PSICOLOGIA para EL VERANO: NO al estrés

El calor, las vacaciones, el tiempo libre… estamos deseando disfrutar de las personas y de situaciones que nos gustan.

En estos meses de verano fundamentalmente solemos:

  • DESCONECTAR de los relojes, de prisas y, sobre todo, desconecta de móviles, tablets y aplicaciones lo máximo posible y disfruta de lo que tienes a tu alrededor, ya sean personas, paisajes, momentos, etc. Usamos los móviles para todo, para hacer fotos, de despertador, de GPS… Dejemos llevarnos por la tranquilidad y la ‘no dependencia’ a las nuevas tecnologías.
  • SOCIALIZAR, quedar con un amigo y salir a pasear, ver una película en casa de alguien, Preparar una cena en casa con tu pareja o amigos, puedes ir a la playa, un picnic en la montaña, un paseo por la orilla… Aprovechando que los días son largos (tanto para los que trabajan como para los que no), lo ideal es buscar siempre un momento para disfrutar de aquello que nos gusta. ¡Ah, no olvides desconectar o silenciar tu teléfono cuando estés con otros!

Sin embargo, en muchas ocasiones no somos capaces de disfrutar como se debe de estas circunstancias, y a veces en vez de relajarnos, disfrutar, romper la rutina y desconectar, por el contrario acabamos estresados, decepcionados, aburridos, enfadados o vencidos por el calor.

Cada vez son más personas las que sufren estrés durante sus vacaciones. Coincidiendo con la llegada de julio y agosto, principales meses de vacaciones.

Existe también una cara más negativa de esta estación, que nos muestran que son frecuentes los casos de angustia, ansiedad y estrés en vacaciones debidos fundamentalmente a los cambios que representa este periodo frente a la rutina y que impiden que se descargue la tensión por los mecanismos habituales.

Dedicar más tiempo a las relaciones familiares y sociales; organizar las vacaciones; cambiar el lugar de residencia; encontrarse en destinos desconocidos o la dependencia del trabajo son algunas de las situaciones desencadenantes. Por otro lado, el entorno de crisis favorece que se acumulen tensiones y miedos que conllevan un importante desgaste emocional y que puede originar episodios de estrés o malestar coincidiendo con las vacaciones.

El estrés estacional suele manifestarse de forma leve o moderada con síntomas como irritabilidad, inquietud o dificultades en las relaciones familiares y sociales. También tiene consecuencias en el plano físico con trastornos digestivos, problemas para conciliar el sueño, cansancio, mareos o dolores de cabeza, entre los problemas más frecuentes. En los casos más graves, el estrés vacacional puede llegar a ocasionar cuadros más complejos como crisis de pánico.

Para gestionar el tiempo de verano de una forma positiva, disfrutar y relajarse en vacaciones, os proponemos las siguientes estrategias:

  • Planificar: los preparativos antes de un viaje pueden ser motivo de nerviosismo. Es recomendable no dejar la organización para el último momento, especialmente si se viaja al extranjero o con niños. Preparar una lista con las cosas por hacer es una forma sencilla de no olvidarse de nada, controlar mejor la situación y minimizar los posibles imprevistos.
  • Desconectar del trabajo: Para la desconexión de las obligaciones laborales es importante establecer límites y respetarlos para que el trabajo no interfiera en el tiempo de descanso.
  • Evitar el uso abusivo de nuevas tecnologías: disminuir el uso de las tecnologías que generan dependencia como la tablet o el Smartphone es importante para lograr un descanso real.
  • Normalizar los cambios: identificar y ser conscientes de los cambios que pueden suponer las vacaciones es un paso previo para poder afrontarlos con normalidad y mayor seguridad, evitando sensaciones de miedo o inquietud.
  • Dedicar tiempo a actividades placenteras: practicar deporte, planificar actividades con amigos o dedicar tiempo a las aficiones son algunas de las actividades placenteras que hay que promover para disfrutar y relajarse en verano. En este apartado también es aconsejable practicar la asertividad en aquellas situaciones que suponen compromisos o situaciones incómodas.
  • Fomentar la comunicación en las relaciones afectivas: en vacaciones se pasa más tiempo en pareja o en familia y esto puede ser motivo de un mayor número de conflictos afectivos. En estos casos, es aconsejable el diálogo y la comunicación para entender y resolver posibles conflictos o mejorar las relaciones.
  • Alimentación equilibrada: una alimentación saludable, con las lógicas licencias estivales, ayuda a disminuir los niveles de estrés y ansiedad.
  • Higiene del sueño: no es necesario madrugar o acostarse muy pronto en vacaciones, pero mantener un ritmo de 8 horas de sueño al día favorece el bienestar emocional y facilita la posterior vuelta de vacaciones.
  • Relajación: para combatir el estrés, es recomendable practicar alguna técnica de relajación como sencillos ejercicios de respiración o visualización.
  • Vuelta a casa: la vuelta a la rutina también puede ocasionar malestar o incluso provocar la conocida como “depresión post vacacional”. Intentar que la vuelta se produzca de manera gradual suaviza los efectos negativos del retorno.

Además, os mostramos algunas consideraciones adicionales sobre la idea del verano:

  • Las ideas de Mindfulness nos ayudan a aceptar y vivir con intensidad días de lluvia o sol, días de trabajo o descanso. De esta manera, estaremos aprovechando 366 días del año y no siempre esperando con ansia las vacaciones. Si evitamos los días que no nos gustan, sólo saldríamos a la calle el día que hace 25º y sol… Cuando afrontamos la lluvia sin evitación, se consigue bienestar.
  • Muchas personas descansan más trabajando en verano, cuando las ciudades pierden parte de su actividad y están más practicables. ¡Es una gozada pasear temprano por la ciudad en agosto, o al atardecer! Luego, tomamos las vacaciones en Septiembre o repartidas durante el año, cuando los lugares de ocio están más económicos y visitables.
  • Está demostrado que, a finales de agosto y principios de septiembre, se produce un alto porcentaje de ruptura de parejas. Esto no es debido a la crisis provocada por la vuelta al trabajo, si no por la alta exposición y convivencia entre los dos miembros de la pareja durante el mes de vacaciones. Por esto es bueno, por un lado, repartir las vacaciones en varios fases para que no sean tan largas. Y por otro lado, es importante favorecer cierta independencia durante las vacaciones y no estar las 24 horas juntos, así aumentará el deseo de ver al otro.

Si el verano, te genera malestar o tienes alguna dificultad para manejar algunas de sus situaciones, puedes contactar con nosotros en www.psicobil.com o llamando al 946113925, y te ayudaremos con temas relacionados con este artículo o con otros problemas que quieras resolver.