AMOR, VIDA PRIVADA…Y ¿REDES SOCIALES?

En la era de la comunicación el concepto de amor se ha transformado para los “Millennials”. Se ha introducido un elemento nuevo en la relación entre dos personas: las redes sociales, y con ello posiblemente se estén transformando las relaciones en escaparates al mundo donde lo que se comparte es más importante que lo que se siente.

¿ESTO ES ASI?

La exposición de nuestras relaciones en las redes sociales cambia la dinámica de las mismas.

Proporciona al resto de nuestros contactos y “seguidores” información personal a su alcance de forma inmediata, con la posibilidad de opinar, alabar, cuestionar o criticar dicha información. No existe el filtro de la empatía ya que a pesar de mantenernos conectados, las redes sociales en ocasiones, ofrecen la distancia idónea para no pensar en los sentimientos de los demás y hasta poder perder el respeto sin consecuencias.

¿Qué ocurre cuando “subimos “nuestra vida a las redes sociales?

Quizás deberíamos pararnos a pensar en el motivo que nos lleva a “colgar” información sobre situaciones tan personales. ¿POR QUÉ LO HAGO?

En Psicobil tratamos en terapia individual de adultos a pacientes cuyas inseguridades han aflorado con la entrada de las redes sociales. Hemos llegado a la certeza de que a través de la exposición constante y la modificación de hábitos para poder “instagramearlos” se pone en evidencia un nivel de autoestima bajo y que por medio de las redes sociales se busca afectividad y reconocimiento.

Estudios realizados entre universidades norteamericanas ponen en relieve que las personas ansiosas desean tener visibilidad, y a través del comportamiento exhibicionista de la vida privada suplen sus inseguridades.

Entonces podemos extraer que la autoestima de estos individuos fluctúa en función de la cantidad de publicidad que de sí mismos generan y es, por tanto, un tipo de autoestima condicionada por agentes externos (pareja, redes sociales, número de “likes”, etc.).

¿Y el amor?

Uno de los grandes problemas son las relaciones de pareja.

Estar constantemente pensando en aquello que puede generar respuesta en nuestros “seguidores” hace que los momentos compartidos no sean reales, se tiende a mostrarlos en las redes sociales frente a vivirlos, algo que puede ser causa de insatisfacción en la pareja.

Además, se puede dar el caso de usar las redes sociales como objeto de control, es decir, cuanta mayor inseguridad se sienta mayor exposición habrá, con el fin de mostrar que nuestra pareja está con nosotros y con nadie más.

Podría ser un comportamiento de personas altamente desconfiadas cuyas inseguridades, además de generar problemas de autoestima, deriven en ejercer demasiado control.

Lo que está claro es que publicar el amor, y la vida privada en general, de forma excesiva conlleva una serie de CONSECUENCIAS a evitar:

1-FUGACIDAD:

Se tiende a sobredimensionar cada relación aún en las primeras etapas de la misma. Cuando aún se está conociendo a la otra persona y no se sabe si será de forma permanente. Eso genera la idea de que las personas pasan de forma fugaz por nuestra vida y eso genera un motivo más de inseguridad.

2-MAGNIFICAR:

Poner el foco de atención, tanto propio como el de las personas que nos siguen, sobre lo que nos ocurre ya sea bueno o malo hace que los sentimientos y emociones que van ligadas a lo ocurrido se magnifiquen.

Para personas con baja autoestima, pueden ver agravado o disminuido su bienestar al sufrir estrés o ansiedad.

3-PUBLICAR ANTES QUE VIVIR:

Publicar el sufrimiento, el amor, el dolor, es decir todas aquellas situaciones que nos generan emociones hace que realmente no estemos aprendiendo a gestionarlas ya que nos centramos en compartirlas sin reflexionar sobre ellas para conocernos mejor y conocer su manejo, estamos perdiendo la oportunidad de adquirir inteligencia emocional, que por otra parte es sumamente necesaria en la era de las redes sociales.

4-ACCESORIZAR:

Accesorizamos a quien está con nosotros, convirtiendo a esa persona en un elemento más de la foto, ya que no nos centramos en él o ella si no en la publicación.

5-CANTIDAD VS CALIDAD:

Estamos priorizando la cantidad de los vínculos que creamos frente a la calidad de los mismos.

El número de personas que nos siguen se convierte en más importante que las relaciones que establecemos con las personas, de esa forma perdemos calidad en nuestras relaciones sociales y de pareja.

6-VIDA IRREAL EN FOTOS PERFECTAS:

Teatralizamos las relaciones sociales y de pareja montando el escenario para la foto perfecta, algo que dista de la realidad de las relaciones ya que no se dan siempre en las mejores condiciones para la “foto” pero sí para la experimentación de emociones, además de tener el riesgo de echar siempre de menos algo que realmente no existe pero que parece perfecto.

7-CONTAMINACION DEL ENTORNO DIRECTO:

La exposición de cada momento de nuestra vida y sobre todo si generamos la foto perfecta puede generar a nuestro alrededor envidias y sentimientos negativos que empobrezcan nuestras relaciones sociales.

En resumen, medir nuestra vida social y de pareja en el número de seguidores o en la perfección de nuestras publicaciones hará que crezcan nuestras inseguridades, bajará nuestra autoestima y nos pondrá en el punto de mira para las emociones y sentimientos negativos, así que desde Psicobil os recomendamos dar la vuelta a esta situación usando las redes sociales como una ventana en la que mostrar trazos de nuestra vida sin la búsqueda de reconocimiento a través de seguidores, si no compartiendo con nuestros seres queridos momentos reales y especiales, esto hará que nuestro bienestar crezca.

“Los mejores momentos de la vida no se publican, se disfrutan.”

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