega a su fin y con ello el tiempo de vacaciones que hemos vivido.

La realidad es que las vacaciones de verano suponen para cualquier persona un tiempo de desconexión necesario tras la rutina que supone el trabajo, los estudios, etc. Aportan significativos beneficios tanto físicos como psicológicos que influirán de forma positiva en la posterior vuelta a la rutina, ya que, nos permiten recargar las energías y recuperar fuerzas para iniciar un nuevo período.

El periodo de vacaciones tiene una serie de beneficios tanto a nivel fisiológico como psicológico, enumeramos a continuación sus ventajas:

Entre los beneficios más importantes cabría destacar que son un medio excelente para superar la ansiedad y dejar atrás las tensiones estresantes.

  • Descenso de la presión arterial. Un estudio estadounidense destacó que las personas que no disfrutan de vacaciones tienen un 30% más de probabilidades de padecer una enfermedad cardíaca que aquellos que si que disfrutan de ellas. Por lo que las vacaciones, ayuda a prevenir enfermedades cardíacas como hipertensión.
  • Disminuyen el estrés. Los días de descanso se genera una desconexión de la presión laboral y de las tareas, las responsabilidades se reducen y el cuerpo y mente de los trabajadores puede recomponer el estado de salud al estar alejados de las principales fuentes de estrés.
  • Mejora el estado anímico. Uno de los más significativos beneficios de las vacaciones es la mejora del estado emocional de las personas. En vacaciones puedes retomar tus relaciones sociales con amigos y familiares, también suponen una oportunidad para generar nuevas relaciones y vivir nuevas experiencias.
  • Potenciar la calidad del sueño. Estas dos últimas características mencionadas contribuyen a este factor de favorecer la mejora del sueño. Los españoles dormimos una media de poco más de siete horas al día y los expertos recomiendan un mínimo de ocho. La reducción de estrés y el aumento del bienestar, entre otros factores, ayuda a la conciliación de un sueño de mejor calidad.
  • Vivir más tiempo. Tener como mínimo unas vacaciones al año, aumenta en un 20% la calidad de vida y, como hemos dicho disminuye el riesgo de enfermedad coronaria.
  • Mejora la salud mental. Quienes se toman días libres frecuentemente son menos propensos a la depresión, la tensión y el cansancio.
  • Potenciar las relaciones. Las vacaciones ayudan a revitalizar relaciones personales, de pareja, de familia, incluso, las relaciones laborales, al distanciarse de vez en cuando del contacto diario con los compañeros.
  • Potenciar la creatividad y la inspiración. Al permanecer en un ambiente diferente, e incluso, en algunas ocasiones nuevo, el cerebro piensa diferente, de forma que se encuentran nuevas fuentes de inspiración y creatividad, generando nuevos aprendizajes.
  • Ser más productivo. Los días de descanso puede generar a las personas que los disfrutan la posibilidad de ser más efectivas durante las vacaciones para que los días sean provechosos. Además, al regresar descansados al trabajo, se mejora la productividad.
  • Disfrutar de la familia. Las vacaciones pueden son propicias para planificar actividades junto a la familia, donde se crean espacios para escucharlos y retomar los sueños en conjunto.

Ha llegado septiembre, y con él, retomamos nuestro ritmo de vida.

Eso nos lleva a vivirlo de modos distintos. Hay gente que siente las pilas cargadas, que tiene ganas de volver y se plantea esta vuelta como algo positivo, y otras personas, que por diversos motivos, no quieren retomar la rutina, y se ven afectadas por un bajo nivel de activación que les afecta a su estado de ánimo.

Para poder vivir una vuelta positiva, y aprovechar los beneficios de las vacaciones, os recomendamos lo siguiente:

  1. Descansa bien. Puede que durante las vacaciones nos hayamos acostumbrado a estar despiertos hasta mucho más tarde, pero es importante, lo antes posible, hacer un esfuerzo por volver a tener una rutina de acostarnos y levantarnos a la misma hora para así dormir las horas necesarias.
  2. Los primeros días, no estés pendiente del reloj mirando la hora cada momento. Quita todos los relojes que haya a tu alrededor para que la jornada no te resulte interminable.
  3. Tómate los primeros días con filosofía: es necesario cumplir con las responsabilidades, pero también lo es satisfacer las necesidades de ocio y descanso.
  4. Vuelve unos días antes. Intenta no volver de tus vacaciones justo el día antes de tu reincorporación al trabajo. Esto puede provocar que tu vuelta al entorno laboral sea demasiado brusca. Planifica tu vuelta del lugar de vacaciones manera que lo hagas al menos un par de días antes de la vuelta al trabajo, así tendrás tiempo de llegar a casa, deshacer las maletas y descansar un poco antes de tener que retomar las responsabilidades propias de tu empleo y de la vuelta a la normalidad.Estar unos días en casa relajándote antes de volver al trabajo sin duda servirá de colchón en tu vuelta a la rutina diaria, haciéndola mucho más llevadera y evitando, en gran media, la aparición del síndrome de la depresión post-vacacional.
  5. Comienza de manera gradual. El primer y segundo día empieza con calma siendo consciente de que tu rendimiento irá aumentando en un par de días. Debes integrarte en tu actividad profesional cuanto antes y si puedes, nos apoyaremos con una buena dosis de comunicación con nuestros compañeros para ponernos al día.
  6. Acepta la realidad. Es muy difícil volver a la rutina si estamos pensando todo el rato en lo mucho que se ha disfrutado o en lo que no se ha hecho durante las vacaciones. Hay que enfrentarse al día a día con los aspectos agradables de la rutina y tratar de olvidar aquellos pensamientos que nos trasladan al pasado y a opciones que ya no son posibles.
  7. Piensa que te quedan los fines de semana y que el calendario laboral tiene días festivos.
  8. Sé agradecido por haberlas tenido. No tenemos que olvidar que no todo el mundo puede disfrutar de las vacaciones. Todo aquel que ha tenido ese «lujo» este verano debe tenerlo en cuenta a la hora de volver al trabajo y que nos ayude a mantener una actitud más positiva.
  9. Manten una alimentación saludable y vuelve a la rutina deportiva. Esto  nos ayudará a recuperar la energía que necesitamos mucho más rápido.
  10. Recupera tus buenos hábitos… o comienza otros nuevos. Aunque volvamos a la rutina y nuestro tiempo libre se reduzca no hay que dejar de dedicar un rato de nuestro día al ocio y tiempo libre. Algunas sugerencias: dar un paseo antes de cenar, practicar algunos ejercicios de respiración por las mañanas, tómate algo tras la salida del trabajo etc.
  11. Márcate nuevos proyectos y metas en tu puesto laboral, te sentirás mucho más implicado en tu trabajo y te ayudará a levantarte de la cama con la ilusión propia de quien persigue un sueño.
  12. Piensa a corto plazo. En vez de futurizar con el próximo verano tienes que hacerlo con el próximo fin de semana. Las metas cortas estimulan, las que son muy largas, nos generan ansiedad. Por lo tanto, no es buena idea empezar a pensar en cuanto te queda para las próximas vacaciones.
  13. Mantén hábitos de vacaciones todo el año. Es muy motivador incorporar hábitos de las vacaciones a la rutina del trabajo. Por ejemplo el hecho de desayunar tranquilamente leyendo es algo relacionado con el tiempo libre, pero es posible hacerlo sin mayor esfuerzo cada día antes de ir a trabajar.

Por lo tanto, afronta tu regreso al trabajo con optimismo y tómate tu tiempo para adaptarte de nuevo al entorno laboral.

Todo eso te ayudará a mantener un buen estado de ánimo. ¡Cuidate!

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