FERTILIDAD: ¿qué siento?

En pleno siglo XXI ser madre-padre cada día es más difícil.

La inestabilidad en las relaciones, las condiciones económicas… cada vez son más los factores que condicionan que la edad a la que se tiene el primer hijo sea mayor. Un problema que genera mucha ansiedad para miles de mujeres en todo el mundo, que no ven el momento de quedarse embarazadas, tienen dificultades a la hora de concebir porque el ciclo reproductivo se reduce o no logran ponerse de acuerdo con sus parejas a la hora de tener un niño.

LA PAREJA FRENTE A LA FERTILIDAD

No alcanzar la maternidad/paternidad por medios naturales es causa de estrés psicológico. Uno hace varios intentos de forma natural hasta que llega a la conclusión de buscar otro tipo de ayuda. Cuando se acude a un tratamiento de fertilidad, se pasa por diversas fases e incertidumbres que hacen necesario el apoyo psicológico.

LA ACTITUD ES DETERMINANTE

Los estudios lo confirman, el tener una actitud negativa puede reducir el porcentaje de éxito en el embarazo. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) apunta que más del 75% de las pacientes que abandonan un tratamiento de fertilidad lo hacen por presiones psicológicas.

Por el contrario, si se aumenta el bienestar psicológico, esto influye de manera positiva. La Sociedad Americana de Infertilidad mostró en un estudio que las pacientes que se someten a un tratamiento con altos niveles de estrés ovularon un 20% menos, sus óvulos se fecundaron un 30% menos y tuvieron un 20% más de probabilidades de sufrir un aborto. Cuerpo y mente (sentimientos) vuelven a demostrar que están intimamente relacionados.

EMOCIONES Y FERTILIDAD

Los procesos emocionales por los que pasa la pareja son diferentes en función del momento de búsquda en que se encuentren:

PRIMEROS INTENTOS DE BÚSQUEDA:

Es un momento inquietante de ilusión e incertidumbre. Se abre una puerta a la esperanza de un sueño compartido.

DURANTE EL PRIMER AÑO:

Esos meses, se van acumulando negativos, y eso conlleva un desgaste en la ilusión, frustraciones, denánimo y tristeza.

CUANDO HAY QUE REALIZAR UN ESTUDIO MÉDICO SOBRE FERTILIDAD:

Se abre una puerta a la esperanza tras meses de malestar. Las parejas depositan su fe en que las técnicas de reproducción funcionen y puedan, por fin, tener un hijo.

Son muchas las situaciones de estrés por las que pasar, un simple análisis de sangre o de orina adquiere un gran significado y la espera de los resultados puede resultar muy angustiosa. También se pasa por incertidumbre ante pruebas novedosas y miedo ante la posibilidad de sufrir dolor en el transcurso de las mismas.

EN EL MOMENTO DEL DIAGNÓSTICO MÉDICO:

Las emociones nos generan contradicción, puede experimentarse un cierto alivio al conocer el origen de los problemas de fertilidad y marcarse así el inicio de la posible solución, pero por otro lado se evidencian dos grandes pérdidas, la de la salud reproductiva y la de la realización del mayor deseo de la pareja, el ser padres sin mayores complicaciones.

La aceptación del diagnóstico no siempre es inmediata, en ocasiones es el resultado de un proceso que se inicia con un estado de negación, seguido de enfado, sentimiento de injusticia e infortunio, tristeza e impotencia. Realizar el proceso hacia la aceptación sin quedar estancado en un punto anterior es cuestión de tiempo en la mayoría de las ocasiones y depende del contexto personal y de pareja de cada caso, así como la personalidad y las habilidades de afrontamiento de cada persona. Pero cuando algo no va bien, cuando las emociones no fluyen puede aparecer el bloqueo y el sufrimiento innecesario. Entonces puede ser adecuado buscar el apoyo psicológico de un terapeuta especializado ya sea en la propia clínica de reproducción asistida o fuera de ella.

EN EL INICIO DEL TRATAMIENTO:

Cuando se acepta el diagnóstico, se estudian las alternativas y se valoran los costes-beneficios de cada opción (adoptar, resignarse a no tener hijos o realizar un tratamiento de reproducción asistida) es el momento de decidir qué alternativa se va a seguir, aceptar las emociones que les van a acompañaran en ese camino e iniciar su andadura.
Son diferentes las reacciones emocionales en función del momento del tratamiento y el tipo de tratamiento que se realice:

-En una primera fase de estimulación ovárica asoman con fuerza la ilusión y la esperanza, en convivencia con el temor a lo desconocido. Las frecuentes visitas a la unidad de reproducción pueden alterar las rutinas familiares y laborales de la mujer y es fácil sentir impaciencia por conseguir el objetivo final.
-En otros momentos del tratamiento las respuestas de ansiedad son más evidentes e intensas, si el tratamiento consiste en una inseminación artificial es menos estresante que si es una fecundación in vitro, que es más largo, molesto y complejo, especialmente si el tratamiento se realiza con donación de gametos o de embriones, ya que a todo lo anterior se añade el temor, la contradicción y la duda de no ser ellos los “únicos” padres. Es en estos casos donde se hace más necesaria la terapia u orientación psicológica.

ESPERANDO LOS RESULTADOS:

Es el momento de comprobar si el esfuerzo ha merecido la pena, si el tratamiento ha tenido éxito y se ha conseguido el ansiado resultado. La espera puede hacerse interminable y angustiosa. El nerviosismo, la esperanza, la euforia y la agonía comparten protagonismo según el momento y el día.

A pesar de los avances en los tratamientos, sólo en un 30% de los casos se obtienen los resultados deseados, y aunque las probabilidades de conseguir un embarazo sin ayuda médica no son muy superiores, la vivencia del fracaso tras la terapia de reproducción asistida es mucho más dolorosa, triste y frustrante por todo el esfuerzo, tiempo y esperanzas invertidas. El coste físico, emocional y psicológico asesta un revés del que no es sencillo recuperarse, aunque la mayoría de las parejas se levanta y sigue hacia adelante.

CUANDO SE OBTIENE LA GESTACIÓN:

Si como resultado se obtiene la gestación, en ocasiones múltiple, a la euforia e inmensa alegría se le unen el miedo al aborto y a lo que está por venir.

LA ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN FERTILIDAD

Las características de la intervención y los objetivos terapéuticos serán distintos en función del momento del tratamiento en el que se encuentre la pareja.

Los principales objetivos terapeúticos suelen ser los siguientes:

-Ajuste de expectativas.

-Normalización de sintomas.

-Aceptación de emociones: incertidumbre, tensión, ansiedad, tristeza….

-Desarrollo y entrenamiento de habilidades de comunicación ante familiares-amigos.

-Estrategias de pareja: cuidar expresiones de afecto, cariño e intimidad sexual.

La intervención psicológica tiene que ajustarse a cada caso y a las características que le hacen único y especial. La intervención puede realizarse de forma individual, en pareja y en grupo. Además de realizarse de manera presencial puede resultar muy útil el apoyo y asesoramiento telefónico. Por lo que sería deseable que todas las clínicas especializadas en reproducción asistida facilitaran a sus pacientes este tipo de servicio.

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