¿CÓMO ARREGLAR LOS CONFLICTOS FRATERNALES?

Hablar de hermanos no siempre es hablar de relaciones en buena sintonía, a veces se cree que el vínculo sanguíneo ya nos da la capacidad de querer, respetar, cuidar y comprender a nuestros herman@s, pero no siempre es así.

Las rencillas entre hermanos están presentes desde la infancia y mal gestionadas o solucionadas pueden acompañarnos hasta la edad adulta.

La familia en toda su extensión y los hermanos en concreto son el agente socializador en nuestra infancia, a través de ellos aprendemos los códigos necesarios para relacionarnos más adelante en nuestro entorno social, pero en ocasiones estas relaciones pueden volverse “tóxicas” debido a los constantes enfrentamientos y comparaciones. Cuando somos pequeños nuestros padres intervienen para solucionar los problemas, ya en la edad adulta somos nosotros los que debemos hacerlo, no dejando que el rencor nos aparte de mantener una actitud positiva y de acercamiento, es la vía para gestionar los conflictos ente hermanos, de lo contrario se interpondrán siempre actos de la infancia, adolescencia, primera edad adulta etc., que nos separen ya que están en nuestra “mochila”.

Los motivos que llevan a los herman@s a distanciarse o a pelearse son varios y curiosamente en la mayor parte de ellos no hace falta distinguir entre si es la infancia o la edad adulta, podemos hacer una pequeña lista con ellos:

  • Celos y envidias.
  • Diferencias de edad.
  • Diferencias en el trato por parte de los padres.
  • Diferencias en la personalidad.
  • Dificultades en las habilidades sociales.
  • Búsqueda de atención.

La envidia puede aparecer en la edad adulta debido al éxito personal o laboral,  por diferencias de trato por parte de los padres o resto de familiares, así como puede estallar un conflicto por las diferencias de personalidad y puntos de vista, si a eso le sumamos dificultades en hh.ss., baja autoestima o búsqueda de atención el problema está servido, cualquier contratiempo o decisión importante que se tenga que tomar entre ell@s puede dar como resultado un distanciamiento o incluso peor, la encadenación de discusiones alejando cada vez más las posturas, manteniendo a la defensiva a ambas partes y estancándose en el proceso de resolución. Normalmente en este punto ni siquiera recuerdan el motivo de conflicto, solo recurren una y otra vez a problemas no resueltos en el pasado (infancia, adolescencia,..) con los que echarse cosas en cara; inconscientemente están pidiendo a gritos intervención, ayuda y resolver primero aquello que pasó y se quedó enquistado en la mente.

¿Qué recomendamos hacer en Psicobil ante estos conflictos?

No es de extrañar que por nuestra consulta pasen pacientes que intenten solucionar estos problemas, bien porque forma parte de su avance en la terapia psicológica o por necesitar un mediador en el conflicto.

Ante todo solemos explicar que es importante para todas las partes implicadas que se escuchen y respeten ya que sin estos dos puntos no se puede avanzar.

Vamos a daros 4 claves que sin necesidad de ser las que resuelvan el conflicto harán que las posturas se acerquen, porque en Psicobil pensamos que no es más importante dar la razón a unos u otros si no que a pesar de no tenerla no se vea afectada la relación; se puede asumir la opinión del otro y llegar a acuerdos en los que reencontrarse.

  1. EXPRESA QUE ES LO QUE TE PRODUCE EL MALESTAR, LA IRA Y/O EL ENFADO DESDE LA ASERTIVIDAD.

Ya hemos hablado de ella en otras ocasiones, nos permite expresar lo que no queremos, no nos gusta, o  nuestras opiniones con respeto.

  1. LA ESCUCHA ACTIVA CONECTA A LAS PARTES DE UN CONFLICTO HACIENDO QUE SE ACTIVE LA EMPATÍA.

Si no escuchamos al otro no podemos activar en nuestra mente los procesos necesarios para ponernos en su lugar. Mediante este proceso podemos llegar a comprender las actitudes de la otra persona sin que ello suponga que nos gusten o las compartamos.

  1. CORTAR EL PENSAMIENTO RECURRENTE.

Parar nuestra mente mediante técnicas de relajación o distracción hará que tomemos distancia del conflicto permitiendo que “se enfríe” para poder retomar la conversación desde un plano conciliador y no de lucha.

  1. MANTENER LA COMUNICACIÓN PASADO EL CONFLICTO

Continuar en la línea alcanzada y huir de actitudes aprendidas en el pasado y que han generado el problema ya que estas no alejan del BIENESTAR a ambas partes.

«Los hermanos son los actores con quienes quienes seremos de mayores».

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