PANDEMIA y DUELO: ¿sufrimiento doble?

Estamos viviendo una realidad que difícilmente la podremos olvidar. La llegada de esta pandemia nos ha cambiado la vida y también los procesos de duelo y muerte.

Tenemos más presente que nunca la posibilidad de perder a algún ser querido, pero, además, nos acompaña el miedo de que, si esto sucediera, no podamos estar junto a ella en sus últimos momentos y despedirnos como nos hubiera gustado. Esta imposibilidad va a tener un impacto psicológico importante en nuestra sociedad.

Las medidas sanitarias que se están aplicando para controlar esta pandemia, están impidiendo, entre otras cosas, llevar a cabo los rituales de despedida. Estos nos permiten finalizar o empezar una nueva etapa, con lo que, su actual prohibición, va a dificultar a miles de personas poder elaborar su proceso de duelo de manera natural.

El no poder pasar por los rituales de duelo socialmente aceptados, va a dificultar la aceptación y la adecuada superación de las diferentes fases del duelo.

¿QUÉ ES EL DUELO? DEFINICION

El duelo es un proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier tipo de pérdida, pero, cuando este proceso se complica, hablamos del duelo complejo persistente o duelo patológico.
Este tipo de duelo va a provocar que los síntomas psicológicos que, acompañan generalmente a una pérdida, tengan una duración e intensidad mucho mayor de lo habitual, pudiendo llegar a impedir que éste se cierre correctamente.

Si eres una de las personas que has perdido a alguien… ¿Has podido identificar tus emociones en estos momentos? ¿Te has parado a pensar qué sientes?

Probablemente no, el estado de shock en el que te encuentras dificulta observarte a nivel emocional y entender qué sucede. Es normal. Todo lo que sientes, todas las reacciones a nivel emocional y fisiológico que experimentas son normales.

Estás viviendo una situación extraordinaria y no tenemos referentes anteriores con los que comparar, y por ello pueden asomar emociones que antes no habías experimentado o quizás no en la misma intensidad.

Es importante que te permitas sentir lo que surja para poder afrontarlas de una manera adecuada.

CARACTERISTICAS de DUELO en CONTEXTO de COVID-19

Para ayudarte en la identificación y expresión de tus emociones y reacciones, vamos a detenernos en las más características en estos procesos de pérdida, más aún cuando se trata de superar el duelo en el contexto del Coronavirus.

1-Miedo

Podemos sentir el cuerpo tembloroso y rígido, experimentar sensación de ahogo o mareo, temblores, inquietud e incluso bloqueo. Esta situación la llevas experimentando desde el principio de la crisis sanitaria y una pérdida de una persona querida agudiza las sensaciones de miedo, ya que tras la noticia de la pérdida lo que eran inicialmente alertas y posibilidades se han convertido en realidad.

2-Enfado

Quizás te están viniendo a la cabeza este tipo de pensamientos: no he podido despedirme, no me permitieron estar a su lado en el hospital, no le pude hacer una despedida con todos los que le queríamos… Unido al enfado, pueden surgir emociones como la impotencia, sentir que no pudiste hacer nada por evitar el desenlace. La frustración, porque las circunstancias te limitaron para hacer las cosas como te hubiera gustado. La injusticia, por que esto te esté sucediendo a ti o por el final que ha tenido tu ser querido.

3-Tristeza

Me siento vacía. Siento que he perdido una parte de mi. Estos son algunos de los pensamientos que pueden estar presentes ante la pérdida. Cada uno de nosotros y nosotras experimentamos la tristeza de manera diferente, algunos con llanto, otras con búsqueda de soledad, otras con una elevada necesidad de sentirse bajo el calor de los suyos. La tristeza es la expresión del dolor ante una pérdida significativa, puede incluso considerase como una forma de rendir tributo a alguien que se quiso y que fue importante en tu vida.

4-Culpa

Esta emoción puede aparecer en mensajes como: ¿Por qué no lo traje a casa? ¿Cómo no lo cuide más? ¡Tenía que haber ido a comprobar que estaba bien!…

Mensajes en los que te culpabilizas por lo sucedido en un intento por creer que pudiste haber evitado su muerte, en un intento por controlar la situación. Pero la realidad es que hiciste lo que pudiste y lo que supiste y que el final no dependía de ti.

En el proceso de duelo las emociones y los sentimientos tienen importantes funciones y deben ser entendidos como señales de nuestros esfuerzos por atribuir significado a la experiencia de la pérdida. (Neimeyer, Keesee, & Fortner, 1998 )

Cómo superar el duelo y Afrontar el dolor: ¿Qué hacer y qué no hacer?

La pérdida de nuestros seres queridos es algo para lo que no estamos preparados, y menos cuando la pérdida es tan inesperada y en unas condiciones tan difíciles y extraordinarias como en la epidemia de Coronavirus COVID-19. Ninguna persona estaba preparada para algo así.

Doble elaboración: duelo y trauma

En esta situación de pandemia nos encontramos frente a dos trabajos para el doliente: la elaboración de la pérdida y la elaboración del trauma. Se denomina trauma a algo que no se puede gestionar. Se trata de un momento en el cual todo se rompe sin posibilidad de control, ya que la persona se ve dominada por un estado de conmoción y la imposibilidad de huir de un evento imprevisible Ello rompe con los componentes habituales que influyen en la respuesta emocional de los humanos: la sensación de control sobre los eventos, la percepción de la responsabilidad frente a lo que sucede y, por último, el sentimiento de autoeficacia. Si las tres áreas sobre las que construimos el sentimiento de poder frente al mundo se encuentran fuera de la persona, la sensación de vulnerabilidad resulta extrema.

En mayo del año pasado, el investigador Nianqi Liu, de la Universidad de Medicina de Shanghái, junto con otros científicos, halló que en las zonas de China más afectadas por la pandemia, un 7 por ciento de la población presentaba síntomas de trastorno por estrés postraumático. Para reparar esta experiencia se tiene que poner en marcha un trabajo de integración de las partes fragmentadas. En la psicoterapia, el afectado irá reconstruyendo, poco a poco, las piezas de ese rompecabezas que se han roto: la vinculación con su ser querido y parte de los pilares de la propia identidad. A lo largo de ese proceso de reconstrucción son frecuentes las imágenes intrusivas y las reviviscencias que intentan, de una forma primitiva e instintiva, poner delante de la persona la tarea de la organización, pero también poseen el poder de «retraumatizar».

Fallecimiento en el hospital

Un aspecto añadido que dificulta el trabajo del duelo es el inherente a las circunstancias y al lugar de la muerte. Sabemos que un factor determinante para que los pacientes y los familiares se sientan seguros y cuidados por el personal sanitario durante la intervención de una enfermedad es la comunicación. Pero en el tratamiento de los pacientes con COVID-19, la comunicación ha sido uno de los puntos más frágiles de la atención, a pesar de la formación de los sanitarios y los protocolos existentes para ello.

La necesidad de tomar decisiones rápidas y de atender a un número desbordante de afectados han provocado que la comunicación fluida y regular con los familiares quedara en segundo término. Así, algunos familiares han recibido las noticias por teléfono, otros han visto cómo su ser querido fallecía a la espera de la atención en el domicilio o durante el traslado a un hospital, y muy pocos han podido tener una conversación con el médico en una sala adecuada donde explicarles la situación. En algunos casos, se tuvieron que derivar a otros centros de salud para su atención psicológica. Han quedado muchas dudas por resolver y preguntas por hacer, que flotarán en el aire durante mucho tiempo.

Distanciamiento físico

Otro obstáculo a una relación más humanizada entre el personal sanitario y los pacientes han sido las medidas de protección al contagio que han interpuesto una distancia física inexpugnable en un momento en el que una relación cercana y afectiva podía ser de consuelo y acompañamiento para ambas partes. Tanto para las personas que se encontraban en sus últimos momentos de vida como para los familiares, que en algunos casos pudieron llegar a estar presentes en pasillos del hospital.

Conocer las circunstancias en las que se ha producido la muerte y no poder acompañar físicamente y, en la gran mayoría de los casos, ni siquiera mantener un último diálogo, hace que las probabilidades de que los familiares sufran un duelo desadaptativo aumenten.

Sin velatorios ni funerales

La ceremonia de despedida es un momento esencial para la sociedad y los dolientes, pues permite cerrar una etapa a nivel emocional y empezar el camino de la elaboración del duelo. El rito representa una herramienta para simbolizar miedos, esperanzas, etapas y, en definitiva, devolver una sensación de control sobre los eventos. Pero debido al confinamiento y al riesgo de contagio, las familias se han visto imposibilitadas a la hora de celebrar funerales y velatorios, por tanto, difícilmente han podido cerrar emocionalmente esta etapa con su ser querido. Cuando esto no se permite, la despedida queda paralizada y da pie a que puedan originarse lo que se conoce como «asuntos pendientes».

Decir adiós desde la distancia nunca será lo mismo, pero es necesario buscar rituales y formas de conexión que unan para ponerse en contacto con el ser querido. Favorecer la creación de rituales simbólicos, como escribir una carta, confeccionar una caja de recuerdos, recopilar fotografías, organizar reuniones virtuales para recordar al difunto, crear piezas artísticas u otros recursos creativos de que disponga el doliente para rendir homenaje a la relación con su ser querido. Ello le posibilitará cerrar una etapa vital y abrirse a otra nueva. Curar esta herida de manera sana tendrá una repercusión fundamental a lo largo de su vida.

Encontrarse acompañado en los momentos en los que nos enfrentamos a emociones que generan un malestar psicológico puede suponer una gran diferencia al emprender ese camino solo. El objetivo del psicólogo reside en estar al lado de la persona doliente para ayudarla a aceptar y comprender el proceso de duelo. Todo eso se consigue recordándole las estrategias y herramientas con las que ya cuenta para colocar al ser querido en una nueva posición y establecer un modo distinto de vincularse a él.

No debemos olvidar que cada pérdida a la que nos enfrentamos en nuestra vida despierta el dolor de las precedentes, pero también recupera las herramientas que hemos construido para afrontarlas.

Vamos a responder a 6 preguntas sobre cómo superar el duelo

1. ¿Afrontar el duelo en soledad o en compañía?
Combina y equilibra ambos

Esta combinación de soledad y compañía tiene sentido, compaginar tiempos de intimidad contigo y de comunicación con los demás, va a ser saludable.

Escucha tu dolor y trata de abrirte a los momentos de dolor íntimo y solitario. Pero no te aísles. Es sano que tu sufrimiento sea acompañado de otras personas que, también, sufren con él.

  • Junto a momentos de soledad, ten otros en los que compartas tu vivencia, con los medios que tengas a tu alcance, si no conviven otras personas contigo, a través de llamadas, video llamadas, grupos de Whatsapp… realiza reuniones virtuales, ceremonias de despedida, homenajes y recuerdos…
  • Evita en la medida de lo posible un aislamiento total, cortar el contacto con tus personas allegadas. Tampoco lo contrario: no tener ningún momento íntimo y privado en el que te pares a pensar y sentir sobre lo sucedido.
2. ¿Pensar o no pensar?
Pensar, a medida que lo vayas pudiendo hacer. Date un respiro mental cuando sientas que lo necesitas

La ausencia física de la persona que se va es algo en lo que pensarás toda la vida. De distinta forma seguirá estando en ti. Por ello, cuando tu mente y tu cuerpo te hagan preguntas, te traigan imágenes o recuerdos, no cierres la puerta. Eso sería un desgaste enorme improductivo y aún más doloroso.

Entiende que es normal que necesites pensar en lo sucedido y en cómo ha sucedido. Y a la vez, si sientes que algunos días, esas preguntas o esas imágenes te invaden de forma continua, permítete compartirlas, contándoselas a alguien, escribiéndolas, dibujándolas o expresándolas y plasmándolas en la forma en que lo necesites. Tras ello, quizás te convenga tener momentos de descanso o distracción.

  • Sí es sano que pienses y no tengas miedo a lo que traiga tu mente en estos momentos. Con el tiempo irás entendiendo el significado de cada imagen, de cada pensamiento, dándole sentido a lo que hoy no parece tenerlo. Con el tiempo, poco a poco. Y si lo que piensas te hace más daño, trata de sostener ese dolor y pensar que no todo lo que piensas y llega a tu mente en estos momentos tan duros es completamente cierto: Es cierto que no pudiste abrazarle, ¿pero no te sentía al lado aunque estuvieras físicamente lejos? ¿Cuánto amor sí pudiste darle todo el tiempo que estuvisteis juntos?
  • Evita no pensar o distraerte continuamente como si no hubiera pasado.
  • De igual forma, si sientes una continua invasión de pensamientos, haz lo posible por ir teniendo momentos del día en los que, aunque cueste y puede que no le encuentres sentido, te centres en rutinas, autocuidados y actividades cotidianas.
3. ¿Escribir o sólo pensar?
Escribir.

Siempre que puedas, expresa, dale forma a tus pensamientos, escríbelos. Te ayudará a procesarlos mejor, ordenarlos y observar cómo tu vivencia va cambiando con los días.

Escribe sobre lo que necesites: sobre cómo fue tu vida con esa persona, sobre lo que te gustaría haberle dicho o decirle en este momento, lo que crees que te respondería. Puedes escribir pidiendo perdón si lo necesitas, o dándole las gracias.

También puedes escribir cada día un relato de cómo vas sintiendo su ausencia física, o sobre los recuerdos que te van viniendo de lo compartido. Te puede ayudar a ir asimilando, aceptando y digiriendo lo sucedido.

  • Escribe sobre lo que necesitas y siente lo que ello te genere.
  • No ayuda el tratar de evitar expresar el dolor. “El duelo suprimido sofoca. Hace estragos dentro del pecho y está forzado a multiplicar su fuerza” (Ovidio).
4. ¿Guardar silencio o hablar de la pérdida?
Hablar de la pérdida

“No hay duelo que no hable” (Henry Wadsworth Longfellow).

No tengas dudas, habla de ello cuanto necesites, de la persona fallecida, de cómo has vivido y estás viviendo su pérdida. Según tu estado emocional sentirás que necesitas hablar con una u otra persona. Hazte caso.

  • Sí, es bueno que hables con quién lo necesites, cuánto necesites y cómo lo necesites, dentro de las posibilidades de confinamiento (aprovecha también la tecnología: videollamadas, whatsapp…)
  • No te obligues a hablar con personas con las que no lo deseas en este momento. Cada persona tenemos nuestro ritmo en digerir la pérdida y más aún en las circunstancias en que se están dando estás pérdidas. Cualquier ritmo es válido, nadie debe forzar a nadie a hablar sobre lo que la otra persona no desee, ni forzar a silenciar lo que la otra necesite hablar.
  • Pasado un tiempo, cuando ya hayas expresado tu dolor, hayas compartido tus sentimientos, tus miedos, tus recuerdos, intenta retomar otros temas de conversación, volver a conectarte con tu día a día, con temas cotidianos, con ilusiones, motivaciones…, que aunque te parezcan superficiales y que no te interesen en este momento, quizás hagan tu malestar más llevadero.
5. Rituales de despedida: ¿Sí o no?

Los rituales de despedida nos ayudan a expresar nuestros sentimientos, a poner un poco de orden a nivel emocional y nos ayudan a tomar consciencia del proceso del duelo, a conectar con nuestro dolor, a integrar lo que ha sucedido.

  • En tiempo de confinamiento estos rituales de despedida serán diferentes a lo que estamos acostumbrados, ya que serán más personales, más íntimos.
  • Te animamos a fomentar tu despedida –por ejemplo con un homenaje–, siempre que no lo hayas hecho ya o tengas la percepción de no haber dicho todo lo que querías, o te ha quedado algo pendiente. Prepara un escrito para el momento en el que puedas reunir a tus seres queridos, grabar un vídeo y compartirlo, escribir una carta, poemas, mensajes, cuyo contenido sea algo que le diríamos a esa persona, como si estuviera aquí. Expresa tus sentimientos a través de un diario, del dibujo, crear un álbum, construir una caja de recuerdos. Puedes crear un rincón del recuerdo, con una fotografía, un objeto simbólico, decorarlo como te guste y cada vez que lo desees ir a ese espacio para estar en silencio, hablarle, recordar momentos positivos, ver sus fotografías.
  • Puedes preparar rituales de despedida sociales –encender velas en tu balcón, por ejemplo–. Preparar la ceremonia o ritual que te hubiera gustado realizar, con la idea de aplazarlo un tiempo o bien realizar una ceremonia o encuentro virtual –aprovechando la tecnología online–. Compartir acciones en tus redes sociales, crear un blog a modo de homenaje, un escrito, un montaje de fotografías, un video… Así, podrás conectar con tus contactos y les brindarás la oportunidad de poder expresarte sus condolencias y apoyo.
  • Si no quieres, no te obligues, respeta tu espacio, tus tiempos, quizás no te apetezca compartirlo socialmente, igual prefieres hacerlo sólo para ti, o quizás has valorado que no es aún el momento. No tienes la necesidad. Tú decides, es tu derecho.
6 ¿Reprimir emociones o validar emociones?
Valida lo que sientes

Tu duelo te traerá emociones con las que te será difícil convivir. No puedes elegir lo que sientes ante la pérdida, simplemente, recuerda que aquello que sientes o que aún no sientes es una reacción normal de tu cuerpo y de tu mente, que hacen lo posible por ir digiriendo el dolor.

Todos pueden controlar un duelo excepto el que lo tiene (William Shakespeare).

Simplemente, acepta y da validez a lo que vayas sintiendo, normaliza tu sentir, permítetelo, no te culpes por experimentarlo. Tienes derecho a sentir miedo, enfado, rabia…

CONCLUSIONES

La pandemia de COVID-19 ha convertido la muerte en un acontecimiento todavía más trágico para numerosas personas: no han podido ver ni decir adiós a su ser querido.

El fracaso o la elaboración complicada del duelo puede originar problemas psicológicos, como trastornos de ansiedad, depresión o trastorno por estrés postraumático.

Existen medidas que pueden ayudar a elaborar el duelo, entre ellas, la intervención terapéutica o los rituales de despedida alternativos, como escribir una carta o crear una caja de recuerdos.