COMPRAS, ¿SABES PARAR?

Pertenecemos a una sociedad consumista.

La época del año en la que nos encontremos determina el bombardeo de imágenes, sonidos y hasta olores que hacen que se despierte en nosotros la necesidad de adquirir esos productos, la Navidad y las posteriores rebajas son los mayores hitos del año en cuanto a consumismo, y el estrés al que nos vemos sometidos después de las fiestas navideñas puede llevarnos a buscar en las compras nuestro bálsamo.

Esa intención tiene un trasfondo emotivo, estamos muchas veces en consulta frente a personas que no se ven capaces de gestionar sus emociones y realizan esta actividad para encontrar alivio al obtener un “premio rápido”, que a su vez deja un gran vacío porque la sensación es efímera.

Con ese resultado aparece la repetición, a veces de forma compulsiva, para poder “alargar el falso bienestar”.

En estos procesos interviene a nivel cerebral la dopamina. Hablamos de uno de los neurotransmisores que utilizan las neuronas para comunicarse entre ellas, tiene un papel muy importante en los espacios sinápticos donde las células nerviosas establecen las conexiones entre sí. Frecuentemente es mencionada como la causante de las sensaciones placenteras y de relajación, aunque junto con el resto de neurotransmisores no se puede relacionar con una función muy concreta ya que influyen en mayor o menor medida en todo el funcionamiento del cerebro, procesos emocionales, cognitivos y vitales que se lleven a cabo en ese momento.

Además se ha observado que la dopamina también interviene en la coordinación de movimientos musculares, regulación de la memoria, procesos de aprendizaje y en la toma de decisiones.

Como veis comprar algo de más puede ser “normal”, el problema llega cuando, como hemos dicho, se realiza de forma compulsiva o asociada a emociones para conseguir el torrente de sensaciones que nos provoca en el cerebro.

“El consumismo tiene una fuerte raíz en la publicidad masiva y en la oferta bombardeante que nos crea falsas necesidades”

Enrique Rojas (catedrático en Psiquiatría).

En Psicobil solemos marcar unas pautas básicas de autocontrol que sirven tanto para ocasiones puntuales como para compras “emotivas”:

  • DETECTA SI TIENES UNA TENDENCIA ACUMULADORA

Comprar de forma compulsiva lleva a acumular objetos similares o para las mismas funciones sin poder desecharlos. Si se trata de algo bonito que quieres tener tan solo porque está rebajado piensa primero en la necesidad que tienes de tenerlo, busca las emociones que están adheridas a esa apetencia y si realmente no es necesario no malgastes tiempo y dinero en ello. De esta forma estarás ejerciendo un auto-control sobre ti mismo/a.

  • PREPARAR UNA LISTA O PRESUPUESTO

Nos proporciona una dimensión sobre lo que podemos gastar, hasta donde podemos llegar en nuestras compras y habremos revisado lo que ya tenemos detectando lo que está comprado de manera emocional o compulsiva y así podremos evitarlo.

Estas actividades reducen la sensación de ansiedad o estrés que suelen ir asociadas a las compras, nuestro cerebro reacciona ante las tareas de concentración reduciendo la ansiedad (no focalizamos en la ansiedad) ya tenemos la sensación de relajación y no necesitaremos el “placer de comprar”.

  • EN COMPAÑÍA PUEDE SER UN DÍA PARA DISFRUTAR NO PARA GASTAR

Si conseguimos planificar el día o momento que vamos a destinar para realizarlo en compañía o como un momento de encuentro con personas que nos apetece mucho ver el objetivo no será comprar, será pasar un rato estupendo de esa forma una vez más estaremos minimizando la importancia del acto de comprar, poniendo las sensaciones placenteras sobre otro objetivo (la compañía) y hasta dejando de lado las compras por apetecernos más sentarnos a disfrutar de un café en buena compañía en lugar de largas colas en las tiendas.

En caso de ver que esas situaciones se prolongan o se convierten en un problema , si alguien nos indica lo que no vemos que nos está pasando o nosotros mismos lo detectamos, nuestra recomendación es acudir a un centro psicológico donde recibir la ayuda necesaria y pautada, ya que se estaría ante una situación más compleja que precisa intervención.

Mientras tanto, recordemos que las cosas materiales no son hacen mejores personas ni más atractivos a los demás.

Por ello, usar la razón y llevar a cabo compras planificadas y racionales, nos ayudará a reducir sentimientos negativos como la culpabilidad, la ansiedad, el arrepentimiento o la tristeza, posteriores a este tipo de compras compulsivas.

La felicidad la dan las relaciones y las experiencias, no los objetos.

¡PRACTIQUEMOS UN CONSUMO RESPONSABLE!

 

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