ESTRES, ¿ES MUCHO LO QUE HAGO o COMO LO VIVO?

Hace varias décadas que se habla del estrés pero, en contra de lo que muchos creen, no tiene tanto que ver con nuestra actividad, con las tareas que nos inundan, sinocon las emociones que no sabemos gestionar.

Una falsa idea que se ha formado durante años es que tiene que ver con una agenda apretada; se ha banalizado como un mal inherente de la sociedad moderna, ‘voy muy agobiado, tengo que hacer mucho’”.

Esto ocurre, en parte, porque el estrés laboral es el más común, el más estudiado, y a dia de hoy, reconocido por la legislación europea como un riesgo de enfermedad laboral.

La frecuencia del estrés laboral hace que a menudo se asocie la patología a él

Pero el estrés va más allá de la actividad, consiste en cómo regulamos las emociones que nos causa la presión, sea porque tenemos muchas tareas pendientes u otros problemas y adversidades (una enfermedad nuestra o de un familiar, o su muerte; una avería en el coche que se necesita cada día; una entrevista para un empleo, un acoso laboral…)

De mayor a menor frecuencia, lo que desencadena el estrés son el trabajo (o la falta de empleo), las relaciones personales (de pareja, con los hijos, con padres, una pérdida…) y los problemas económicos (está comprobado que cuando la economía va bien hay menos estrés y, cuando va mal, aumentan los casos), explica el psicólogo.

“Una sensación de éxito, de fracaso, de falta de aprobación de los demás en las redes sociales, un pérdida… nos pueden causar tanto estrés como una actividad frenética. Igual que tener que adquirir una habilidad, renunciar a algo, aceptar algo desagradable…

Más que tener que correr mucho o hacer muchas cosas, estresa el no estar conforme con lo que haces, creer que no actúas como deberías actuar (por ejemplo, te agobia que tu trabajo te impida pasar el tiempo que crees que deberías con tu madre enferma).

La presión no es sólo externa, también se la impone la misma persona.

¿Qué es el estrés?

El estrés es un estado de tensión física y emocional originado como reacción a una estímulo o presión, ya sea positivo o negativo. Se trata de un estado de defensa que, en pequeñas dosis, ayuda al organismo a reaccionar y adaptarse a los acontecimientos.

Un nivel de estrés normal se considera sano e incluso positivo ya que ayuda a estimular a las personas para actuar ante los estímulos de la vida diaria. Sin embargo, cuando el estrés es excesivo o no se controla adecuadamente puede producir problemas de desgaste mental, como irritabilidad y ansiedad, o trastornos psicosomáticos.

Un trastorno psicosomático es una enfermedad fisiológica originada por causas emocionales, generalmente por el estrés.

Algunos de los trastornos psicosomáticos más frecuentes provocados por el estrés son dolores de cabeza, insomnio, tensión muscular, problemas digestivos y cardíacos, mareos…

Según su causa, encontramos diferentes tipos de estrés, como el estrés laboral o el estrés postraumático.

Síntomas del estrés

El estrés puede causar diversos y distintos síntomas, tanto psicológicos como físicos. Los más habituales son:

  • Dolor de cabeza.
  • Mala memoria.
  • Problemas digestivos, diarrea.
  • Cambios de conducta e irritabilidad.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Problemas cardiovasculares, en casos en los que el estrés se prolonga mucho en el tiempo.
  • Insomnio.
  • Envejecimiento.
  • Cansancio prolongado.

Causas del estrés

Existen muchas causas por las que aparece el estrés, aunque no todas tienen porqué ser negativas. Normalmente, aparece en el momento en el que una persona se encuentra ante una o varias situaciones que superan sus recursos y se ven incapaces de superarlas, provocando algunos síntomas tanto emocionales como físicos.

Existe también el estrés positivo, que se da cuando ayuda a la persona a adaptarse al entorno.

¿Cómo se diagnostica el estrés?

El estrés se diagnostica con la valoración de un profesional.

Se realizarán una serie de cuestionarios, siendo el más conocido el de la escala de estrés percibido.

Además, se complementa con distintas entrevistas semiestructuradas.

UN PASO MÁS ALLA, PARA COMPRENDER EL ESTRÉS

“Lo contrario del estrés no es relajación, sino no sufrir”

Seguramente por relacionar el estrés con una actividad desbocada existe también un tópico que es considerar que se cura con relajación.

Hay que ir a resolver las causas del estrés.Y soluciones generales no las hay, dependerán del problema y de como sea cada persona, de su personalidad. Pero hay que mirar la situación con un enfoque amplio (lo cual es difícil, porque la ansiedad te secuestra, reconoce), para ir a la raiz del problema, tomar decisiones, cambiar cosas

Para evitar llegar a la situación de estrés, aconseja cambiar de hábitos si nos agobian, descansar bien, saber relajarse y hacer ejercicio, buscar tiempo para actividades agradables…

Hay que tener en cuenta que el estrés no es siempre malo.

Es una respuesta psicobiológica de la persona a un reto, a una nueva situación o demanda que exigen que se readapte, es una reacción automática. En principio, estamos preparados para afrontar las dificultades de la vida, para hacer ese esfuerzo extra, pero a veces una persona se siente sobrepasada o no ve cómo salir de una situación que se alarga.

El problema grave se da cuando la situación de alerta se cronifica.

Incluso aunque sea de baja intensidad, un estrés crónico es tan malo o más que un gran pico de estrés que dure poco. Y el estrés se relaciona con problemas del sistema cardiovascular, del inmunológico, digestivo, cognitivo, reproductivo.

En muchos casos hay ansiedad ligada al estrés

En los últimos años, se ha hablado de manera creciente de la ansiedad, casi como una epidemia mundial.

Hay una ansiedad que es trastorno psiquiátrico –explica el psicólogo– y una ansiedad como sentimiento de aprensión, malestar, inquietud…, sea por algo concreto en la vida de una persona o por el futuro incierto.

Si tienes estrés, muchas veces también sufres ansiedad, es una de las emociones que se pueden experimentar: si no sabes si tu empresa va a quebrar, si cobrarás a fin de mes, si te despedirán, eso genera ansiedad y estrés.

Existe otra falsa idea es pensar que antes no había estrés: No podemos pensar que en otras épocas la gente no tuviera problemas; además, el mecanismo de estrés es piscobiológico. Lo que ocurre hoy es que disponemos de más información pero también disponemos de más recursos que nunca para afrontar cualquier problema (mejor sistema educativo, asistencial…) También hoy en día muchas personas conocen la importancia del apoyo emocional de familiares, de amigos, de explicar lo que te preocupa, se habla más de educación emocional ahora, hay que enseñar a gestionar las emociones desde aspectos concretos, no de generalidades.

¿Se puede prevenir el estrés?

El estrés es necesario para poder superar aquellas situaciones que precisan más esfuerzos y una activación, pero puede prevenir si existe un exceso de estrés.

Un exceso de estrés puede poner en riesgo la salud del paciente, por lo que debería evitarse por su bienestar. No debe sobrepasarse el límite de uno mismo de forma innecesaria, y muchas veces lo que se necesita es pensar en otras alternativas, analizando el proceso desde otra perspectiva, tomando otros caminos si es necesario.

TRES CONSEJOS PRÁCTICOS

Afrontar la falta de tiempo: planificar todas las tareas que se tienen con una estimación de tiempo (con margen suficiente) y dejar además tiempo para imprevistos y descansos.

Si no se puede hacer todo, no hay que engañarse y pensar que corriendo o con un sobreesfuerzo se hará.

En ese caso no hay más alternativas que renunciar a algo o dedicar menos tiempo a algo, o posponer ese algo o conseguir que alguien nos ayude.

Ver la relación entre estrés y satisfacción: Escribir las cinco cosas que creemos que nos estresan y pensar en otras cosas que nos generan satisfacción.

Comparar ambas listas, ver si lo que nos estresa es precisamente lo que nos impide alcanzar los objetivos de la otra lista. No pensar sólo en lo que nos estresa, sino también en lo que nos satisface.

Evitar decidir en caliente: El estrés comporta sensación de urgencia, pero hay que dejar que las emociones negativas se desinflen.

Hay que tomar decisiones importantes pero planificadamente (no postergarlas indefinidamente), y antes de hacerlo haber descansado, desconectado. Y cuando se vaya a afrontar la decisión, sopesar la situación y no dejar correr el asunto hasta haber realmente decidido.

¿En qué consiste el tratamiento del estrés?

Los expertos recomiendan el tratamiento para el estrés en aquellos casos en los que reducirlo sea importante.

Para reducirlo al máximo, es importante seguir una serie de pautas o recomendaciones:

  • Reconocer el estrés y las situaciones que lo desencadenan.
  • Evitar querer controlar el estrés con hábitos poco saludables, como fumar o beber alcohol.
  • Alejarse de al fuente de estrés.
  • Adoptar una postura positiva ante los problemas.
  • Técnicas de relajación.
  • Mantener una dieta sana y equilibrada.

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