¿TENGO UN ÁNIMO BAJO? ¿Qué me pasa?

Cómo nos sentimos condiciona nuestra vida

¿qué siento hoy? ¿cómo veo el día?

Si estamos tristes, desganados, apáticos..tendemos a alejarnos de las cosas-personas y estar más pasivos. Sin embargo, cuando sentimos alegria, percibimos una mayor energia que nos lleva a estar activos y receptivos a la vida.

A lo largo de nuestra existencia vivimos épocas donde sentimos ambos estados, forma parte del mundo emocional de la person. Si aceptamos este hecho, y somos adaptativos a las emociones que vivimos, tenemos avanzado un tramo del camino.

Ocurre que cada vez más nos encontramos con personas cuyo estado del ánimo no resulta adaptativo, se estanca en un extremo de forma patológica, dificultando su bienestar. Estamos hablando de los trastornos del estado del ánimo.

Esos trastornos se definen como el conjunto de alteraciones psíquicas relacionadas con estados de ánimo alterados de forma persistente, lo cual provococa una alteración en la vida de la persona, resultando dicho estado de ánimo extremo y patológico dificultando la adaptación de la persona a su vida diaria.

Estos trastornos anímicos provocan un profundo sufrimiento a la propia persona, alterando aspectos como la autoestima, la manera de ver el mundo y responsabilidades. Afectan no solo al propio ámbito afectivo, sino también al pensamiento e incluso a la percepción del entorno. Además influye en todos los ámbitos vitales: personal, social, laboral…y suele alterar nuestras relaciones, comportamientos…

Señalar que este grupo de trastornos, junto a los de ansiedad, son los que más prevalecen a nivel mundial. Por lo que es fundamental que se traten de una forma terapeutica para poder superarlos y aprender a vivir con ellos de una forma más positiva.

Dentro de este grupo de trastornos nos encontramos con la siguiente clasificación:

-depresión mayor: es un trastorno emocional que causa un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar diferentes actividades. Se presenta cuando los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un largo período de tiempo. Por lo general, aparecen y desaparecen durante años, y su intensidad puede cambiar con el tiempo. Sin embargo, los síntomas no suelen desaparecer durante más de 2 meses por vez.

-distimia: es una variante leve de la depresión. Es una forma de depresión continua y a largo plazo (crónica). Es posible que pierda interés en las actividades normales de la vida cotidiana, que sienta desesperanza, baje la productividad y se vea afectada a la autoestima. Los síntomas más usuales en los pacientes afectados son la melancolía y la tristeza. Generalmente, consideran casi imposible encontrar la felicidad y la satisfacción en su rutina diaria.

-trastorno bipolar: es una afección mental en la cual una persona tiene cambios marcados o extremos en el estado de ánimo. Los períodos de sentirse triste o deprimido pueden alternar con períodos de sentirse muy feliz y activo o malhumorado e irritable.

-ciclotimia: es el estado emocional en el que una persona tiene oscilaciones durante un período de años que van desde depresión leve hasta euforia emocional.

En la actualidad, el DSM-V ha incluido 2 nuevos trastornos:

-trastorno disfórico menstrual: es  una afección en la cual una mujer tiene síntomas de depresión graves (tristeza intensa), irritabilidad y tensión antes de la menstruación. Los síntomas del TDPM son más intensos que los que se observan con el sindrome premenstrual.

-trastorno de deresgulación disruptiva del estado de ánimo: se aplica a niños y describe una perturbación del estado de ánimo en ellos. Durante este estado el niño muestra manifestaciones de irritabilidad crónica y estadillos de humor desproporcionados en comparación con la situación.

En Psicobil, nos encontramos con variedad de casos en los que la persona se siente «mal» pero no sabe el motivo, en muchos de ellos, existen estos trastornos del estado de ánimo.

La intervención terapeútica consite en una doble fase,  en primer lugar se realiza una profunda evaluación de la persona, los hechos más significativos de su biografía, su estilo de vida y actividades antes y después de padecer un bajo estado de ánimo, sus pensamientos, sus expectativas, sus atribuciones, autoestima… de cara a definir de la forma más clara y eficaz posible las causas de su problema, y con el fin diseñar el mejor tratamiento para ir mejorando su estado de ánimo.

En un segundo momento, aplicaremos  las técnicas terapéuticas adecuadas para que sea la propia persona la que vaya recuperando la percepción de control y la motivación por encaminar mediante acciones concretas de nuevo su vida, recuperando la capacidad de disfrute y de deseo perdidas.

La psicoeducacion es la clave.

Conocer nuestros estados de ánimo, profundizar en nuestra mente y aprender a manejar nuestras emociones,

nos genera bienestar.

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