¿AFECTAN las RRSS a NUESTRA AUTOESTIMA?

Hoy en día, gracias a las tecnologías de la información y comunicación, tenemos acceso a un mundo virtual que nos permite realizar infinidades de actividades, las cuales pueden ser de entretenimiento, aprendizaje, trabajo, etc.

Dentro de esas actividades con las cuales nos divertimos está el uso de las redes sociales.

Esta pregunta que abordamos hoy en nuestro post, se debe a que la valoración/autoestima/autoconcepto de muchas personas, depende directamente de lo que los demás opinen acerca de sus publicaciones.

¿Esta foto se ve bien? ¿Conseguiré muchos likes? ¿Tal vez miraran este defecto mío o esta parte de mi cuerpo que no me gusta? En fin, un bombardeo infinito a nuestra persona y ajustando nuestro autoconcepto a la opinión de los demás.

En las redes sociales no todo es lo que parece ser.

Mucho se habla que la comunicación digital está desplazando a la comunicación “cara a cara”. Sin embargo, el tema va mucho más allá. El uso de las tecnologías pareciera estar ideando un patrón “del hombre y la mujer perfecta”. Una “vida perfecta” basada en la creación de un perfil social.

¿Sabías que el uso de las redes sociales puede eterminar la autoestima teniendo mayor incidencia en los jóvenes?

Un caso muy sonado de cómo afectan las redes sociales en la autoestima fue el de la modelo Essena O’Neill.

Decidió eliminar gran parte de su contenido en Instagram por considerar que estaba bajo el engaño de una vida virtual mostrando imágenes editadas. Publicó un vídeo en el que confesó sentirse sola y ansiosa. Además,  resaltó que la verdadera felicidad radica en sentirse bien consigo misma y su entorno.

REDES E IMPACTO PSICOLÓGICO

Desde la aparición de redes sociales como Twitter o Facebook se han llevado a cabo muchos estudios sobre cómo afectan a nuestro comportamiento y autoestima.

Su uso se ha asociado a cosas tan negativas como la disminución de la felicidad, más estrés, menos autocontrol o a sentirnos más solos. Otros, sin embargo, tienen conclusiones completamente opuestas: mejoran nuestra autoestima y hacen que nos sintamos menos solos. ¿Es posible que teniendo cientos de amigos y seguidores nos sintamos más solos que nunca?

Se ha podido apreciar una gran dependencia que manifiestan muchas personas por las redes sociales.

Esta dependencia puede tener repercusiones en su estado de ánimo ya que este está basado en la cantidad de comentarios y “likes” que reciba una foto, en la cantidad de seguidores que puede tener, comparar su estilo de vida con los demás llegando al punto de querer plasmar de manera virtual un mundo que es, en muchos casos, una paradoja con la realidad de la persona.

Estos comportamientos que afectan la autoestima de las personas pueden venir de un simple deseo de aceptación.

Como seres humanos tenemos la necesidad de sentirnos reconocidos, que pertenecemos a un grupo o a una comunidad y, muchas veces, cuando de una manera u otra la persona ve o se siente que no pertenece, recurre a la modificación de ciertas conductas para sentirse que encaja y, sobre todo, sentirse bien consigo mismo, lo que lo lleva a formarse una autoestima falsa.

Esta falsa autoestima se seguirá alimentando de la cantidad de comentarios, “likes” y seguidores que una persona consiga.

Los expertos señalan que el uso de las redes sociales está asociado con el aspecto psicológico y emocional de las personas. Hasta el punto de incidir en la forma de cómo perciben al mundo.

La interacción entre los seres humanos se está volviendo más tecnológica que personal. Los abrazos, los besos y las caricias son sustituidos por comentarios, likes y follows. Esto repercute de forma negativa en aquellas personas que padecen de depresión, en las que el contacto con sus seres queridos es vital.

Así como en los jóvenes, que son más susceptibles de creer tener una vida simple y aburrida por no tener los lujos que muestran sus seguidores en las redes sociales. Esto genera un sentimiento de rechazo a sí mismos y complejos por “no tener una vida perfecta”.

Para que nuestra autoestima no se vea afectada por la avalancha de publicaciones «perfectas» que vemos a diario en nuestras redes, en donde exista la necesidad de aprobaciones inmediatas a través de «likes» y comentarios, es importante autoevaluarnos y conocernos más a fondo.

¿Somos nosotros mismos en las redes?

Creemos que existe y un poco de mito y demonización con el tema de las redes sociales. Esto puede deberse al miedo que viene sobre todo por parte de generaciones que no han crecido en un mundo en el que las tecnologías formasen parte de su día a día, como es el caso de la generación X -los nacidos entre 1960 y 1980-. Sin embargo, son como cualquier otra tecnología, ni buenas, ni malas.

Entre todas las diferencias de comportamiento que se achacan a las redes sociales una de las mas sonadas es la de que no nos mostramos a nosotros mismos.

Nos formamos un “perfil” dentro de ellas y “no damos la cara”.

Esto hace que no tengamos filtro y no nos contengamos en cuanto al tipo de cosas que publicamos. . Algo que se hace latente en la forma en la que no comportamos dentro de las redes, pero también fuera de ellas.

Para los mayores de 40 años el principal medio de comunicación sigue siendo el cara a cara.

Su presencia en las redes es mucho más comedida. Por esto, miran mucho más qué tipo de cosas comparten y con quién. En definitiva: tienen mayor control sobre la privacidad que los más jóvenes. Estos, por su parte, tienen una concepción más amplia sobre las cosas que se pueden compartir.

Esto llega a su máximo exponente con la generación post-milenio.

Estos jóvenes -los nacidos después del año 2000- han crecido en la sociedad de la información. En un mundo en el que la tecnología forma parte de sus vidas desde el principio y -mientras estas mejoran- crecen con ellas. Para ellos, el contacto a través de las redes sociales no es extraño.

Consiguen grandes comunidades entorno a sí, que llegan a ser audiencias. Aunque en algunas ocasiones no disponen de estas mismas redes en su vida personal. Se trata de un paradigma que puede estar relacionado a la falta del tiempo o quizás del interés.

¿Cuáles son las publicaciones más frecuentes de las personas con baja autoestima?

  • Selfies de cada momento de su vida cotidiana. Bien sea durante su tiempo de estudio, de trabajo o de una reunión social.
  • Fotografías y contenidos que van dirigidos a una persona o a un grupo específico. Normalmente en un tono de indirecta para no enfrentar ciertas situaciones.
  • Unirse a las tendencias en las redes sociales como juegos, retos o el uso de filtros sin tener conocimiento de sus consecuencias.
  • Tener muchos seguidores en sus cuentas personales y conocer a poco. Esto evidencia su timidez para tener contacto con las personas reales.
  • Exhibir sus gustos y sus gastos de forma consecuente.
  • Dar “me gusta” a sus propias publicaciones.

Las redes sociales y el efecto en la salud mental

  • Una encuesta publicada por la Sociedad Real de Salud Pública reveló que solo YouTube tiene un efecto positivo en las personas.
  • De una población de 1.479 británicos, en edades comprendidas entre los 14 y 24 años de edad, afirmaron que el uso de las redes sociales influían en su salud mental. Mermaba su calidad en el sueño, la apreciación de su imagen corporal y por la exposición al acoso virtual.
  • Según dicho estudio, Facebook y YouTube roban el sueño a los jóvenes. Twitter lo hace en menor medida.
  • Instagram es la red social más dañina en relación a la salud mental de los jóvenes. Seguida de Facebook, Snapchat, Twitter y YouTube, en este mismo orden.

¿Cómo influyen las redes en nuestro estado de ánimo?

Depende de lo importante que sea estar presente o activo en esa red social.

Para aquellas personas con una alta dependencia a las redes sociales si tiene repercusiones en su estado de ánimo. Sin embargo, esto no le ocurre a todo el mundo.

El mecanismo “opera igual online que offline”. Nuestro estado de ánimo está en parte relacionado con la necesidad del ser humano de sentirse parte de algo, de una comunidad.

Necesitamos sentirnos reconocidos por otros para tener una buena autoestima. Esto, tanto dentro como fuera de internet se traduce en nuestras relaciones personales.

¿Qué sugieren los psicólogos a la hora de hacer un buen uso de las redes sociales?

  • En el caso de ser padres de menores de edad que dispongan cuentas en las redes sociales lo primordial es establecer normas y un horario para revisar las plataformas digitales. La supervisión es fundamental.
  • En el caso de las personas adultas también resulta importante el establecer horarios para utilizar sus redes sociales. Después de la jornada laboral o de cumplir con las responsabilidades del hogar.
  • Los psicólogos señalan que las redes sociales estimulan ciertas funciones del cerebro: el deseo sexual, la comparación, la no aceptación y la autoeficiencia. Por lo que aconsejan no compartir contenido vulnerable ni seguir cuentas que puedan afectar la percepción de una “vida normal”.
  • La marea no siempre va en contra. Si bien es cierto, las redes sociales han ayudado a las personas a la hora de comunicarse. Escribir y captar imágenes son formas sanas de expresar sentimientos siempre y cuando no dañen a terceros.
  • Recomendación: las redes sociales son solo canales de comunicación e interacción. Se debe evitar a toda costa tomarlas como un modelo que influya en el estilo de vida.

Las relaciones sociales en las redes sociales llevan consigo una parte que es innegable, que es la cuestión de la cercanía física. El equilibrio se encuentra al mantener “la comunicación emocional de la que forma parte la dimensión física que no se puede conseguir en las redes” explica Quintana. Pero, esto también puede ocurrir en relaciones interpersonales donde no hay ningún tipo de contacto físico.

Como seres humanos tenemos la capacidad de entender de que somos personas que valemos por lo que somos y que lo más importante que una persona tiene por delante es ser feliz, pero ser verdaderamente feliz.

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