Coordinador de parentalidad

El divorcio trae consigo emociones negativas como son la tristeza, la rabia y la angustia. Además, cuando la persona está inmersa en este proceso vital, su nivel de comunicación se ve deteriorado y el nivel del conflicto con el otr@ se potencia.

Cuando una familia se enfrenta al hecho de romper su dinámica y comenzar una nueva etapa, empieza un periodo de tiempo en el que las figuras de los abogados, peticiones, acuerdos, juzgados, sentencias, custodias…. invaden su dinámica de funcionamiento. En ocasiones, esta fase se realiza de una forma óptima llegando a acuerdos de forma rápida y consiguiendo entendimiento entre los progenitores. Esto permite que la estructura familiar se pueda reajustar sin secuelas importantes.

Sin embargo, existe otra serie de casos en los que esto no sucede asi.

El conflicto se instaura en el centro de la familia y de los progenitores, contaminando cualquier tipo de avance de la situación. A nivel legal, los abogados intentan que sus clientes puedan llegar a acuerdos y llevar a cabo el ejercicio de sus funciones como padres siguiendo las sentencias judiciales, las cuales especifican guarda y custodia de los menores asi como especificaciones sobre horarios de visitas, gastos, etc… Es en ese momento cuando el conflicto resurge llegando a sus cotas más altas. Comenzando nuevos desacuerdos, nuevas demandas, incumplimientos de medidas judiciales….no siendo conscientes de que los mayores perjudicados son los menores. Es aquí, donde aparece una nueva figura que cada vez va ganando más peso: EL COORDINADOR DE PARENTALIDAD.

¿Quién realiza esta función? Puede llevarlo a cabo un psicólogo que ha de tener formación y experiencia en mediación, conocimientos de dinámicas familiares postseparación complejas y desarrollo infantojuvenil, asi como en trastornos de personalidad, drogodependencias y adicciones, violencia familiar y de conceptos legales y legislación vigente.

Su principal función es ayudar a las familias con alta conflictividad en los procesos de separación y divorcio, a reorganizar la transición en ese momento de sus vidas.

El trabajo del Coordinador Parental se centra en los niños y niñas, ayudando a los progenitores en situación de Alta Conflictividad para ayudarles a implementar su plan de Parentalidad, o convenio regulador, en fase de ejecución de sentencia. Se pueden resolver oportunamente sus disputas, educándoles con respecto a las necesidades de sus hijos y tomando decisiones en base a los términos y condiciones establecidos por la resolución judicial.

El objetivo de la Coordinación de Parentalidad es ayudar a progenitores con alto nivel de conflicto a resolver oportunamente los conflictos relativos a sus hijos e hijas y a proteger, salvaguardar y preservar relaciones paterno-filiales seguras, sanas y sólidas.

Antes de esta figura, la realidad que nos encontrábamos es que había situaciones en las que los abogados actúan como mediadores entre las partes, pero hay casos en los que el conflicto es más profundo y su grado más alto, por ello se necesita una intervención de otro tipo.

Los mediadores suelen ser profesionales formados en Derecho, Trabajo Social, Educación social o Psicología con formación específica en gestión de conflictos, y aunque gestionar las emociones forma parte de ese trabajo de diálogo, no son en sí terapeutas.

Uno de los cometidos principales del psicólogo es trabajar con las emociones, nuestra formación permite que conozcamos el funcionamiento de las mismas, y podamos gestionarlas en situación de conflicto. Por ello, como coordinador de parentalidad podemos manejarlas, restaurarlas y focalizarlas en el presente. De esta forma, se da un paso hacia delante consiguiendo disminuir la intensidad emocional, mejora en la comunicación entre las partes y por consiguiente, lograr acuerdos respecto a la crianza de los menores.

Las características de un coordinador de parentalidad son de dos tipos:

-personales: autocontrol, actitud conciliadora, sinceridad, espontaneidad….

-profesionales: a nivel formativo debe ser experto en relaciones interpersonales, habilidades de comunicación, manejo del conflicto, técnicas de negociación y conocimientos legales específicos.

Las habilidades fundamentales en este proceso serán la empatia, escucha activa e imparcialidad. Para ello hay que especificar a las partes, qué  y cómo es este proceso y las características del mismo.

A través de los estudios realizados en otras comunidades autónomas, estamos observando la eficacia de esta figura.

Los datos confirman que el número de comparecencias judiciales está disminuyendo de forma considerable en familias que se someten a este proceso de coparentalidad. Por ello, animamos a todos los profesionales de esta área que conozcan esta función y vean a oportunidad de avance que puede suponer para las familias sumergidas en procesos, que en ocasiones sufren un deterioro muy grave durante años.

Por ello, viendo esta realidad, en PSICOBIL, desde nuestra experiencia psicoterapéutica de 15 años, hemos reforzado nuestro trabajo en el ámbito jurídico y estamos llevando a cabo formación en esta figura asi como el ofrecimiento del servicio de parentalidad.

Queremos ser parte de este cambio y seguir contribuyendo al bienestar de las personas.