FATIGA PANDÉMICA: covid-19

Casi un año enfrentándonos al coronavirus pasa factura.

El Covid-19 es algo único que estamos viviendo toda la humanidad al mismo tiempo. Se ha convertido en la gran pandemia de la edad moderna, transformándose en un estresor para gran parte de la población mundial.

Desde el inicio de la pandemia hemos ido incorporando todo tipo de hábitos en nuestro día a día . Las mascarillas, el distanciamiento social y el lavado de manos frecuente se convirtieron en conductas que hacíamos cada día. El miedo de principios de la pandemia se ha ido transformando en agotamiento, cansancio por vivir en una crisis que está durando demasiado y que hemos vivido con mucho estrés.

Los cambios producidos por la pandemia en:

nuestra vida laboral, económica, familiar y de ocio, requiere una adaptación rápida para evitar los efectos negativos que el estrés, la ansiedad y las emociones sin regular, pueden dejar en nuestra salud física y mental.

El estrés es un mecanimo que se pone en marcha cuando una persona se ve envuelta por un exceso de situaciones que superan sus recursos. Este sentimento de tensión física o emocional es cotidiano y permite que una persona lleve a cabo actividades de forma más lúcida. El problema con la pandemia del nuevo coronavirus es que se ha disparado y está provocando consecuencias negativas en la población.

Esta fatiga específica de tiempos de pandemia, se caracteriza porque podemos sentir estrés, apatía, desmotivación y un profundo cansancio físico que podemos experimentar como una gran falta de energía (World Health Organization, 2020).

La OMS ya le ha puesto nombre: “fatiga pandémica“. 

Cuanto más fatiga hay, más cansancio, agotamiento y emociones negativas o desagradables se siente.

La OMS ya ha realizado varias encuestas para conocer en qué porcentaje la población está manifestando los síntomas propios de la fatiga pandémica. En el caso europeo se ha visto que cerca del 60% de la población manifiesta este problema como consecuencia de la adversidad sostenida y no resuelta que está suponiendo ser la crisis del coronavirus, habiendo datos que apunta que el desgaste emocional es todavía peor de lo que era en el pico de marzo

Síntomas que la definen:

  • Tristeza y preocupación
  • Frustración e irritabilidad
  • Alteraciones del sueño: dormir mucho más o mucho menos de lo habitual
  • Falta de concentración
  • Nerviosismo
  • Pérdida de motivación
  • Pensamientos negativos frecuentes

Lo primero que debemos saber es que la fatiga pandémica es una reacción natural y esperada cuando debemos afrontar una crisis de salud pública prolongada. Experimentar estos signos no es señal de patología, simplemente es señal de que nos estamos adaptando a escenarios nunca antes vividos.

Vamos a profundizar en los signos propios de la “Fatiga Pandémica” para que conozcas mejor estos signos psicológicos y emocionales, y comprendas por qué lo estás experimentando:

  • Estrés: Esta respuesta física y emocional es propia de situaciones donde sentimos una gran amenaza. El estrés es un intento de nuestro cuerpo para adaptarse a una realidad cambiante, por ello es normal que puedas experimentar algunos síntomas de estrés como: taquicardia, molestias físicas, cefaleas, contracturas, insomnio, aumento o pérdida de apetito, necesidad de tomar alimentos dulces, fatiga, cansancio, miedo, frustración o incluso tener la sensación de que vives en una “montaña rusa” emocional. Todos estos síntomas son propios del estrés.
  • Anhedonia: Este síntoma hace referencia a que no te apetece hacer ciertas actividades que antes te gustaban y con las que disfrutabas. Y si las haces, ya no disfrutas de ellas. Este síntoma emocional es signo de que te estás adaptando emocionalmente a una situación importante.
  • Pérdida del sentido vital: También puedes estar sintiendo que nada tiene sentido, que la vida y el mundo han girado demasiado rápido y aún estás intentando adaptarte a todos los cambios que han llegado hasta ti. Esto es signo de que necesitas más tiempo para adaptarte a todos los cambios que has sufrido, es algo normal.
  • Angustia: Esta emoción es una mezcla de ansiedad y tristeza. La angustia surge para señalizarte que hay cosas que no están funcionando bien en tu vida y por tanto debes adaptarte a las nuevas circunstancias haciendo algunos cambios en tu vida o en tu mente. Es la gran señal del cambio y de la necesidad de adaptarte a esta nueva situación.
  • Reducción en la percepción de riesgo: Desde marzo hemos pasado por diversas etapas de mayor o menor relajación en las normas de prevención de la pandemia. Hemos pasado de estar confinados y solo abriendo comercios de primera necesidad, a una mayor relajación de estas medidas en el verano, para regresar una vez más a las limitaciones y confinamientos en el otoño-invierno.

La pandemia del Covid-19 está siendo un reto para todos.

¿Cómo evitarla?

Los gobiernos y las autoridades sanitarias están en la obligación de evitar la fatiga pandémica en la población aplicando medidas, educando a la ciudadanía y tomando la suficiente prevención con la intención de asegurarse de que la gente no se toma demasiado a la ligera el gran peligro en el que se ha convertido el COVID-19.

Teniendo en cuenta esto y recomendado por la OMS en Europa, los gobiernos deberían tener en cuenta lo siguiente para evitar los efectos de la fatiga pandémica.

  • Identificar y entender por qué la población experimenta fatiga pandémica.
  • Hacer partícipe a la población como parte de la solución para la pandemia.
  • Permitir que se haga vida normal mientras se reduce el riesgo de contagio.
  • Identificar cuáles son las dificultades a las que se enfrenta la población a causa de la pandemia.

Debemos entender que cuanto menos en serio nos tomemos las medidas de protección y prevención, como llevar bien puesta la mascarilla, lavarnos frecuentemente las manos, salir solo para lo imprescindible y reducir los contactos sociales, más vulnerables seremos al COVID-19.

RECOMENDACIONES: ¿qué puedo hacer yo?

Igualmente, para evitar que esta situación se dé, debemos seguir las siguientes recomendaciones que ayudarán a que no sintamos fatiga pandémica y, por lo tanto, no dejemos de ser responsables para con nuestra salud y la de los demás.

  • Dormir entre 6 y 8 horas al día.
  • Tener buenos hábitos de alimentación y alimentarse saludablemente.
  • Realizar ejercicio cada día.
  • Evitar sobreexponerse a demasiadas noticias sobre el COVID-19.
  • Practicar técnicas de relajación, respiración, meditación y/o yoga.
  • Mantener relaciones sociales: con familiares y amigos por vía telemática antes que quedar presencialmente.
  • Aceptar que se está estresado y recurrir a un profesional.

Pero lo que es más importante de todo esto es educar sobre el estrés, principal factor de riesgo para presentar no solamente fatiga pandémica sino cualquier otro problema psicológico. Tratando adecuadamente el estrés y adquiriendo estrategias para hacerle frente se está obteniendo una importante protección no solo frente a la fatiga pandémica sino también frente al virus, puesto que como íbamos diciendo cuanto menos bajemos la guardia menos probabilidades habrá de contagiarse.

Debemos entender que acudir a un psicólogo no es nada malo, y mucho menos ahora que estamos viviendo una situación tan estresante, únicamente comparable con la Segunda Guerra Mundial. Que todo el mundo esté pasando por lo mismo no significa tampoco que aquel que pide ayuda sea débil, sino más bien al contrario, es una persona fuerte que busca mantenerse sana y sobrevivir a esta pandemia que tanto daño está haciendo a nivel económico, social, sanitaria y psicológicamente.

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