La semana pasada hablábamos de las Dificultades de Aprendizaje en la infancia, consecuencias, recomendaciones y cómo abordarlas. Esta semana, en la segunda parte sobre las DA, queremos contaros qué es lo que ocurre cuando el diagnóstico llega en la adolescencia y las consecuencias de un diagnóstico en la edad adulta.

Como dijimos en el post anterior, tener un diagnóstico de DA no impide el éxito académico, aunque en ocasiones lo llene de retos a los que los padres, tutores y reeducadores, como es nuestro caso en Psicobil, tenemos que estar atentos.

Es importante brindar al niño/a o adolescente todas las oportunidades y apoyo que tengamos a nuestro alcance, para la obtención de resultados que proporcionen un aprendizaje de valor y duradero, bienestar y buena autoestima.

Hemos de recordar que las consecuencias emocionales de verse a sí mismos como individuos de menor valor (ya que no consiguen los objetivos como sus compañeros o bien son tachados de vagas y vagos) inciden directamente sobre su autoconcepto y por lo tanto sobre el esfuerzo y actitud que imprimirán a las actividades y ejercicios a realizar, tanto en el ámbito académico como en consulta.

Diagnóstico durante la adolescencia.

Es deseable que cuando los niños y niñas llegan a la adolescencia, las Dificultades de Aprendizaje hayan sido ya detectadas y trabajadas, adquiriendo por tanto destrezas que compensan las dificultades existentes y que refuerzan varios ámbitos del niño niña: autoestima, actitud frente a las actividades planteadas, bienestar emocional, etc.

¿Qué ocurre si aún no ha sido detectado? Observaremos que continúan los errores en la escritura, lectura o cálculo; comienza a aparecer baja capacidad para preparar los exámenes, organizar las tareas a realizar para las distintas asignaturas, es decir mala planificación. Se hace más patente el bajo rendimiento escolar y las calificaciones y comienzan los trastornos emocionales, como la ansiedad o los primeros signos de depresión.

La adolescencia es un momento de cambio, a menudo incomprensible para los propios adolescentes que ven como su comportamiento y sus emociones varían drásticamente en cuestión de horas.

Están inmersos en un proceso madurativo que puede ocultar de nuevo el trastorno de aprendizaje. Recibir una respuesta negativa sobre su comportamiento y resultados debilita su autoestima y autoconcepto, poniendo en peligro la información subjetiva que recibe de la relación con sus compañeros y profesores (el entorno social directo de los adolescentes).

La autoestima se forma cuando individuo en edad temprana compara la imagen que se ha formado de sí mismo (física, personal y socialmente) con la imagen ideal de la persona que querría ser. Cuando la diferencia entre la imagen que tiene de sí mismo y el ideal es muy grande, la autoestima baja, algo a tener en cuenta porque, en general, se establecen relaciones entre el autoconcepto y las experiencias y logros escolares de los alumnos desde edades de educación primaria hasta el bachillerato. Las consecuencias de estas relaciones cuando existe un diagnóstico de DA tardío pueden ser:

  • Bajas expectativas de logro.
  • Escasa persistencia en tareas académicas y futuras laborales.
  • Actitudes que reducen la motivación académica y futura laboral.
  • Baja autoestima.
  • Trastornos emocionales:
    • Baja autoestima
    • Ansiedad
    • Depresión
    • Trastornos de conducta
  • Relaciones sociales y familiares deterioradas.
  • Rechazo social.

En resumen, los alumnos con DA muestran una imagen más negativa de sí mismos y no solamente en los aspectos académicos, sino también en los sociales, emocionales y afectivos, por ello desde Psicobil nuestras recomendaciones son:

  • Buscar ayuda psicopedagógica inmediata.
  • Iniciar terapia de reeducación.
  • Reforzar mediante el elogio sobre el esfuerzo realizado y no solo sobre lo conseguido.
  • Reforzar la motivación, haciendo hincapié en aquellas actividades que disfrutan o donde se ven a sí mismos capaces (música, deportes, destrezas artísticas, asignaturas donde no encuentran dificultades, etc.).
  • Reforzar los lazos familiares creando una red de apoyo compuesta por todo el entorno del adolescente.
  • Motivar a superar retos como vía de desarrollo de nuevas destrezas.

DA y la edad adulta.

Puede que, a lo largo de la vida de un adulto, éste se haya caracterizado por tener dificultades de atención, organización, tener dificultad en obtener información de textos extensos, etc. A menudo estas personas, con esfuerzo y buscando alternativas (medios audiovisuales, audiolibros, tutoriales, etc.) han salido adelante en el ámbito académico y laboral (recordemos que las DA no están relacionadas con limitaciones intelectuales), pero continúan esforzándose día a día sin tener claro que pueden encontrarse ante un diagnóstico por Dificultades de Aprendizaje.


El DA no es exclusivo de la infancia, es una condición que se da de por vida, donde se hacen patentes las dificultades adaptativas relacionadas también con ámbitos ocupacionales y sociales, de hecho, el DSM-5 indica que “en todos los individuos, el trastorno específico de aprendizaje puede producir deficiencias durante toda la vida en las actividades que dependen de habilidades y conocimientos, incluido el rendimiento ocupacional”.

Por tanto, se debe tener en cuenta que, si persisten las Dificultades de Aprendizaje, es posible que los trastornos emocionales aumenten y se hagan con el paso de los años más patentes, limitando con creces la autoestima y las relaciones sociales de las personas que las padecen.

Las características de los adultos con DA están presentes antes de la edad adulta y tienen un efecto duradero en el desarrollo, convirtiéndose sobre todo en:

  • Tener capacidad significativamente reducida para comprender información nueva y compleja.
  • Dificultad para aprender nuevas habilidades.
  • Sufrir alteraciones del funcionamiento social.

Como podemos ver, estas características pueden limitar el acceso a puestos de trabajo o actividades de ocio incrementando los problemas emocionales y adaptativos, hecho que muestra la importancia de, una vez establecida la sospecha de una DA, acudir a profesionales expertos como somos en Psicobil, donde obtener diagnóstico e iniciar una terapia psicológica que ayude a superar el trastorno emocional derivado, como puede ser:  ansiedad, agresividad, depresión, trastornos obsesivos, etc.; así como pautas para minimizar los efectos de la DA y realizar una reeducación.

Algunas de las recomendaciones para los adultos con sospecha o con diagnóstico de DA, que como centro con experiencia de más de 12 años en psicoterapia solemos indicar a nuestros pacientes son:

  • Desarrollar una imagen positiva sobre nosotros mismos basada en el esfuerzo.
  • Hacer énfasis en las propias fortalezas como vía hacia el desarrollo personal.
  • Trabajar y desarrollar de la mano de las profesionales aptitudes de compensación en aquellos ámbitos donde se encuentren las dificultades.
  • Aprender ejercicios de relajación como método para aumentar la concentración.
  • Evitar distracciones a la hora de desempeñar el trabajo o estudios.
  • Establecer rutinas de trabajo para abordar y superar dificultades.
  • Apoyarse en el uso efectivo de herramientas:  agendas, organizadores y planificadores.
  • Realizar ejercicios específicos proporcionados por profesionales encaminados a aumentar las destrezas en los campos que presentan dificultad.

DSM-5 enfatiza que “en todos los individuos, el trastorno específico del aprendizaje puede producir deficiencias durante toda la vida en las actividades que dependen de habilidades y conocimientos, incluido el rendimiento ocupacional.

Ser adulto no es motivo para eliminar la idea de buscar ayuda, aumentar la autoestima, reducir limitaciones y reeducar hábitos, ya que todo ello es sinónimo de bienestar y crecimiento personal. A lo largo de la historia vemos cómo personajes ilustres han superado sus Dificultades de Aprendizaje alcanzando el éxito, por ejemplo, Tomas Edison o Winston Churchill, y eso solo indica que es posible.

NUNCA DESANIMES A CUALQUIER PERSONA QUE PROGRESA CONTINUAMENTE, NO IMPORTA LO LENTO QUE VAYA (PLATÓN).